News in Spanish

Un Polanski teatral y otro inenarrable Jim Jarmusch

En la extraña carrera de Roman Polanski ha abordado todo tipo de géneros, aunque su personalidad y sus fijaciones siempre sean reconocibles, independientemente de que haga adaptaciones de clásicos literarios, cine negro, cine de terror psicológico (el mal concreto o abstracto siempre se las ingenia para colarse en su obra) o algo que al parecer le exige menos fatigas que las que acompañan a los rodajes de grandes presupuestos y que son las adaptaciones de obras de teatro. Polanski, aunque siempre haya tenido aspecto juvenil y no parezca estar demasiado marcado en su apariencia por el paso del tiempo, es ya un anciano de 80 años. Su afición a convertir el teatro en cine (en ocasiones puntuales también ha dirigido e interpretado teatro) la plasmó por primera vez en Macbeth, continuó con La muerte y la doncella, aquel encuentro feroz después de los años entre una mujer que fue torturada y su verdugo, y en los últimos dos años ha realizado con tanta gracia como inteligencia la adaptación de la obra de Yasmina Reza Un dios salvaje y ayer presentó en la sección oficial de Cannes La Vénus à la fourrure (La venus de las pieles).

De entrada el experimento resultaba mosqueante. Polanski dispone de un teatro como único escenario, su virtuoso sentido de la cámara, una actriz y un actor. Si te fallan los últimos, el invento se te viene abajo. Por ello, en La muerte y la doncella disponía de intérpretes tan dignos de confianza como Sigourney Weaver y Ben Kingsley. Y en Un dios salvaje de las siempre extraordinarias Jodie Foster y Kate Winslet y de dos secundarios de lujo como Cristoph Waltz y John C. Reilly. Sin embargo, en La Vénus à la fourrure los protagonistas son su esposa Emmanuelle Seigner (actriz habitual en sus películas, aunque no excesivamente memorable, si exceptuamos su voluptuosidad) y por Mattieu Amalric, un señor cuyo parecido físico con Polanski es alarmante.

Deduces que la elección de estos intérpretes no es casual. La obra que deben representar en el teatro está basada en La Venus las pieles, aquel texto perturbador sobre las relaciones sadomasoquistas que escribió Sader-Masoch. Polanski consigue que este material funcione con su dosis de morbo adicional. Cuenta la llegada en una noche de lluvia a un teatro en el que solo está el director de la obra de una actriz que se ha retrasado al presentarse al casting. Es una mujer vulgar, con lenguaje barriobajero, descarada, arribista y lúbrica, la última persona que el culto y sofisticado director puede imaginar para dar vida a la protagonista de la obra. Pero en el momento que esta consigue que le haga la prueba, sufre una transformación deslumbrante, se convierte en la mujer sensual y elegante, cerebral, dominante y perversa que exige su personaje. Y en la representación que hacen ambos se revelará no solo el provocador texto literario, sino también bastantes enigmas de sus propias vidas. Polanski extrae con talento todo lo que pretende de sus intérpretes, aporta su malicioso sentido del humor, sale triunfador del osado experimento. No es una película deslumbrante, pero sí divertida y con un punto de inquietud. Polanski es bueno en distancia larga y corta. Pero sería agradecible que antes de despedirse del cine rodara una gran historia. El pianista lo era.

Jamás he si fan  del cine de Jim Jarmusch. Tampoco en la época en la que su obra minimalista se puso de irresistible moda entre la modernidad. Me parecían cortometrajes innecesariamente alargados y con dudosa gracia. Su anterior película Los límites del control, rodada parcialmente en Madrid, era tan hermética como infame. Pero en Only lovers left alive, que ha presentado en Cannes, logra superar el grado de tontuna existencial, misterios sin sentido y nadería pretenciosa de Los límites del control. La empanada mental de Jarmusch es notable, pero se supone que aquí quiere narrar la vida de dos amantes que no pueden estar juntos ni separados. Él vive en un caserón fantasmagórico en Detroit, hace música fúnebre, colecciona guitarras, se quiere suicidar; mientras que ella, que también debe de ser artista, vive en Tánger y se relaciona con otros decadentes colgaos. En realidad, ambos son vampiros, pero no andan mordiendo cuellos, sino que le compran la sangre humana para pillarse el eterno colocón a un médico corrupto. Tienen cabida todo tipo de dislates en una historia en la que cada secuencia parece improvisada, repleta de citas literarias, musicales y pictóricas. Además, tengo que sufrir a Tilda Swinton, la musa de los directores enrollados. Es otro irritante disparate de Jarmusch. Que lo disfrute su fiel parroquia.

Rosa Díez y Cayo Lara: “Estamos ante el fin del bipartidismo”

Los líderes de IU y UPyD explican sus propuestas básicas contra las crisis económica, política e institucional

Caídos del cielo

Llevaban unos 20 minutos sobrevolando los valles de colores de Capadocia, las viviendas excavadas en la piedra, las caprichosas columnas de roca que llaman chimeneas de hadas. Decenas de globos aerostáticos flotaban a su alrededor. “Todo está tan tranquilo allá arriba… De repente, notamos una pequeña turbulencia. Yo miré hacia arriba y me pareció ver un agujero en la tela. Entonces el piloto advirtió: ‘Tenemos un problema, todos en la posición que dije al principio”, en cuclillas y cogidos a unos asideros del interior de la cesta. Fue el pasado lunes. Estaban a 300 metros del suelo.

Verónica Borda, una pamplonesa de 34 años, narra este momento echada en una cama en un hospital de Nevsehir, en Turquía. El globo en el que volaba con otros 23 pasajeros, de la empresa Anatolian Balloons, se acababa de rajar tras impactar con la cesta de otro vehículo que estaba más elevado. “Pensé que iba a ser complicado, pero nunca tuve la sensación de que nos fuéramos a matar. Veía que estábamos cayendo más rápido de lo normal y que íbamos a sufrir un golpe fuerte, pero que no iba a ser mortal”, recuerda Ángel Casado, de 60 años, residente en Madrid, postrado en otra habitación del mismo hospital. “Abracé a mi mujer para protegerla y creo que eso la salvó un poco del impacto”. Casado tiene fracturadas las dos piernas y una costilla. Su esposa también se rompió ambas piernas y, como él, ha sido intervenida. De momento, se encuentra en cuidados intensivos. Por su parte, Borda tiene un tobillo y una vértebra rotos. Su madre, otra de las pasajeras, tiene una pierna rota.

Son 4 de los 11 españoles que el pasado lunes cayeron desde una altura equivalente a la de un edificio de 100 plantas. A pesar de la gravedad de sus lesiones, fueron afortunados: tres mujeres brasileñas murieron a causa del accidente, una en el momento del impacto y las otras dos más tarde. Los demás pasajeros, seis brasileños, tres argentinos y un puertorriqueño, y el piloto portugués resultaron heridos de cierta gravedad, la mayoría con fracturas en los huesos.

El globo se empezó a desinflar lentamente y al principio cayó a una velocidad moderada. El piloto consiguió seguir calentando el aire del interior y amortiguar el descenso, según lo narrado por varios testigos. Hasta que la tela estaba tan cerca de la llama que tuvo que apagarla. Los últimos 50 o 60 metros fueron en caída libre.

“Yo a partir de ahí no recuerdo nada, ni cómo impactamos contra el suelo, ni cómo salí de la barquilla; no recuerdo nada hasta estar en la ambulancia”, cuenta Casado en su cama del hospital. La experiencia de Borda es similar: “Llegamos al suelo y lo primero que dije fue: ‘Vaya, se me han roto las gafas de sol (que necesitaba para proteger uno de sus ojos)’. Y hasta ahí. Luego ya la ambulancia, o entrando en el hospital… no recuerdo nada más”.

Volar en globo es una de las actividades más populares de la turística Capadocia. Durante la temporada alta, como ahora, unas 100 bolsas multicolores pueden compartir el cielo cada día. Es el lugar del mundo donde vuelan más globos a diario. Entre 300.000 y 350.000 personas pagan cada año unos 150 euros por un recorrido de una hora que empieza con las primeras luces del día. Pero entre tantos vuelos, algunos acaban mal.

Cristina Sánchez, una abogada de Madrid, voló en globo el pasado diciembre, también con Anatolian Balloons. El aterrizaje fue muy brusco: la cesta chocó con el suelo, cayó en un río y finalmente el globo se enganchó en unos cables de alta tensión. Dos de los pasajeros tuvieron que recibir atención médica. Unos meses antes, en abril, otro globo de la misma compañía golpeó una pared de roca y varios árboles durante el vuelo, y luego aterrizó con dureza. Varios pasajeros aparecen ensangrentados, según se ve en una serie de vídeos que tomó uno de ellos. En 2009, un turista británico murió en el que hasta ahora era el único accidente mortal en globo en Capadocia.

Joaquim Boet, piloto y fundador de Baló Tour, comenta que en 1997 apenas había “un par de globos” en esta zona. “Ahora hay decenas y decenas, ¡y todos con entre 20 y 30 pasajeros! Y, por experiencia, estos gigantes necesitan el 100% de concentración del piloto, y más volando con otros globos tan cerca. El tema está en que espaciar el tiempo de despegue u ocupar más espacio para que estén más separados es perder dinero”.

“Menos coches circulando, menos riesgo de accidentes, pues [con globos] es exactamente lo mismo”, coincide Sancho González, un piloto español que lleva cinco años trabajando en Capadocia, ahora en una empresa del mismo grupo que Anatolian Balloons. González lleva 21 años pilotando globos y ha recorrido gran parte del mundo. Dice que los pilotos de Capadocia, cuyos sueldos oscilan entre 2.000 y 4.000 euros, son muy experimentados. “Aquí hay muchas compañías, mucho negocio… pero volar en globo es muy seguro, hay miles y miles de vuelos y ahora, desgraciadamente, hemos tenido un accidente, pero el riesgo es casi de cero”.

En este caso, todas las partes apuntan al piloto del vehículo que rajó el globo accidentado como responsable. Boet y González explican que el globo que está más elevado debe ascender para evitar el impacto. La policía está investigando el incidente, que podría concluir que el piloto de esta nave incurre en responsabilidad criminal, según un oficial que pide permanecer en el anonimato.

Ozan Korucku, responsable de Istanbul Balloons, la compañía de este otro globo, rechaza hacer declaraciones, pero envía por correo un comunicado. Su empresa lamenta el accidente, ofrece sus condolencias a los familiares de las víctimas y declina hacer comentarios hasta que finalice la investigación. Por su parte, Anatolian Balloons también ha emitido un comunicado en el que ofrecen sus condolencias y responsabilizan del incidente a la otra compañía. “Es muy seguro, muy seguro, volar en globo no es peligroso”, insiste por teléfono su director general, Mahmut Uluer.

“Estas cosas pasan y no hay que perder el buen humor y el estado de ánimo, no merece la pena”, comenta Ángel Casado, quien asegura que el año que viene querría volver a visitar Capadocia con su mujer. “No puedes dejar que estas cosas te paren, la vida sigue, ha sido una experiencia y queda como tal”.

“Mi marido también habría hablado con los terroristas que lo mataron”

Maixabel Lasa se reunió con uno de los tres asesinos de su marido, Juan Mari Jauregi, casi once años después de que ETA lo matara. “Decidí reunirme con la persona que más daño nos había hecho en la vida a mí y a mi hija”, rememora. “Lo hice, porque, a pesar de todo, creo en las segundas oportunidades. No para todos, pero sí para los que han llegado a reconocer que hicieron mal, que el daño que causaron fue injustificado, innecesario, terrible… Que se arrepienten de haber matado a personas inocentes. Prefiero eso a que se enorgullezcan de sus asesinatos, sin duda. Para mí, tiene un valor”.

El encuentro tuvo lugar un jueves. El 26 de mayo de 2011, recuerda Lasa con precisión. Cuando ella era aún directora general de la oficina de atención a las víctimas del terrorismo del Ejecutivo vasco, cargo que abandonó el pasado diciembre con el último cambio de Gobierno. Libre ahora de responsabilidades políticas, relata a EL PAÍS en su casa de Huelva, donde pasa unos días de vacaciones, cómo se desarrolló la reunión con una de las personas que habían acabado a tiros con la vida de su marido el 29 de julio del año 2000 en Tolosa (Gipuzkoa), mientras ella preparaba la comida. Su marido, gobernador civil de Gipuzkoa entre 1994 y 1996 [con el Gobierno socialista de Felipe González], trabajaba en ese momento en Chile para la empresa Aldeasa. Cada tres meses viajaba a su pueblo natal, Legorreta, para ver a su familia. ETA aprovechó una de esas visitas para matarlo.

Su viuda tardó mucho tiempo en hacerse a la idea de que no volvería a recibir ninguna llamada más; que no volvería a verlo aparecer por la puerta. “Lo pasé muy, muy mal”, recuerda junto a una foto en la que aparece la pareja aún adolescente, con apenas 16 años, en el monte. “Nos conocíamos de toda la vida. ETA cortó radicalmente nuestras expectativas. Así, de repente. Pero Juan Mari hablaba con todo el mundo. Creía firmemente en el valor de la palabra. De hecho, creo que por eso lo mataron. Por su talante dialogante; por su interés en tender puentes. Estoy convencida de que él también habría tratado de hablar con la persona que lo mató. Sé que hay víctimas que no lo entienden, pero yo estoy convencida de que hice bien reuniéndome con esa persona. Después, sentí alivio”.

Lasa formó parte del programa piloto de encuentros entre víctimas de ETA y presos de la banda que puso en marcha el Gobierno socialista en 2010. Los primeros encuentros, cuatro en total, se celebraron en mayo de 2011 [después hubo más]. Lasa fue, en ese momento, la única que se reunió con uno de los responsables directos del atentado que le había truncado la vida. Instituciones Penitenciarias había pedido colaboración a la oficina que ella dirigía para buscar víctimas que pudieran estar interesadas en el proyecto. En su caso, el condenado había solicitado reunirse con ella.

“Yo era víctima además de directora y, si una de las personas que había matado a mi marido había pedido verme, creo que tenía todo el derecho del mundo de aceptar o no”, argumenta. “Además, pienso también que, ya que habíamos llamado a otras víctimas para invitarlas a participar en el programa, era importante que yo estuviera dispuesta a hacerlo. Esto no significa, faltaría más, que todos tengan que hacer lo mismo. Yo no soy mejor que nadie por haberlo hecho. Pero tampoco peor”.

La Audiencia Nacional condenó el 14 de febrero de 2004 a 39 años de cárcel a cada uno de los tres miembros del comando Buruntza Ibon Etxezarreta, Luis María Carrasco y Patxi Xabier Makazaga como autores del asesinato de Jauregi. Carrasco y Etxezarreta trataron de matarlo un día en un bar, pero desistieron al ver unos conocidos dentro. Finalmente, otro día, en la cafetería del frontón de Tolosa, Makazaga lo mató de dos tiros por la espalda mientras Carrasco vigilaba fuera y Etxezarreta les aguardaba en un coche robado para facilitar la huida. La noche anterior, Jauregi había soñado que lo mataban, como contó por la mañana a su mujer. Trece años después del asesinato, dos de los miembros del comando pertenecen al grupo de reclusos que han condenado la violencia de ETA. Uno de ellos se reunió con la viuda de su víctima.

Pregunta. ¿Cómo fue el primer momento de ese encuentro?

Respuesta. Estábamos en una pequeña salita de la cárcel de Nanclares de Oca [en Álava, donde cumplen pena la mayor parte de los presos de ETA que han renunciado a la violencia y reconocido el daño causado a las víctimas]. La mediadora nos presentó. Nos dimos la mano y nos miramos a los ojos. Me fijaba mucho en sus gestos, en la cara. Él parecía estar mucho más nervioso que yo. Creo que es lógico, porque yo no había hecho nada malo. Él era la persona que tenía que explicar por qué y para qué había ocurrido todo aquello; por qué habían matado a mi marido. Yo iba a ver a la persona que más daño me había hecho en la vida, pero estaba tranquila.

P. ¿Por qué había acudido? ¿Qué quería saber?

R. Tenía curiosidad, muchas preguntas… Y vi que era la oportunidad. Eso sí, estaba allí porque sabía que era una persona que había hecho autocrítica, que desaprobaba lo que hizo durante los años en los que fue miembro de ETA y que lo condenaba de forma radical. Además, sabía que no iba a tener beneficios penitenciarios por reunirse conmigo; que no iba a conseguir nada material. Por otro lado, siempre he pensado que si Juan Mari hubiera tenido la oportunidad de hablar con sus asesinos, igual les hubiera convencido para que no dispararan.

P. ¿Qué sabía de la persona con la que se iba a reunir?

R. Muy poco. Ni siquiera sabía cómo era físicamente. Cuando estuve en la Audiencia Nacional, en el juicio por el atentado de Juan Mari, no tuve la oportunidad de ver a los acusados. Yo acudí como testigo. Pero cuando dijeron que iba a entrar, ellos empezaron a hacer ruido y los sacaron, así que no pude verlos. Tampoco había visto ninguna foto en los periódicos.

P. ¿Qué le dijo cuando finalmente lo tuvo delante?

R. Una de las primeras cosas que le pregunté es si conocía a Juan Mari, si sabía quién era, y por qué lo había matado. Me dijo que no le conocía, que le había llegado una orden y la había ejecutado. Sin más. De hecho, no sabía nada sobre él ni sobre su trayectoria. No sabía que había estado en la cárcel, ni que había formado parte de ETA, ni que había sido miembro del Partido Comunista, ni que había declarado contra el general Galindo en el caso Lasa y Zabala. Ni siquiera sabía que había sido gobernador civil de Gipuzkoa. Ni que teníamos una hija. Realmente, no sabía nada de nada. Ni personal ni profesional. Mató a alguien totalmente desconocido para él.

P. ¿No sabía por qué se convirtió en un objetivo de ETA?

R. No. Yo siempre he creído que lo mataron porque trataba de tender puentes. Juan Mari había trabajado muchísimo para solucionar el problema del terrorismo. Creía que cuanto más se tardara, más difícil sería porque entrarían más jóvenes sin memoria histórica pensando que iban a salvar a la patria cuando llevábamos ya muchas décadas de democracia. Pero la persona que se reunió conmigo no sabía nada de esto.

P. ¿Le preguntó usted por detalles del atentado?

R. Tengo el sumario en casa y, más o menos, conocía lo que pasó: cómo lo mataron, que habían intentado hacerlo días antes y que abortaron la idea porque había mucha gente que los conocía en el bar... El día del primer intento yo estaba con Juan Mari. Le pregunté al preso si lo habrían matado igualmente si yo hubiera estado delante cuando lo asesinaron. Respondió que sí, que daba igual. También quise saber quién había dado la orden del asesinato. Yo había leído que habían sido Soledad Iparraguirre, Anboto, y Mikel Albisu, Antza. Pero él no supo responderme. Tampoco lo sabía. Es sorprendente cómo mataban sin saber a quién ni por qué.

P. ¿Y usted qué le explicó a él?

R. Le conté que todas nuestras expectativas vitales se habían ido al carajo. A Juan Mari lo iban a trasladar a Jordania y yo pensaba pedir una excedencia en el trabajo para estar con él... Pero no pudo ser. Le conté lo mal que lo pasé. Juan Mari vivía entonces en Chile y nos veíamos cada tres meses. Pero hablábamos por teléfono muy a menudo. Le expliqué la de veces que he estado esperando después de su muerte que llamara por teléfono. Alguna vez, incluso he llegado a marcar el número que él tenía en Chile. Tengo todavía su teléfono en casa, en su maleta. Siempre estaba esperando verlo aparecer por la puerta. Como no lo veía a diario, me costó mucho asumirlo. Fue muy duro. Todavía pienso en Juan Mari todos los días. Y no una vez; millones.

P. ¿Por qué no da el nombre del preso con el que se reunió?

R. Preferiría no hacerlo sin consultarlo con él. En todo caso, fue una de las tres personas condenadas por su asesinato.

P. ¿Qué fue lo que más le impresionó del encuentro?

R. El preso me dijo que no sentía nada bueno en él; que muchas veces pensaba que todo lo que él era, era malo. “Si eso fuera así tú no estarías aquí ni yo tampoco”, le respondí. “Si te has dado cuenta de lo que has hecho y te vas cada día a la cama pensando que hiciste mal, yo pienso que algo bueno en ti existe”. Y lo creo. Ha dado un paso adelante para volver a ser ciudadano. Enfrentarse al pasado y reconocer el error de la violencia tiene su mérito. Creo que es el camino correcto. Sé que no todos los presos lo van a hacer, que son pocos... Pero los que han emprendido ese trayecto merecen una segunda oportunidad.

P. ¿Entiende que haya víctimas a las que suene raro dar una segunda oportunidad a quienes, como usted dice, más daño les han hecho en la vida?

R. Lo entiendo. Pero yo siempre he pensado así. Necesitamos recuperar a estas personas para la vida democrática y la convivencia en paz. Creo, además, que la postura de este tipo de presos es la forma más intensa de deslegitimar la violencia. Y, en un plano más personal, yo me siento mejor después del encuentro. He visto que, de alguna forma, las personas que mataron a Juan Mari están arrepentidas del dolor que han causado. Al menos dos de ellos. Supongo que el tercero seguirá estando muy orgulloso. Pero a mí me alivia que los otros dos piensen que fue un error. Al menos, sientes que lo que estamos haciendo todos, los mediadores, las víctimas... Y lo que ellos han ido madurando durante estos años en prisión ha servido para algo. Para ellos, tampoco debe ser fácil. Es más sencillo quedarse entre la masa y seguir defendiendo la violencia sin enfrentarse al dolor que han provocado ni ser tildados de traidores por la banda.

P. Habla de dos condenados por el atentado de su marido arrepentidos. ¿Ha tenido contacto con más de uno?

R. Otro de los presos que mataron a mi marido me escribió una carta hace poco; este año. Me decía que lo sentía mucho; que le costaba mucho escribirme por todo el daño que me había hecho; que no sabía cómo expresar lo que sentía pero que le gustaría verme... Aunque ya sabía que ahora el programa de encuentros estaba medio parado. Me impresionó mucho.

P. ¿Se tendrían que fomentar desde el Gobierno este tipo de actitudes entre otros presos?

R. Creo que sí, que deberían impulsarse de nuevo programas de encuentros y talleres entre los presos. Por pura lógica, solo si hay debate interno en las cárceles se podrá evolucionar. Es preciso que cada uno asuma su responsabilidad por el pasado. Creo que estos presos lo están haciendo, mientras también critican desmanes como el terrorismo de Estado. Creo que llevan ventaja incluso a la gente de la izquierda abertzale, que no acaba de asumir ciertas responsabilidades.

P. ¿Cómo se despidió del preso?

R. Me pidió perdón. Le dije que se lo agradecía, pero que eso era una cosa muy personal y que no le podía contestar si le perdonaba o no. Le di un abrazo y le dije que no me importaría volver a verlo. Y así es.

Decepcionante rejoneo

A pesar de la oreja que paseó Hermoso de Mendoza a la muerte del quinto, el festejo de rejoneo no cubrió las expectativas. Quizá, el cartel no era el más acertado; muy desequilibrado, de entrada, entre una de las máximas figuras de todos los tiempos, un caballero que se despedía y al que se notó en demasía el paso de los años, y un chavalín, su hijo, que no demostró las mínimas condiciones para confirmar la alternativa en las Ventas.

Total, que a pesar de la habitual generosidad de los públicos que jalean sin medida a los caballeros, no había que ser un experto para entender que allí faltaba la sal necesaria para la emoción que requiere el toreo a caballo.

Es evidente que Hermoso impuso con facilidad su diferencia de gran caballero, aunque, ni de lejos, estuvo a la altura de actuaciones precedentes en esta plaza. Excesivas fueron algunas cabalgadas, falló en dos ocasiones con las banderillas y no protagonizó esas faenas macizas, completas e incontestables de otras ocasiones. Mejor la actuación ante su primero, al que templó de forma extraordinaria montando a Disparate e Ícaro, dos caballos que sienten el toreo. Con Disparate templó a dos bandas, dejándose llegar los pitones al pecho en una vuelta al ruedo magistral; y es una delicia comprobar cómo Ícaro desafía a su enemigo con la mirada, a centímetros de su cuerpo. Mató mal a ese toro y todo quedó en una cariñosa ovación. Dio la impresión de no estar a gusto con el quinto, al que le costó un mundo parar de salida, y solo levantó a los tendidos cuando acertó con un par de banderillas cortas a dos manos. Total, que el rejoneador navarro hizo un buen entrenamiento para aclimatarse al toro español tras su larga estancia en México. Puede dar más, mucho más de que ayer se le vio.

Muy distinto es el caso de la familia Moura, padre e hijo. El primero se despidió con lágrimas en los ojos que más bien parecían fruto de su decepción que de la emoción. Y el segundo, un niño todavía, no tiene la formación necesaria para confirmar en la primera plaza del mundo.

Estas situaciones de un padre que se retira y un hijo que llega son proclives a la sensiblería, que no tiene sentido en una plaza de tanta responsabilidad como la madrileña. Joao Moura ha sido una figura reconocida; se le nota la solera en la misma medida que la huella del paso de los años. Su rejoneo suena al pasado, ha perdido facultades y no ha evolucionado. No se pudo lucir con su primero, noqueado por una aparente lesión, y ofreció una lastimosa imagen a la hora de matar al cuarto. Triste despedida —pitos incluidos— que pudo haber evitado si no viene a Madrid. Y su hijo Miguel, que aún no ha cumplido los 17 años, carece del bagaje necesario para presentarse en esta plaza. Falló reiteradamente en su primero con rejones de castigo y banderillas, en una actuación muy deficiente; se vino arriba en el último y gustó al respetable a base de entusiasmo juvenil que no pudo ocultar su inexperiencia. A pesar de todo, dio una vuelta al ruedo.

 

Robben hace campeón al Bayern

Por fin Robben. Empezó la temporada de reserva de Kroos. Apartado por un entrenador que ya no creía en él. Toda una vida siendo segundo, fallando las ocasiones más clamorosas, abusando de un individualismo exasperante para sus compañeros y técnicos. Hasta anoche. A los 29 años, el fútbol se puso de su parte: sirvió el primer gol a Mandzukic y marcó el segundo en una sutileza. El Bayern conquista su quinta Copa de Europa con una memorable actuación de Javi Martínez, fichado por una millonada en verano para esto; afianzar los cimientos bávaros en la medular. Heynckes se despide en todo lo alto, una maravillosa carrera de 50 años. Un equipo compacto por todos lados al que solo Guardiola sería capaz de mejorar. El Borussia fue un finalista admirable. Los 40.000 aficionados del Dortmund tributaron a sus jugadores un aplauso prolongado y emocionante. Este es un equipo valiente, honesto y apasionado. Merece todo el respeto y la consideración del mundo del fútbol. La final fue una belleza de principio a fin, solo estropeada por algunas decisiones políticas del árbitro italiano Rizzoli, que favorecieron al Bayern.

Pasó en suspiro la primera parte, llena de drama, ocasiones y errores. Puro fútbol. Hasta Javi Martínez y Lewandowski, que pugnaban por el balón, se quedaron cortados cuando el árbitro señaló el final. ¿Ya? Había sido un despliegue muy valiente del Borussia en la primera media hora y una reacción poderosa del Bayern en el último cuarto. Solo la sobriedad de los porteros evitó una ensalada de goles. Un homenaje a Weidenfeller, impertérrito hasta cuando detenía con la cara, de pie en la corona del área, un zurdazo de Robben. Como reminiscencias de la final de Sudáfrica, el extremo holandés se quedó tres veces delante del portero. Las tres los falló. Ante la ira de Müller, que le recriminó a gritos por qué no le había devuelto un de los pases. El Bayern creció a partir de su poderío aéreo, imparables Mandzukic y Martínez tras los centros de Ribéry. Y a partir de la entrada en combustión del mediocentro español, clave para limar la jerarquía de Gündogan. La grada roja rugió para vitorearlo tras escapar de una trampa de cuatro delanteros del Dortmund.

Los aplausos de Klopp se escuchaban desde la tribuna. El lenguaje corporal de Heynckes era todo lo contrario. El conjunto bávaro no podía creerlo: en su campo, sin poder salir más que a pelotazos. Götze, en la grada, casi irreconocible por una gorra azul y una bufanda. ¿Con quién iría? La velocidad de movimientos de Reus, propia de un mago, resultó indetectable. El Borussia fue fiel a sí mismo: veloz y osado hasta el final. Y mostró cómo Lewandowski podía marcharse de Dante cuando dijera ‘ahora’. Un estupendo Neuer, eso sí, se interpuso en su camino.

En la segunda parte, cada equipo atacaba hacia donde estaba su hinchada. Javi Martínez volvió a cortar un par de contras muy afiladas. Y dio la opción a la alianza entre Ribéry y Robben antes de que el holandés esta vez centrara en lugar de chutar. Le esperaba la caña de Mandzukic, que marcó. Klopp sacó a sus chicos del estupor y los mandó al ataque. Reus encaró a Dante y este se lo llevó por delante con una patada al estómago. El árbitro italiano Rizzoli, muy cerca, pitó el penalti y se metió la mano en el bolsillo. Pero frenó en seco: se dio cuenta de que Dante ya estaba amonestado. No quiso expulsarlo. Gündogan marcó raso y ajustado. Y Götze lo festejó como un borusser más.

El Borussia empezó a separar sus líneas y a defender peor. El lateral izquierdo Schmelzer era un punto débil. En realidad, toda su banda izquierda, junto a Grosskreutz: cuánto echó de menos Klopp a Götze. Subotic sacó bajo su propio arco un disparo de Müller ya con Weidenfeller batido. Klopp lo celebró como un gol. El partido se rompió. Estaba prohibido pestañear. Y expulsar a alguien. Rizzoli también le perdonó la roja a Lewandowski por pisotear a Boateng. El Bayern llegó más entero al final. Y encontró una brecha en el centro de la zaga del Dortmund. Ribéry taconeó atrás, entró Robben como un meteoro, regateó a Hummels y cacheteó muy suave y cruzada la pelota para descolocar a Weidenfeller. Por fin el héroe fue Robben.

Los homosexuales rusos desafían las prohibiciones y exigen igualdad

Los activistas homosexuales rusos desafiaron  hoy las prohibiciones de las autoridades y salieron a las calles de Moscú para exigir igualdad de derechos y protestar por la reciente aprobación de una ley contra la "propaganda de homosexualidad". Más de 30 personas, incluido el líder del movimiento gay en Rusia, Nikolái Alexéev, fueron detenidas en la capital rusa durante los intentos de activistas homosexuales de desplegar pancartas y manifestarse frente a los edificios del Parlamento y la Alcaldía. Según fuentes policiales,también fueron detenidas varias personas que intentaron agredir a los participantes de estas acciones, prohibidas por las autoridades.

El primero de varios actos de violencia, incluidos ataques en grupo de presuntos militantes nacionalistas, se desató cuando dos jóvenes desplegaron una pancarta frente al edificio del Parlamento. Su texto, "El amor es más fuerte", resultó tan irritante para un transeúnte la derribó de un puñetazo.

Esta vez las manifestaciones homosexuales perseguían además el objetivo de conmemorar el 20 aniversario de la abolición de la ley soviética que penaba con varios años de prisión el acto homosexual, a la vez que consideraba la homosexualidad como enfermedad siquiátrica. "Nada ha cambiado. La propaganda oficial contra los homosexuales hace mucho daño. Los sociólogos confirman el aumento de la intolerancia debido a la campaña homófoba lanzada por las autoridades", dijo  Vladímir Voloshin, director de Kvir, la revista más popular entre los homosexuales rusos, que ahora solo se difunde en internet.

Una reciente encuesta del prestigioso centro de investigaciones Levada, realizada en 45 regiones del país, reveló que tan solo el 1 % de los rusos siente respeto por los homosexuales. El 66 % de los rusos (71 % de hombres y 61 % de mujeres) manifestó su repulsa hacia los gays y el 60 % hacia las lesbianas. Voloshin puso como ejemplo el asesinato de un joven homosexual en la ciudad rusa de Volgogrado (antigua Stalingrado) durante los recientes festejos del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi. El cuerpo del joven, de 23 años, fue hallado con señales de tortura, el rostro desfigurado por los golpes y sin órganos genitales.

La decisión de las autoridades moscovitas de prohibir las manifestaciones homosexuales fue duramente condenada por las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Según la jefa de la oficina moscovita de Human Rights Watch, Tatiana Lokshiná, "de esta manera, las autoridades muestran que alientan la homofobia, que ésta no les es ajena. Esto tipo de manifestaciones se realizan en grandes ciudades de todo el mundo sin ningún problema". La activista subrayó que semejantes prohibiciones de reuniones pacíficas son "inaceptables". Por su parte, también la ley contra la "propaganda homosexual" desató airadas críticas internacionales.

La Unión Europea pidió a Rusia que cumpla la Convención Europea de los Derechos Humanos de la que es signataria y proteja los derechos de los homosexuales. La alta representante de la Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, expresó que "la puesta en marcha de esa ley podría reforzar la discriminación contra lesbianas, gays, bisexuales y transexuales al igual que hacia quienes les apoyen, en particular porque limita su libertad de expresión, al igual que la libertad de asociación y reunión". La jefa de la diplomacia de la Unión pidió a Rusia "que cumpla con sus compromisos nacionales e internacionales, y en particular con los del Consejo de Europa como signatario de la Convención Europea de Derechos Humanos, de cara a la protección de los derechos de todas esas personas", señala el comunicado.

Según expertos de la ONU en libertad de expresión, derechos humanos, derechos culturales y el derecho a la salud, esta ley podría servir para socavar los derechos humanos en Rusia, al apuntar de manera especial hacia los homosexuales, "que han sido blanco de sanciones y violencia en el país".

Mientras, el presidente en Rusia, Vladímir Putin, dispuso que antes del 1 de julio próximo sean efectuados los cambios necesarios en el reglamento de adopciones para impedir que niños rusos puedan ser entregados a parejas homosexuales extranjeras. Defendiendo la medida, Pável Astájov, Defensor del Menor, afirmó que los que apoyan el matrimonio homosexual "proponen cambiar el modelo vigente en el mundo". Según él, "matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer. Nosotros no tenemos otra cosa. Punto".

“La de Polanski es curiosa; los vampiros de Jarmusch, tontería”

Carlos Boyero comenta las dos películas de la última jornada

Polanski y Jarmusch se divierten

Roman Polanski no es inocente. Nunca lo ha sido: su vida ha estado marcada por todo tipo de turbios y dolorosos incidentes que él ha provocado –los menos- o él ha sufrido –los más – en sus propias carnes. La biografía del francopolaco es, en el fondo, un recorrido por la historia de la humanidad del siglo XX. Y en cuanto a la relación del cineasta con el sexo femenino… dejémoslo en que se necesita un libro entero para describirla. Ahondar en ella requiere la ayuda de un psicoanalista.

Así que La Vénus à la fourrure, la propuesta que ha presentado a concurso Polanski en Cannes, tiene múltiples lecturas, más allá de la inocente respuesta con la que la ha defendido esta mañana su director: “Leí la obra y me pareció hilarante”. Basada en una obra teatral de David Ives, La Vénus à la fourrure se desarrolla en un teatro vacío: allí han tenido lugar las audiciones para una obra con solo dos actores, chico y chica, que adapta una novela, Venus in furs (1870), del escritor austrohúngaro Leopold von Sacher-Masoch (el término sadomasoquismo procede de unir dos corrientes, la del Marqués de Sade y la de este autor y periodista del siglo XIX). A esa prueba llega Vanda, una actriz chabacana, empapada por la lluvia que cae fuera, y que encuentra únicamente al adaptador de la obra y director, que tras rehusar a probarla, acaba, por una confusión, dejando que le lea partes del libreto. Y así salta la magia: la actriz es un prodigio, logra la gracia y la sutilidad del personaje femenino (que además se llama igual que ella) y empuja a que el director encarne al masculino, alter ego de von Sacher-Masoch, en un juego de dominación y dominados en la pareja. Para darle más retorcimiento a la historia, Polanski no ha encontrado mejor actriz que su mujer, Emmanuelle Seigner, ni mejor actor que Mathieu Amalric, que se parece mucho físicamente a Polanski.

Con todo lo anterior, aunque la película parezca un juego burbujeante, bullicioso y divertido en su capa externa, en su interior contiene todo tipo de lecturas sobre el alma de Polanski, un cineasta que ha sido el mejor retratista del mal en el ser humano. Y aunque él intente dar gato por liebre, parece una reflexión en la vejez de sus relaciones sentimentales y una astuta manera de pedir perdón al sexo femenino o al menos reírse con mucha ambigüedad de su pasado.

En la rueda de prensa, Polanski ha contado que ha trasladado la acción de Nueva York, donde originalmente ocurre la obra de Ives, a Francia por razones muy concretas: “Al contrario que en NY, donde las pruebas de reparto se hacen en habitaciones, en Francia y en el resto de Europa se hacen en teatros. Yo necesitaba huir de la claustrofobia del salón y meterlos en una sala”.

Del evidente parecido entre Amalric y Polanski, el actor contó: “Mi madre ya me lo dijo. Y mi abuela era judía polaca…”. El director ha contado que llevaba tiempo buscando algo así: “Deseaba hacer una película con solo dos actores. En El cuchillo en el agua eran tres en un bote. Aquí quería llegar a dos. Como cuando buscaba retos en la escuela de cine. Y ha sido fácil, divertido y agradable”. También, porque cuando la vio, sintió otras llamadas: “Me parecía que ahí había un personaje para Emmanuelle, pero que para desarrollarlo tenía que ser en francés. Y ya era hora que rodara una película en esta lengua, ¿no?”

Si a Seigner le encantó “disfrutar con el personaje, con este material de trabajo inmenso y divertido”, a Amalric le atrajo otro reto: “En realidad hicimos cuatro personajes, dos cada uno, y los cambios de humor de un personaje a otro eran tremendos”.

Polanski adujo acerca de tomar una obra ajena: “Adaptar un texto de otro es extraño porque no es tu voz; trabajas en acercarte a ese texto y que él se acerque a ti, que sientas que sale de ti”. Y sobre la dominación en su vida actual, dialogó así con su mujer: “La película va sobre dominación. Ella[Emmanuelle] me domina y nunca tiene suficiente”. “Mi personaje, ¿una diosa de la venganza? Puede. No la enfoqué desde ese punto de vista. Lo hice desde un acercamiento más positivo, divertido”. “Tú eres la dominación rubia”. “Como actriz he vivido esos momentos humillantes de las pruebas, así que sí puede que sea esa vengadora”.

El cineasta ha rodado por primera vez con cámaras digitales, y no sabe si volverá a filmar en Polonia –“Voy adonde me lleva el material”- pero sí retornará al teatro: “Seguiré dirigiendo obras. Es toda experiencia, y la gente del teatro es diferente. Me gusta estar entre ellos”.

La segunda de la jornada fue Only lovers left alive, en la que Jim Jarmusch recupera el pulso completamente perdido en Los límites del control. En esta ocasión cuenta la relación entre dos vampiros, pareja desde hace siglos: Adam (Tom Hiddleston, que últimamente parece estar en todos los sitios), músico y científico, vive en Detroit, como si fuera una estrella de rock decadente y lánguida, solo interesado en comprar instrumentos musicales excepcionales y preocupado con el devenir de la raza humana. Eve (Tilda Swinton, quién si no) vive en Tánger, cuidando a otro vampiro anciano (John Hurt), Christopher Marlowe, el escritor que dice la leyenda redactó las obras de Shakespeare. Eve viaja a Detroit a sacar de la depresión a Adam, y allí se cruza con su revoltosa hermana pequeña, Ava, que perturba toda la paz.

Only lovers left alive es una película bella, divertida, sabiamente fotografiada, y repleta de referencias a grandes creadores, científicos y artistas, grandes porque lo fueron y no porque la humanidad los recuerde así. Gente como el inventor Nikola Tesla. Esa bruma del pasado y el devenir de la sociedad actual, su decrepitud, es lo que lleva la tristeza a los vampiros. Pero, ¿por qué Jim Jarmusch ha hecho una película sobre vampiros? “Porque oí que había un montón de dinero para estas historias [risas]. Empecé a tener una idea sobre esta historia de amor hace tiempo y un guion hace siete años. John Hurt, y se lo agradezco, ya se involucró entonces. A la gente les gustaba pero fue difícil de levantar financieramente”.

A Jarmusch le ha costado explicar el filme: “Son ustedes los primeros en verlo, ni siquiera lo ha hecho el reparto. No me siento cómodo hablando de la película, creo que las respuestas están en la película. Sí es cierto que quería reconocer a los outsiders, científicos, músicos, escritores fuera de los famosos, a la gente que no es reconocida.

El cineasta ha sido algo más explícito cuando ha explicado su “relación sentimental” con Detroit: “Mi largometraje está lleno de mis gustos literarios y musicales. Detroit era una misteriosa y mágica ciudad, el paraíso de todo el Midwest. Estaba a solo cinco o seis horas de mi pueblo natal. Teniendo yo seis años, fuimos allí toda la familia a comprar un coche, pasamos allí la noche y fui increíble. Y además es una gran hervidero de creación musical”. Sí reconoció una intención en que todo el reparto fuera británico: “Lo hice a propósito porque aunque los vampiros proceden de leyendas centroeuropeas y alemanas, a mí, como a todo Occidente, nos llega por los grandes escritores y poetas románticos británicos como Lord Byron, Polidori, y por supuesto, Bram Stoker.

A Tilda Swinton le han preguntado cómo ha sido su colaboración en el vídeo de David Bowie, un músico que el periodista ha calificado de la mejor imagen de un vampiro. “Puede que esté de acuerdo. Son cosas que ocurren y que coinciden en la vida. Los vampiros son hipnóticos, muy atractivos para el público, por muchas razones: me gusta la que apunta el filme, eso de sean testigos invisibles de la humanidad, que estén observando desde los márgenes de la sociedad”. A Hiddleston le motivaron otras cosas: “Es que llevo una racha de soldados y superhéroes… Soy gran fan de Jarmusch. Y me atrajo la fascinación de Adam por la música y la ciencia. Una curiosa mezcla. También era atractiva la idea de interpretar un personaje que encarna la melancolía y el romanticismo. Es una hermosa historia de amor acerca de dos personas que se aman y se aceptan. Una exploración del amor en el contexto de la inmortalidad. Me gusta la reflexión que hay en el filme sobre si la inmortalidad es ¿una bendición o una maldición? Jim habla de criaturas muy sofisticadas”. Swinton apuntó: “No son hombres, son animales. Probablemente lobos. ¿Por qué llevamos guantes en el filme? Bueno, son parte de las leyendas que les caracterizan, como que un vampiro no puede entrar en casa si no le invitas expresamente”. Jarmusch renegó de moderneces como los ajos, las cruces… “Cosas actuales. Mira, por ejemplo, la idea de que no se reflejen en los espejos aparece por primera vez en el filme mexicano El vampiro”. Con ironía, la actriz remató: “Para unos es una película de vampiros, para otros será un documental”.

Antes de cerrar la charla el cineasta estadounidense explicó como cada día es más difícil rodar cine indie: “Las cosas se están complicando para películas así. Y parte de la magia del cine estaba en descubrir nuevas miradas que ahora cada vez se producen menos. Esta ha costado siete millones de dólares [El productor Reinhard Brundig desgranó que la mayor parte era alemán, y que hay también hay dinero británico y chipriota]”. Y sobre la referencia elogiosa a YouTube que encierra Only lovers left alive, contó: “Amo YouTube. Amo la idea de poder ver allí actuaciones musicales de los cincuenta. Puedes ver lo que quieras. Me aburre mucho la televisión, y ahí te puedes preparar tu propia programación”.

La jornada se cierra esta tarde con los premios de Una cierta mirada y con la proyección de la copia restaurada de Vértigo, con la presencia de Kim Novak en la sala. La actriz, a la que Hitchcock puso a caldo toda su vida porque no le gustó su trabajo, ha concedido entrevistas para televisión, pero no una rueda de prensa. Ella sí se siente orgullosa de su interpretación en una de las mejores películas de todos los tiempos.

Rosberg y Hamilton repiten doblete

El Gran Premio de Mónaco volvió a confirmar lo que ya se apuntó en Montmeló: a una vuelta, los Mercedes son intratables. La clasificación fue un compendio de conducción y estrategia. La lluvia apareció en las dos primeras tandas y obligó a los equipos a correr con neumáticos intermedios, lo que permitió la aparición en escena de pilotos poco habituales. Sin embargo, cuando la pista se secó y los slicks entraron en acción, entonces las cosas volvieron al redil. Mercedes arrasó y colocó sus dos coches en la primera línea de la parrilla por segunda vez consecutiva: Nico Rosberg saldrá el primero y Lewis Hamilton, el segundo. Por detrás, los dos Red Bull de Vettel y Webber. Y en la tercera línea, Kimi Raikkonen (Lotus) y el Ferrari de Fernando Alonso.

“No ha sido una buena clasificación”, indicó el piloto español, minutos después de acabar sexto. “Pero es la mejor que podíamos lograr. No íbamos bien por la mañana y esto se confirmó por la tarde. Adelantar es muy difícil, pero vamos a intentarlo. El objetivo es cubrir a nuestros grandes rivales, Vettel y Raikkonen. Todo puede pasar, puede aparecer el safety car y debemos estar listos para aprovechar cualquier circunstancia. La estrategia será clave, porque las previsiones señalan que no habrá lluvia durante la carrera”.

La primera sesión de la clasificación resultó emocionante. Los coches saltaron a la pista con neumáticos intermedios de agua por culpa de la lluvia. Pero a medida que la intensidad fue disminuyendo y el circuito se fue secando por el paso de los coches, los tiempos comenzaron a caer en picado. Hasta más de 10 segundos se bajaron los cronos con los mismos neumáticos intermedios. Y en estas condiciones, surgieron nombres inusuales como los de Maldonado o Vergne, que coparon las dos primeras posiciones, seguidos de Fernando Alonso y Grosjean. Felipe Massa, por su parte, ni siquiera tomó la salida tras haber protagonizado un aparatoso accidente en la curva de Sainte Devote durante la tercera tanda de entrenamientos libres de la mañana. Massa se incrustó contra la valla, después de perder el control de su Ferrari. Eso le obligará a salir desde la última posición. En cualquier caso se había visto obligado a cambiar la caja de cambios y ello ya le suponía la pérdida de cinco posiciones en la parrilla.

Pero aquello solo era el principio. En la segunda tanda, la lluvia reapareció y todos los pilotos regresaron a pista con los intermedios. “Las condiciones va a ser muy variables”, comentaron desde el equipo Mercedes. Las salidas de pista se sucedían. Pero la mayoría de los grandes pilotos, especialmente los más finos, recuperaban el control de la cabeza de la clasificación. Las posiciones se intercambiaban con velocidad, por las cambiantes condiciones del piso. Los coches esta vez parecían no ser tan determinantes como los pilotos. Sin embargo, los primeros puestos los coparon ya los mejores del Mundial: Vettel, Raikkonen, Rosberg, Hamilton y Alonso.

Y en estas condiciones se entró en la fase decisiva. La Q3 se inició ya con neumáticos de seco y con las espadas en alto. Y si ninguna circunstancia se interpone, los Mercedes son los coches más rápidos a una vuelta. Así que, en seco, Nico Rosberg se situó en primera posición, seguido, a una décima, de su compañero de equipo Lewis Hamilton. Nadie consiguió hacerles sombra. Por detrás, los dos Red Bull, de Vettel y Webber. Fernando Alonso no logró realizar una gran vuelta y partirá desde la sexta posición por detrás del piloto de Lotus, Kimi Raikkonen.

La carrera se presenta complicada para el piloto español, en un circuito donde adelantar resulta realmente complicado. La salida será crucial para ganar alguna posición. Pero en Montecarlo, incluso superar a los dos Mercedes no va a resultar nada fácil.

News supplied by
EL PAÍS: El periódico global en Español