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Para convencerme a mí mismo

"Cuando uno se abstiene o vota en blanco está votando también aunque no sepa qué vota, ni qué efecto tiene", apunta Gabilondo

Guardiola: “Hemos sido valientes”

“Aquí, en el Bernabéu, la mayoría de equipos se asustan y nosotros hemos sido valientes”. En su primera derrota como entrenador en el Bernabéu tras ocho visitas, Pep Guardiola, de 43 años, compareció sosegado en la conferencia de prensa, esbozando media sonrisa, dándole vueltas al partido, tratando ya de encontrar las claves para remontar en el Allianz.

En eso, en la actitud de sus jugadores, el entrenador del Bayern estaba satisfecho. Otra cosa fue por qué su equipo encontró tan pocos espacios en la defensa madridista. “Tiene muy buena defensa. Estoy muy orgulloso de mi equipo por cómo hemos jugado. Es difícil venir aquí al Bernabéu y jugar con esta personalidad. Hemos fallado en los últimos pases, pero tenemos una oportunidad en nuestro campo de remontar”.

En la línea de sus charlas cuando era entrenador del Barça y visitaba el Bernabéu, Guardiola arengó a sus futbolistas para que fueran osados en Chamartín. “Les pedí que fueran grandes, futbolistas de verdad, que presionaran a Pepe, a Casillas, que fueran valientes, que tuvieran coraje, que defendieran el nombre del Bayern, que respetaran a la gente que nos ve”. A continuación, el preparador catalán del Bayern repasó las características de su rival, remontándose a muchos años atrás, a los sustratos culturales del fútbol madridista. “El Madrid está hecho y diseñado desde que soy jugador para el contraataque. Si tú no quieres el balón… Son futbolistas, pero son atletas, y se les dejas correr, es un riesgo. Es el mejor equipo a la contra en el mundo. Es su cultura. Salvo la Quinta del Buitre, con posesiones más largas de balón, un poco menos con Pellegrini, el Madrid siempre ha sido un equipo sólido, con sus delanteros descolgados, que te espera y te hace contras”.

El Bayern asumió muchos riesgos al posicionarse en el campo del Madrid, dejando 40 metros a sus espaldas, facilitando las salidas en estampida de los velocistas blancos. Pero con eso contaba Guardiola. “Pensaba que el partido iba a ser igual como ha sido. Es imposible controlar sus contraataques durante 90 minutos. Es un equipo muy completo, con gran experiencia, con grandes campeones del mundo. Modric no solo tiene pase, sino también regate. Y se nos complica mucho la eliminatoria al no haber podido marcar”.

A Guardiola solo se le torció el gesto cuando un periodista le informó de unas declaraciones recientes, salidas del horno, del presidente honorífico del Bayern, el mítico Franz Beckenbauer. El Kaiser es una china en el zapato del entrenador catalán, siempre con una crítica o un reproche sobre el juego del conjunto bávaro, contrario al estilo de dominio del balón propugnado por el exentrenador del Barça. “Hemos tenido suerte de recibir un solo gol”, se quejó esta vez Beckenbauer. ¿Qué dice a eso? “Pues que tiene razón: el Madrid ha tenido más ocasiones”. Lo dijo Pep con una mueca de desagrado, expresando un hartazgo ante los dardos de la leyenda del campeón alemán. Al respecto, el técnico volvió a pedir tiempo para desarrollar su trabajo, como en la víspera, porque entiende que su alemán no es lo suficientemente bueno para comunicarse como querría con sus jugadores. Y porque, dijo, está aprendiendo cada día de ellos.

Aún así, para la vuelta, Guardiola se reserva una bala. Le dará cientos de vueltas a la cabeza. “Podemos jugar más abiertos porque es cuestión de vida o muerte”, advirtió. Aunque eso suponga multiplicar los riesgos. “Si buscamos más al Madrid, si planteamos una ida y vuelta, tendremos más ocasiones, pero ellos también. No quería perder la eliminatoria aquí por ir completamente al ataque porque este equipo te penaliza a la contra. Se habla mucho del fútbol vertical, pero cuando más rápido la bola va, más rápido vuelve”.

“Te equivoquis, pots fer-ho en català [te equivocas, puedes hablar en catalán]”, defendió Pep al periodista que le había comunicado la oposición de la UEFA a expresarse en su lengua. Pep respondió en catalán y él mismo se tradujo al castellano.

Guardiola se sabe especialmente antagonista en Chamartín, pitado desde el primer momento, al escuchar su nombre por megafonía, y también durante el encuentro, cuando recogió un balón con las manos. Pero intentó transmitir una calma que ni siquiera pudo alterar Beckenbauer. “Lo vamos a intentar, seguro, teniendo la oportunidad de estar en Lisboa”, remató Guardiola.

Poniatowska, una Sancho Panza para los sin tierra

Contar… contar… contar… Eso hace Elena Poniatowska desde hace 60 años. Y eso mismo hace tras subir cinco escalones, dar siete pasos, otros ocho escalones, dos pasos y un escalón más, para convertirse en la primera mujer en subir al púlpito del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para dar su discurso de aceptación del 38º Premio Cervantes de Literatura. Y rompe doblemente la tradición: su traje autóctono y sus palabras, donde más que el autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha o el mismo Quijote, anduvo Sancho Panza.

Una periodista de a pie encaramada en lo más alto de las letras en español. Y haciendo gala de su mexicanidad: autóctono vestido rojo de adornos amarillos con un faldón rematado en encaje blanco y como pendientes el recuerdo y la magia de los pescaditos de oro que hacía y deshacía el coronel Aureliano Buendía al final de sus días, por la gracia de Gabriel García Márquez. “Antes de Gabo éramos los condenados de la Tierra. Pero con sus Cien años de soledad le dio alas a América Latina. Y es ese gran vuelo el que hoy nos envuelve y hace que nos crezcan flores en la cabeza”.

Contar… contar… contar... Es el verbo preferido de Elena Poniatowska. Es su verbo natural. Y eso hace para contar un trocito de zonas en sombra de América Latina. Con el asombro ante el silencio y el olvido vivido por las mujeres y los más pobres y quienes deben migrar en busca de mejores oportunidades. “Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, ‘ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas”.

Con voz nerviosa empieza por recordar a las tres mujeres que la precedieron. Es la cuarta en ser distinguida con este premio —frente a los 35 hombres que lo han ganado— pero la primera en subir al púlpito. Ana María Matute estaba en silla de ruedas, María Zambrano no pudo asistir y Dulce María Loynaz envió a una persona para que la representara. Tres marías “zarandeadas por sus circunstancias”. Y junto a ellas nombres de mujeres que van desde Sor Juana Inés de la Cruz, pasando por Tina Modotti o Frida Kahlo, hasta las de Ciudad Juárez asesinadas. Asombro ante el silencio y lo que falta por hacer por las ellas.

La escritora, en cambio, un poco más protegida por algún dios mexicano que la convirtió en la quinta ganadora mexicana de este galardón, tras Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco.

La América indígena y desfavorecida representada por una mexicana culta de origen polaco. Evoca su alegre asombro por el idioma español que empezó a descubrir a los diez años cuando su familia se trasladó a México. El de una niña que pasó de decir merci, en París, a maravillarse en un idioma nuevo que la obligaba a jugar con la lengua con palabras como “gracias”, “parangaricutirimicuaro” o “Xochitlquetzal”.

Entran en su contar sus compatriotas porque quienes le dieron la “llave para abrir México fueron los mexicanos en la calle”. Su voz recrea una cuadro realista mexicano “con personajes de a pie como los que don Quijote y su fiel escudero encuentran en su camino, un barbero, un cuidador de cabras…”. Su voz pone el color al cuadro de un continente donde la cultura es casi desdeñada y el índice de analfabetismo es muy alto, la pobreza aumenta y los gobiernos no prestan mucha atención a los pobres. Pero ella aprendió el castellano “antes de que los Estados Unidos pretendieran tragarse a todo el continente, la resistencia indígena alzó escudos de oro y penachos de plumas de quetzal y los levantó muy alto cuando las mujeres de Chiapas, antes humilladas y furtivas, declararon en 1994 que querían escoger ellas a su hombre, mirarlo a los ojos, tener los hijos que deseaban y no ser cambiadas por una garrafa de alcohol. Deseaban tener los mismos derechos de los hombres”.

Y deja claro, recuerda, que la voz de los mexicanos, el tono de sus compatriotas, sus diminutivos, su humildad y sus modales “no es para hacerse menos ni por esconderse sino porque es parte de su naturaleza”. Que no se confundan, viene a decir, no es lo mismo manso que menso.

En la tierra de Miguel de Cervantes está una mujer de 82 años tan sensible como combativa. ¿Rebelde? Que dice las cosas y reivindica la igualdad y derechos y deberes para todos. Una periodista que empezó a darse cuenta de la realidad en 1954 cuando la contrataron en el periódico mexicano Excelsior. Desde entonces, casi medio centenar de libros periodísticos, ensayos, novelas y biografías. Desde grandes reportajes y crónicas como La noche de Tlatelolco y Las soldaderas, hasta El universo o nada, la biografía novelada de su marido, Guillermo Haro; pasando por novelas como La piel del cielo y Hasta no verte, Jesús mío.

No apareció cabalgando como Sancho Panza pero lo recordó, se comparó a él: “Soy una Sancho Panza femenina. (…) Una escritora que no puede hablar de molinos porque ya no los hay y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan”.

Y le han contado mucho. Porque ella ha preguntado aún más. Es su otro verbo. Y señalar, también. Señalar que el “el poder financiero manda no solo en México sino en el mundo. Los que lo resisten, montados en Rocinante y seguidos por Sancho Panza son cada vez menos”. Por eso se siente orgullosa de andar junto a los “ilusos, los destartalados, los candorosos”.

La vida se escribe todos los días. Recuerda. Recalca.

Poniatowska, creadora de una obra que conjuga diferentes registros para ver la vida. El resultado, según el jurado del Cervantes, es “una brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su dedicación ejemplar al periodismo. Su obra destaca por su firme compromiso con la historia contemporánea. Autora de obras emblemáticas que describen el siglo XX desde una proyección internacional e integradora. Elena Poniatowska constituye una de las voces más poderosas de la literatura en español de estos días”.

Por eso subió 14 escalones y dio nueve pasos para contar todo lo que contó. Baja y se sienta en un sillón delante de la mesa presidida por el Rey y la Reina de España. Elena Poniatowska, periodista y escritora, nacida princesa, hija de un descendiente directo, “no tan directo”, del último rey de Polonia y de una mexicana de origen francés, escucha juiciosa. Lo que dirá primero el ministro de Cultura, José Ignacio Wert: “Porque la escritora que ha insuflado vida literaria al testimonio de la gente común comienza su carrera preguntando y desarrollando el más fino oído, el arte de escuchar”. Dice que es una narradora singular en muchos sentidos al traspasar las fronteras convencionales de los géneros. “Que recorre como héroe el camino de la realidad y la ficción”.

Aplausos. Ella ahora escucha al Rey lo que dice de ella. Él dice que ella advierte que en su narrativa la frontera entre la realidad y la ficción es muy fina, borrosa. Entre la crónica y la novela. Ella asiente con la cabeza. “Nuestra galardonada aproxima la realidad a nuestras propias vidas. Invita al lector a adoptar una visión y lo estimula para vivir un compromiso con el ser humano”.

El Rey dice que la Humanidad es el centro de gravedad de la obra de la escritora mexicana. “La necesidad de poner voz a los desfavorecidos, de poner en evidencia las contradicciones del progreso, de denunciar la discriminación social y toda clase de injusticias”.

Aplausos. Elena Poniatowska se pone de pie. Espera que salgan todos. La saludan. Busca con la mirada a sus tres hijos en el paraninfo. Y al patio sale la abuela a cuyo encuentro van siete de los nueve nietos que la han acompañado desde México.

Una hora y cinco minutos ha durado todo. Ha dejado claro la conjugación de un verbo multiforme.

Yo veo

Tú preguntas

Él escribe

Ella, Elena Poniatowska, cuenta. Cuenta lo que sucede a su alrededor y más allá. Ese es su verbo.

Societat Civil Catalana se presenta como el antídoto a la secesión

La organización Societat Civil Catalana se presentó formalmente ayer en Barcelona con un objetivo: convertirse en el antídoto a la secesión. Más de un millar de personas llenaron el Teatro Victoria para asistir al acto fundacional de la entidad, que contó con el apoyo de dirigentes de los partidos que defienden la permanencia de Cataluña en España, desde el centroizquierda a las posturas más próximas a la extrema derecha: PSC, PP, Ciutadans, UPyD, y Vox.

"No hay que ser de derechas ni de izquierdas, pero no hace falta tampoco que nadie deje de ser nada de lo que es", resumió el historiador Joaquim Coll, uno de los promotores de la entidad. Coll apuntó que Societat Civil Catalana quiere convencer a los catalanes de que la secesión no es una buena idea, de forma "que la consulta sea innecesaria, y sea inútil votar como un quiere tirarse por la ventana".

Le siguió en los parlamentos el presidente de la entidad, Josep Rosiñol, que dejó claras las directrices de Societat Civil Catalana: "No queremos hacer política. Nunca le diremos a los partidos ni a los gobiernos lo que tienen que hacer. Pero estaremos muy vigilantes para que nadie intente instrumentalizar la democracia o nuestras instituciones", dijo, antes de añadir que "nadie puede ser tratado como un ciudadano de segunda.

La plataforma escogió Sant Jordi para su nacimiento y seguirá con los actos en fechas emblemáticas: prepara un acto para el día de Sant Juan, el 24 de junio, y una marcha en Tarragona para el 11 de septiembre, que arrancará a las 18.08 horas en recuerdo a la Guerra de la Independencia de 1808.

Mujeres a la carrera

Son las 9 de la mañana del 6 de abril. El margen norte del parque del Retiro, en Madrid, está hasta la bandera. Unas 19.000 personas calientan, beben agua, se prenden el número de inscripción. Cerca de 17.000 están a punto de correr un medio maratón (21 kilómetros y 97 metros) y 1.730 una carrera de cinco kilómetros. Estos últimos van vestidos con camisetas naranja fosforescentes y esperan en cola tras el cartel de salida. Más de la mitad de los participantes (57%) son mujeres. Sus zapatillas –verde chillón, amarillo nuclear, naranja intenso y rosa, rosa y más rosa– no dejan lugar a dudas: estamos en 2014. De pronto se oye un ¡pum! Empieza la carrera.

Me pongo en movimiento. Hay que avanzar a pasitos para no chocar con el resto. Poco a poco los corredores se dispersan y se abre el camino. El último mes ha transcurrido entre una preparación para principiantes y un entrenamiento gradual. La respiración se regula sola: una inspiración profunda seguida de dos expiraciones cortas. Delante se mueven cientos de bultitos naranjas. Empieza la primera carrera de mi edad adulta.

Los habrán visto. En su barrio, cerca de la oficina, en un pueblo perdido, en el corazón de la ciudad. En los lugares más insospechados, de repente, un corredor. A veces de edades imposibles. Y cada vez más, mujeres.

Correr está de moda. Cinco millones de personas lo hacen en España (según Sportpanel). En los últimos dos años miles de mujeres se han sumado a la tendencia. Las marcas lo saben. En Nike han visto duplicarse la asistencia de mujeres a sus entrenamientos gratuitos (Nike+ Run Clubs). Y en las carreras que patrocinan –como la Bombers, de Barcelona, y la San Silvestre, de Madrid– el número corredoras ha aumentado entre un 20% y un 35% en este corto tiempo. Las zapatillas para correr, la prenda más importante de los aspirantes a runner, también se han multiplicado: el año pasado se vendieron en España tres millones, el 23% para mujer (el 63% para hombre y el 14% para niños, de nuevo según Sportpanel). Las ventas de zapatillas para mujer crecieron un 44% frente a un 22% las de hombres (según Nielsen). Grandes marcas –como Inditex, H&M y Mango– han sacado líneas de textil técnico –para contener el sudor o ventilar mejor la piel–. Se calcula que las mujeres representan el 25% del mercado de ropa deportiva.

Pero lograr que las mujeres empiecen a hacer kilómetros llevó su tiempo. Aunque ahora pocos lo recuerden, hace apenas 40 años les prohibían correr maratones. Rebobinemos hasta 1967.

El tercer lunes de abril, la joven Kathrine Switzer, de 19 años, se prepara para correr el maratón de Boston (Estados Unidos). Hace un día de perros y va cubierta de arriba abajo. Lleva el pelo recogido con una felpa y prendido al pecho su número de inscripción: el 261. La acompañan su novio, el estudiante y lanzador de martillos Tom Miller, y su compañero habitual de carreras, Arnie Briggs, que es cartero en su universidad, Siracusa. A sus 50 años, Briggs decidió adoptar deportivamente a Switzer cuando la rechazaron en el equipo de atletismo por ser mujer. Durante sus entrenamientos, él le cuenta anécdotas de su experiencia en el maratón, en el que ha participado en 15 ocasiones. Hasta que un día sucede lo esperable. Kathrine le propone correrla juntos. La repuesta de él la deja de piedra: “Las mujeres tienen prohibido correr el maratón; no podrías aguantar los 42 kilómetros”.

Switzer se propuso demostrarle que estaba equivocado y se preparó a conciencia para la carrera. Sabía que podía lograrlo. ¡Había empezado a correr con 12 años! A esa edad lo que quería era ser animadora y que los chicos se fijaran en ella. Se lo dijo a su padre y este le devolvió una respuesta cargada de sentido común: “La vida es para participar no para observar. Te gusta correr y estar activa. ¿Por qué no te apuntas mejor a hockey?”. Siguiendo el consejo de su padre, Switzer empezó a correr para coger fondo y ser una buena jugadora.

Llegó el momento de apuntarse al maratón. Ella sabía que el año anterior Bobbie Gibb, otra mujer, lo había corrido, aunque sin inscripción oficial. Se escondió detrás de unos arbustos y se coló en la carrera una vez empezada. Switzer le propuso a Briggs hacer lo mismo, pero él se negó. “Boston es una carrera seria, tú eres una corredora seria, eres miembro de un club de atletismo y tienes que seguir las normas”. Así que Kathrine se anotó con sus iniciales. Y no se cansa de asegurar que no lo hizo por burlar la norma, sino porque entonces creía que firmar así quedaba “más guay”.

En Boston la carrera atraviesa el kilómetro seis y los participantes pasan delante del autobús sobre el que la prensa hace fotos del evento, muy popular en Estados Unidos. Entonces, alguien la ve. “¡Hay una chica corriendo!”. Y los fotógrafos empiezan a disparar. Jock Semple, uno de los responsables del maratón salta enfurecido para apartar a la intrusa. Semple la roza por la espalda, pero su novio (que no olvidemos lanza martillos) le echa encima sus cien kilos y lo aparta de un golpe lateral. ¡Clic, clic, clic, clic, clic, clic! Los fotógrafos –desde un ángulo privilegiado– inmortalizan el momento.

Kathrine sigue corriendo aunque está muy afectada por lo sucedido. Tarda cuatro horas y 20 minutos en llegar a la meta (su novio, que no se ha preparado para la carrera, llega una hora después). Al día siguiente ve las fotos en los periódicos y se llena de valentía. “Tenía mucho miedo y, al ver la prensa, me radicalicé. No me sentí mal por correr el maratón, me sentí maravillosa. En momentos así o abandonas o abrazas tu responsabilidad. Y fue lo que hice”.

Kilómetro 1. La carrera avanza a buen ritmo. En las clases para principiantes, Sara Cano, entrenadora de Running Company, nos ha enseñado a correr manteniendo el abdomen recto. Para la carrera su consejo es que, en caso de necesidad, ande. Pero no más de 30 segundos. Por ahora hay fuerzas, aunque más y más corredores van pasando por delante. Una braga al cuello protege del frío de primera hora. El accesorio estaba en la bolsa recogida el día anterior con el número de inscripción: 23.730. Todos los participantes tuvieron que recoger el suyo en la Feria del Corredor, una muestra del negocio que rodea el mundo de running: tiendas de calzado, de complementos nutritivos, de salud (algunas empresas ofrecen test genéticos “de rendimiento deportivo”), ofertas de viajes para participar en más carreras…

La lucha de las mujeres por ser admitidas en los maratones empezó –según algunos relatos– en la inauguración misma de los Juegos Olímpicos, en 1896. Stamata Revithi, una mujer griega, corrió los 42,150 kilómetros que separan Atenas de Marathon, la ciudad que da nombre a la categoría en honor a la hazaña del soldado Philipides, que en 490 antes de Cristo corrió la distancia entre ambas ciudades y que murió tras informar del éxito griego frente a los persas. Algunos relatos cuentan que Revithi corrió la distancia para ganarse un empleo en la ciudad, pero no la dejaron atravesar la meta: “Las mujeres no pueden correr”, le dijeron.

En 1928 los Juegos Olímpicos incluyeron la categoría de 800 metros femeninos que ganó la alemana Lina Radke, pero la visión de algunas de sus competidoras exhaustas y tumbadas en la hierba tras la carrera llevó al comité olímpico a eliminar la categoría por ser demasiado dura para las delicadas féminas. Algunos llegaron a decir que se les podía desprender el útero.

Pasaron cerca de cincuenta años, hasta que los Juegos Olímpicos de Moscú (1972) incluyeron la carrera femenina de 1.500 metros. Ese mismo año, Boston –tras la presión de mujeres como Switzer– daba un paso adelante y permitía el acceso de las mujeres al maratón. Un año más tarde, en octubre de 1973, el doctor alemán Ernst van Aaken –gran defensor de la capacidad femenina para correr largas distancias– organizaba el primer maratón exclusivo para mujeres. Cuarenta mujeres de siete países participaron en el evento en Waldniel (Alemania). Van Aaken sostenía que gracias a su mayor reserva de grasa, las mujeres podían terminar en mejores condiciones que un hombre, aunque no corrieran tan rápido como ellos.

Empezar a correr es duro, especialmente a partir de cierta edad. Alessia Rodi, de 40 años, se lanzó hace un año para superar una depresión al ver cómo caían los encargos que le llegaban. Un año después se siente mucho mejor y está pensando en hacer una carrera de 10 kilómetros. Y se ríe al escuchar que el comité olímpico les prohibiera correr los 42 kilómetros.

Finalmente, en 1984 la estadounidense Joan Benoit gana el primer maratón de unos Juegos Olímpicos, en Los Ángeles, aunque la mayoría de los espectadores recordaran mejor a la suiza Gabriela Andersen-Schiess, que llegó a la meta retorcida y acalambrada, avanzando paso a paso y a punto de desplomarse como de hecho hizo nada más atravesar la meta. Gabriela se negó a recibir ayuda para no ser expulsada de la prueba.

Kilómetro 2. Cada zancada se hace más dura. ¡Qué ganas de parar! ¿Qué pensarán los demás? Tras una curva aparece la cuesta de la calle de Alfonso XII. ¡Venga! Pero a mitad de la cuesta no puedo más y empiezo a andar. Mirada al reloj: 1, 2, 3, 4… ¡30! Vuelta a correr.

¿Por qué han empezado las mujeres a calzarse zapatillas de running? Para adelgazar, para estar en forma, para evitar problemas de salud (recomiendan correr para prevenir el cáncer de mama), para olvidarse de sus problemas, para quemar frustraciones, para relajarse, para luchar contra una depresión, para tener tiempo para sí mismas, para superarse… Si le preguntas a Switzer por un hito que haya animado a muchas de ellas a ponerse a correr, no duda: “En 1994, cuando Oprah [la popular presentadora estadounidense] corrió su primer maratón en 4 horas y 29 minutos”. Desde 2007, dice, nota especialmente el auge del running. “Se está expandiendo como un incendio”.

Estados Unidos es el país en el que el vuelco ha sido más brutal. Mientras que en 1970 las mujeres eran menos del 20% de los participantes en carreras, en 2012 suponen ya el 56%. Y más y más de ellas se apuntan a carreras de larga distancia. “Es realmente increíble”, dice Hernán Silva, doctor y profesor de un máster de medicina manual de la Universidad Complutense, corredor habitual y colaborador de la versión española de la revistar Runner’s World. “Participé en marzo en el último medio maratón de Nueva York y vi de cerca la fortaleza psicológica de las mujeres. A mis cincuenta años quedé en el puesto 277 y fui todo el rato rodeado de mujeres; pueden retener su potencia y sacarla a partir de mitad de carrera. Llegaron a la meta más mujeres que hombres: 10.989 de ellas frente a 9.761”.

En Europa también está aumentando el número de corredoras, aunque a menor ritmo que en Estados Unidos. En el maratón de Berlín de 2013, el 25% de los 40.000 participantes fueron mujeres. Ese mismo año, el 43% de los 15.000 corredores en el medio maratón de Estocolmo (Suecia) fueron del sexo femenino.

En España da muestra de la locura por correr el número de carreras que se celebra cada semana: unas cincuenta. Valgan de ejemplo los datos de la San Silvestre, que desde 1964 cada 31 de diciembre recorre 10 kilómetros en Madrid. En 1999, 7.000 corredores se apuntaron y el número de corredoras era bastante tímido, apenas superaba el 8%. En 2004, rozando ya los 20.000 participantes, había aumentado considerablemente el número de mujeres: el 14,7%. En 2009, con unos 30.000 inscritos, su participación subió hasta el 22%. Y en la pasada edición, con 40.000 corredores, llegaron al 30,2%. Podemos decir que en España el boom se está viviendo en estos momentos.

En 1999 tres corredores habituales propusieron a Motorpress Ibérica crear la revista Sport Life, cuya intención era llegar al deportista popular. En el trío está Yolanda Vázquez, bióloga y corredora por necesidad: se calzó las zapatillas para compaginar su vida laboral con la maternidad. Quería seguir haciendo deporte, pero invirtiendo menos horas, así que se bajó de la bicicleta y empezó a correr, que quema más calorías. “Por entonces me di cuenta de que muchas amigas no participaban en carreras porque quedaban las últimas”, cuenta Vázquez. “Llegaban con los abuelos, y casi que no las dejaban terminar porque querían abrir rápido el paso a los coches”, cuenta. “Así que empecé a darle vueltas. Si las animamos correrán aunque de otra manera, me decía. Nosotras no competimos, competimos contra nosotras mismas. Simplemente somos diferentes”.

En 2004, Sport Life crea La Carrera de la Mujer, de 7,2 kilómetros. “¡Y se puede hacer sin límite de tiempo!”, exclama Vázquez. “Si una abuela quiere hacerla andando y tarda un año y medio, pues que lo tarde”. Unas 3.500 mujeres se apuntaron a la primera convocatoria en Madrid, cuenta Fernando Sebastián, del área de eventos de Sport Life, que supone el 25% de los ingresos de la revista (que vende 42.000 ejemplares y 20.000 su hermana pequeña, Runner’s World). “Los tres primeros años fueron deficitarios”, dice Sebastián. “Ten en cuenta todo lo que hay que pagar: seguro de accidentes, seguro de montaje… Son 30.000 cosas que tenemos que tener en cuenta”.

La Carrera de la Mujer se ha ido expandiendo por la geografía española. Actualmente se celebra en ocho ciudades españolas: Valencia (donde se tuvo lugar el pasado 6 de abril), Madrid (11 de mayo), Vitoria (8 de junio), Gijón (22 de junio), A Coruña (21 de septiembre), Sevilla (5 de octubre), Barcelona (19 de octubre) y Zaragoza (9 de noviembre). Este año prevén vender cerca de 100.000 inscripciones (a 10 euros cada una).

Kilómetro 3. “¡Sois muy grandes, chicas!”, exclama un corredor que derrocha alegría. “¡Lo estáis haciendo muy bien, copón!”. Tiene unos cuarenta años, lleva un pañuelo blanco en la cabeza y gafas de sol oscuras. Corre junto a una mujer que avanza despacio, sufriendo y sin levantar la cara del suelo. Nada indica que ella escuche al hombre que la –y nos– anima. “¡Venga chicas, que esta carrera es nuestra! ¡Al ataque!”.

Cambio de escena. Estamos en un descampado al norte de Madrid. Un camino de tierra serpentea entre un parque y una carretera, y muere en una gasolinera. Son las 14.20 del pasado 20 de febrero. Una mancha multicolor se acerca a toda velocidad. ¡Fiunggg!

Y desaparece en sentido contrario.

La espectadora se cansa solo de mirarla: Cristina Mitre corre como si no hubiera un mañana. A sus 36 años, esta asturiana morena y espigada ha hecho mucho por animar a otras mujeres a correr. Es periodista de la revista Elle, autora del blog The Beauty Mail y del libro recién publicado Mujeres que corren, de Temas de Hoy, y lidera un grupo que organiza “quedadas” (“no carreras”, puntualiza) en las que se anima a las mujeres a sumarse al running. Pero antes tuvo que vivirlo, sufrirlo y disfrutarlo.

Han pasado cuatro años desde que salió a correr por primera vez, en septiembre de 2009. Cinco años antes le diagnosticaron un cáncer de ovarios. “Entonces ducharme era para mí como escalar un 8.000, así que correr… Y fíjate ahora”, dice abriendo la boca en una sonrisa. “Me siento poderosa, dueña de mi cuerpo, a tope de power. Mi cáncer, al ser hormonodependiente, está muy relacionado con el cáncer de mama y vivo sabiéndolo. Por eso me alimento bien, controlo mis niveles de estrés y hago ejercicio. Y me gustaría animar a las mujeres a que se den cuenta de que correr no es una moda, es salud. Además, a mí me ha enseñado a no tener miedo, a ser disciplinada y a no rendirme”.

Por la mañana y a medio día es cuando Mitre encuentra tiempo para entrenar. Se cambia en un baño de Elle, se pone el pulsómetro, se echa a la calle y corre como si le fuera la vida en ello. Después, se ducha en el baño del estudio fotográfico de la revista.

En su libro, Mitre explica los pasos a seguir para empezar a correr. Con su tono habitual (lleno de expresiones como “a tope de power”, su preferida) y prestando mucha atención a lo femenino (dedica tres páginas a los sujetadores deportivos), a los cuidados físicos (mismo espacio para el protector solar), pero también al entrenamiento que la ha convertido en una “supercorredora”. La semana pasada participó en Londres en su primer maratón (a cierre de este reportaje todavía no lo había corrido).

En su hora de entrenamiento, Mitre obedece a cada pitido del reloj que lleva en la muñeca, un Smart Run de Adidas, en el que previamente ha metido el programa que le manda su preparador, que vive en Gijón, su ciudad. “Tengo que correr 500 metros en tres minutos y 35 segundos para que mi corazón coja fuerza para el maratón”, explica Mitre. Y echa a correr de nuevo. A los tres minutos regresa resoplando. Dobla un poco las rodillas y mira el suelo. A los 30 segundos su reloj –¡pi, pi!– pita. Y vuelve a desaparecer dejando una estela de polvo detrás.

Al igual que ella, muchas mujeres han entrenado lo suficiente como para correr un maratón. A ellas quiso dirigirse la empresa SMM (Sports Marketing Management), que el pasado 30 de marzo celebró en Palma de Mallorca el primer maratón para mujeres de España. “Viendo la experiencia en Estados Unidos y de los países nórdicos, y sabiendo que las tendencias que empiezan allá acaban llegando acá, decidimos lanzarnos”, cuenta José Luis Carrera. En una lluvia de ideas se les ocurrió bautizarlo con el número de inscripción de Switzer allá por 1967, el 261, y decidió escribirla pidiendo su colaboración.

Kathrine aceptó ceder su número de participación y su ayuda para promocionar la carrera a cambio del 25% del proyecto. El pasado 30 de marzo vitoreó a cada una de las 143 participantes en el maratón y a las 498 de la carrera de 10 kilómetros. Estuvo siete horas en la meta recibiendo a corredoras, y las participantes no olvidarán sus palabras: “You’re wonderful, you have done it!” (eres maravillosa. ¡Lo has conseguido!).

Kilómetro 4. “¡Venga, chicas, que ya estamos en la recta final!”. Mientras el entregado marido se desgañita, su mujer sigue con la mirada clavada al suelo. “Es el último kilómetro, tenéis que saborearlo. Hay que vivirlo. ¡Degustarlo! ¡Venga, que lo que queda está chupado!”. Aprieto el ritmo para no perder la fuerza que transmite este portento de animador al que un grupo de mujeres nos hemos acoplado.

En 2003, Paula Radcliffe, una británica con una fuerza y preparación física portentosa, bate en Londres el récord mundial femenino de maratón en 2 horas y 15 minutos. Han pasado 11 años y Radcliffe sigue sacando más de tres minutos a cualquier otra mujer. Muy pocos hombres son capaces de lograr el mismo tiempo, lo que llevó a muchos a preguntarse: ¿podrá una mujer llegar a correr más rápido que los hombres? “Lo que logró Radcliffe fue un salto de gigante, algo que estaba fuera de todas las previsiones”, dice Alex Calabuig, director de Runner’s World. “No se puede medir el rendimiento femenino por su actuación. Desde entonces, 40 hombres han bajado la marca que en aquel momento era el récord masculino, 2 horas, 5 minutos y 38 segundos. Ahora es de 2 horas, 3 minutos y 23 segundos. Ella se quedó a 9 minutos del hombre más rápido, sin embargo ahora las mujeres están a 12 minutos de distancia del hombre más veloz porque ninguna ha batido a Radcliffe”. La corredora contesta vía correo electrónico: “No creo que nunca lleguemos a superar a los hombres en un maratón”, empieza. “Pero sí que creo que las mujeres tienen más posibilidades gracias a su resistencia y a sus reservas físicas y mentales conforme aumenta la distancia de la carrera”.

Hace unos meses, en agosto, la esta­dounidense Rory Bosio quedaba séptima en la carrera de ultra trail (o carrera de ultrafondo) más importante del mundo: la del Mont Blanc, de 168 kilómetros. Fundada en 2003, para vencer esta carrera hay que, además de correr como un demonio, ganar 9.600 metros de desnivel. Bosio completó la carrera en 22 horas y 37 minutos; fue la mujer más rápida y batió el récord femenino. Su séptimo lugar en la clasificación ha vuelto a dar alas a quienes esperan el éxito de las mujeres en las carreras de larguísima distancia. “En potencia el hombre es mejor que la mujer, pero en resistencia ganan ellas”, dice el doctor Silva. “Un maratón no es lo suficientemente largo para que podamos comprobar la resistencia femenina, pero en competiciones de ultrafondo empezamos a verlo”, continúa. “En carreras por encima de los cien kilómetros, las mujeres están obteniendo muy buenos resultados. Y esto es gracias a la anchura de su pelvis, corren de forma más eficiente, y no influye tanto la masa muscular. Además, a partir del kilómetro 30, cuando has agotado los hidratos de carbono, el cuerpo tira de la grasa para producir estrógenos y las mujeres tienen más. En el futuro nos llevaremos una sorpresa con las mujeres”.

Kilómetro 4,5. Aparecen los arcos que marcan el final de la carrera. A punto de llegar es imposible no pensar en los 17.000 valientes que corren al mismo tiempo el medio maratón de Madrid. Cerca del 15% (2.391) son mujeres, supercorredoras como Mitre. Todos ellos están esforzándose al máximo. Se ve la meta. Ha llegado el momento de apretar, de acelerar el ritmo. Sería bonito contar que el público se desvive animando, pero casi nadie está viendo el final de esta triste carrera. Qué más da. La alegría va por dentro. Los brazos se suben solos en el momento de atravesar la meta. 36 minutos y 30 segundos. ¡Prueba conseguida!

La final de Turín exige un sacrificio español

La copa de la Liga Europa presidió la rueda de prensa del entrenador del Sevilla, Unai Emery, en la sala de prensa del Ramón Sánchez Pizjuán. Un título saboreado por la entidad andaluza en 2006 y 2007. También por el Valencia, en 2004. “En un 25% de posibilidades esta Copa es nuestra”, bromeaba Emery antes de analizar la ida hoy (21.05, Cuatro) de un duelo que deparará un finalista español en Turín el próximo 14 de mayo —Benfica y Juventus juegan la otra eliminatoria—. La Liga Europa se ha convertido en la tabla de salvación del Valencia y ha disparado la ilusión del Sevilla, que reverdece los laureles de la pasada década.

El equipo andaluz está disparado. En Liga, ha ganado 10 de los últimos partidos y quiere la cuarta plaza, que disputará al Athletic el próximo domingo en San Mamés. En la Liga Europa, donde lleva compitiendo desde el 1 de agosto, ha alcanzado las semifinales después de remontar en dos eliminatorias de alto rango emocional y deportivo frente al Betis y el Oporto. Todo es ilusión en el Sevilla, que recuerda al equipo campeón de Juande Ramos. Un conjunto bien dirigido por Emery, con figuras emergentes como Bacca, Vitolo o Gameiro, mientras que otros como Rakitic se exhiben en su madurez. Además, en el Sevilla sienten que su actual estado de forma le hace ser favorito ante el Valencia. Bacca será el único delantero de un equipo fuerte en el centro del campo con el doble pivote compuesto por M’Bia y Carriço. Alberto Moreno, recuperado, ha entrado en la lista de convocados. Siempre que ha llegado a una semifinal en este torneo acabó ganando el título.

En el Valencia, la Liga Europa se ha convertido en la tabla de salvación de una temporada hasta ahora muy caótica. Juan Antonio Pizzi relevó a Djukic con la intención de meter al equipo en competición europea y el objetivo solo podrá conseguirlo a través de un torneo donde el Valencia ha mostrado sus mejores credenciales. La remontada ante el Basilea en los cuartos de final (3-0 en la ida y 5-0 en Mestalla) ha sido el mejor acto de un equipo que se ha puesto en manos de la eficacia de Paco Alcácer. El buen rendimiento del joven delantero es una de las escasas noticias positivas de la temporada. Junto a él, el buen juego mostrado por Parejo, líder en el centro del campo. Buena parte de las opciones del Sevilla pasan por desactivar al centrocampista, algo en lo que se aplican todos los equipos que se enfrentan al Valencia.

De esa zona desaparece Javi Fuego, que será central ante la baja de Costa y el mal momento de Senderos, fichaje de invierno que no ha cuajado de la forma deseada. En la portería estará el irregular Guaita por la lesión de Diego Alves, con quien Emery coincidió en Almería y Valencia. Con el club en pleno proceso de venta, que podría concretarse la próxima semana, el título de la Liga Europa convertiría en muy buena una temporada que se define hasta este instante por las sombras más que por las luces.

El acorazado de Emery

“Hemos superado nuestras expectativas en una temporada que considerábamos de transición. Ahora somos capaces de ganar títulos y peleamos por la cuarta plaza”, señaló el pasado lunes en un acto con la afición el presidente del Sevilla, José Castro, un equipo que encara lanzado las semifinales de la Liga Europa y persigue el cuarto puesto liguero en pugna con el Athletic. El equipo andaluz ha sabido sobreponerse esta temporada a un inicio dubitativo, la salida de la presidencia del dirigente de los títulos, José María del Nido, y la eliminación en la Copa ante el Racing, de Segunda B, en dieciseisavos.

Vilipendiado durante buena parte de la temporada, desde dentro y fuera del club se señala ahora a Unai Emery como el gestor de este gran Sevilla. El vasco, antes diana de todos los males del equipo, ha forjado un auténtico acorazado que llama la atención por sus grandes números en ataque. Emery siempre trabajó bien esta faceta del juego. Los futbolistas alaban en privado las muchas salidas tácticas que ofrece en ataque, así como su trabajo hasta la extenuación de la estrategia. Los números cantan. El Sevilla ha llegado a los 103 goles en los 53 partidos que lleva jugados entre Liga, Liga Europa y Copa del Rey.

Se trata ya de la quinta mejor marca de toda su historia, a un gol de la cuarta, cuando le faltan por disputar al menos cuatro partidos de Liga y los dos de las semifinales de la Liga Europa. La clave, además, reside en que Emery, que inició la campaña poniendo en liza sus tradicionales argumentos ofensivos, supo equilibrar al Sevilla con la presencia de un doble pivote defensivo que ayuda a la zaga y sostiene el despliegue en ataque de su equipo.

“Nunca me he etiquetado como un entrenador ofensivo o defensivo. Lo que sí me ha gustado siempre es que mis equipos generen mucho juego y tengan bastante gol. Todo eso buscando siempre el equilibrio entre defensa y ataque. Para ser un equipo grande es fundamental tener ese equilibrio”, señala a este diario Emery.

Su Sevilla ha superado ya en goles al primer equipo campeón de Juande Ramos de la temporada 2005-06, que alcanzó los 81 goles en un total de 55 encuentros. Gran parte de su potencial radica en la voracidad de sus delanteros. Bacca y Gameiro, con 20 goles cada uno, han alcanzado las 40 dianas. Solo ellos dos llevan anotados más goles que los conseguidos por Espanyol, Málaga, Levante, Celta, Osasuna, Elche, Granada, Valladolid, Getafe, Almería y Betis en la Liga.

“Es un entrenador que saca rendimiento a lo que se le pone por delante y cumple con los objetivos”, señalan desde la cúpula del Sevilla. El club le tiene preparado un contrato de dos años de renovación, que probablemente hará público si se consigue el pase a la final de la Liga Europa. Tanto el presidente Castro como el director deportivo, Monchi, valoran la capacidad de Emery para amoldarse a las plantillas que le ponen por delante. Este verano salieron del Sevilla sus principales figuras, caso de Palop, Navas, Medel, Kondogbia y Negredo. Emery ha hecho bloque en un equipo con 14 novedades en verano, extrayendo, además, un gran rendimiento a futbolistas de creciente potencial, caso de Bacca, pero auténticas incógnitas a priori en un fútbol tan exigente como el de la Liga española. También está logrando el éxito con jugadores como Marko Marin, M’Bia o Carriço, que no deslumbraron en sus respectivos equipos, Chelsea, QPR y Reading, respectivamente.

“Como norma, un entrenador tiene que sacar el máximo rendimiento a la plantilla que le pone por delante. Eso se logra con trabajo diario, con un método que en mi caso me ha tocado también pulir a algún que otro talento”, expone el propio Emery. “Procuro ser honrado en mi trabajo en mi trabajo y el club está siempre por delante”, añade Emery.

En Valencia, también muy contestado por el entorno, el técnico vasco navegó con cierta soltura temporada tras temporada. De 2008 a 2012 el conjunto valencianista fue tercero en tres ocasiones y una sexto. Emery cumplió con los objetivos ligueros al mismo tiempo que la entidad se desprendía de sus mejores valores temporada tras temporada. En 2010 salieron del Valencia Silva y Villa. En 2011 abandonaron la entidad Mata y Joaquín. Emery se acopló a las salidas y el Valencia fue tercero. En el camino sobresalieron jugadores como Jordi Alba y Soldado. Emery, sin embargo, no atisbó el talento de Isco. En Sevilla, además, ha roto también esa presunta incapacidad que le perseguía para superar partidos y eliminatorias importantes. Emery ha derrotado al Madrid y lideró dos remontadas en la Liga Europa frente al Betis, remonte que disparó a los suyos, y al Oporto en los cuartos de final.

 

Interior releva al jefe antidisturbios de Madrid por los fallos del 22-M

Poco más de tres meses ha estado en su puesto el responsable de los antidisturbios de Madrid, Javier Virseda. El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha decidido que este jefe de las Unidades de Intervención Policial (UIP) es quien debe asumir toda la responsabilidad por “los fallos de coordinación, comunicación y ejecución” que se cometieron en los disturbios del 22 de marzo en Madrid. Esos fallos, según Cosidó, provocaron que se produjese “un número de heridos inaceptable”.

Un mes después de esos hechos, que terminaron con 101 heridos —67 policías y 34 manifestantes— al final de la Marcha por la Dignidad, el responsable de la policía se reservó para su comparecencia en el Congreso el anuncio del relevo policial junto a la promesa de reestructuración de todo el operativo de fuerzas policiales antidisturbios con material de protección más consistente que el actual.

La destitución significa muy poco para la oposición, que no considera adecuado el relevo de Virseda cuando por encima de él figuran el comisario general de Seguridad Ciudadana, Florentino Villabona, y el jefe de las Unidades de Intervención Policial de toda España, José Miguel Ruiz Igusquiza, cuyas destituciones habían pedido los sindicatos policiales. Virseda mostró su sorpresa al no comprender el porqué de su destitución, según su entorno.

Durante casi cuatro horas, el director general narró su versión de los hechos, de los que se dedujo que no hay razones para tomar “medidas disciplinarias”. “No hubo fallo en el diseño del operativo, pero sí hubo algunos fallos de coordinación y comunicación en el transcurso de los acontecimientos que impidieron que llegaran a la policía las informaciones adecuadas”, señaló Cosidó, que destacó la extremada violencia, “sin precedentes”, de cientos de manifestantes, “con tácticas de guerrilla urbana”, junto a miles y miles de ciudadanos “pacíficos”, según precisó.

Si el director general no encontró precedentes en la violencia empleada por los ultras, tampoco los hay en el imponente despliegue policial, según informó el propio director general: 1.700 agentes. El problema fue que los agentes no estaban en el lugar adecuado ni se les llamó para que fueran donde hacían falta. “Hubo fallos de comunicación en el transcurso de los violentos altercados, que impidieron trasladar las decisiones de forma cohesionada, de manera que un grupo de policías quedó aislado y hubo un número de heridos inaceptable”. Sin embargo, cientos de policías distribuidos por otras zonas no tuvieron nada que hacer porque la marcha fue pacífica.

Una reordenación de los operativos policiales y la compra por valor de medio millón de euros de equipos de protección, son otras de las consecuencias de estos incidentes. Se han encargado 300 escudos más resistentes y 800 cascos, junto a chalecos antitrauma y espinilleras. Los violentos se ensañaron en golpear a los policías en las piernas, sin protección, según Cosidó.

Una de las preguntas que estuvo presente en la comisión del Congreso fue por qué la policía apenas había utilizado material antidisturbios si se compara con otras situaciones de mucha menor violencia. “Hubiera sido contraproducente, porque se hubieran podido causar daños a manifestantes pacíficos”, argumentó el director general. El material utilizado se limitó a 174 salvas de fogueo, 126 pelotas de goma y tres botes de humo. En los planes de Cosidó está la creación de un grupo de intervención inmediata que acuda en auxilio de otros policías cuando estén en situación de peligro, como ocurrió el 22-M

Radiante Sant Jordi

7.00 horas. La jornada de Sant Jordi amanece en Barcelona. Los primeros libreros, en la Rambla de Canaletas, empiezan a instalar las mesas con caballetes. No hay ni una nube. El tráfico está cortado en el tramo de la Rambla de Catalunya, junto a la plaza de Catalunya, donde están instalados los platos de televisión.

8.00 horas. Las paradas empiezan a estar vestidas con las senyeras. Las cajas de libros empiezan a descargarse en les Rambles. Las grandes librerías ya han instalado los tenderetes en el Paseo de Gràcia. Los vendedores de flores también madrugan. En la confluencia entre esa avenida y la calle de Casp, las flores se ofrecen a tres euros. El soberanismo se cuela en la jornada: se venden muñecos con una rosa ataviados con la estelada.

10.30. La tregua que suele dar la climatología a Sant Jordi parece que este año también se va a cumplir. Las previsiones meteorológicas para toda Cataluña son de sol por la mañana en todo el territorio y, por la tarde, nubes en las comarcas de Lleida. Las temperaturas agradables todo el día. Desde primera hora del día libreros y vendedores de rosas preparan sus puestos para una jornada intensa en la que se esperan vender seis millones de rosas y 1,4 millones de libros. !Ya me gustaría vender al final del día las 150 que he comprado yo!, dice la vendedora de la esquina de casa que acaba de montar su parada con una mesa de camping envuelta en una senyera. Su puesto es uno de los casi 5.000 que ha autorizado el ayuntamiento de Barcelona para vender rosas hoy en la ciudad. El precio medio de la rosa rondará los cinco euros. Los hombres más madrugadores ya se ven llevando flores. Quieren cumplir con la tradición antes de marcharse a trabajar.

11.10. La jornada empieza calentita por varias razones. El sector considera que el buen tiempo ayudará a las ventas pero también se producen reivindicaciones de tipo laboral. Una veintena de trabajadores del FNAC de la plaza de Cataluña se han concentrado ante el edificio y han conminado a los ciudadanos a boicotear las compras. La protesta ha contrastado con las primeras colas de lectores delante del tenderete de la multinacional en busca de los autógrafos de sis escritores favoritos. La cita es a las 11.00. A las 11.10 no ha aparecido ninguno.

11.30. El boicot surgido a través de las redes sociales parece que ha surtido efecto. No han aparecido ni Juan José Millas, Joan Roca, Dolores Redondo, Eduardo Lago, Enrique Vila-Matas, Almudena Grandes o Judith  Mascó. El autor Mark Z. Danielewsky ha decidido ir directamente a la cola y ofrecer su firma a los ciudadanos.

11.51. El Gran Wyoming se estrena en Sant Jordi firmando libros en la plaza de Catalunya. "Me está resultando más estresante que un programa en directo pero a la vez muy estimulante. Me siento como una mezcla de objeto social y Copito de nieve", bromea el presentador mientras habla rodeado por decenas de lectores y curiosos que quieren un autógrafo o fotografiarse con él. Sólo vivirá la mitad de la jornada. A las tres coge un AVE de regreso a Madrid para hacer su programa.

Los turistas que hacen cola para subir al bus turístico ponen cara de no entender nada.

12.39. Primer Sant Jordi de Belén Esteban. La presentadora reúne una de las mayores colas de la mañana para conseguir la firma de su libro Ambiciones y reflexiones. "Es mi primer Sant Jordi. Nunca había venido en este día a Barcelona", ha dicho. Preguntada si una jornada como la de hoy la anima a escribir un nuevo libro, Belén Rueda responde resuelta: "No volveré a escribir nunca más. He contado mi historia y ya está". Muy cerca de ella, el diputado de ERC Alfred Bosch firmaba su libro: "Como amigos: la independencia de Cataluña interesa  a los españoles". El político le ha regalado un ejemplar a la presentadora y bromeando, ha dicho: "Aunque nosotros seamos republicanos y ella la princesa del pueblo, vamos a llevarnos bien".

12.45. El dibujante Ibáñez y el italiano Moccia comparten tenderete también en la plaza de Catalunya. Moccia avisa que este es su séptimo año mientras firma su último libro, que se titula: "Tu, simplemente tu". En la otra punta de la mesa, Ibáñez, con una larga cola, firma volúmenes de sus célebres personajes Mortadelo y Filemón, que cumplen ya 40 años.

13.07. Sant Jordi se pone a la última: rosas impresas en 3D. Ya es posible crear rosas artificiales. Con una impresora y plástico, el Mobile Word Center  regala rosas creadas cada 15 minutos y de diferentes colores. Ya han creado 60.

13.22. En Sant Jordi no solo los libros y las rosas toman la calle, también las emisoras de radio sacan sus estudios. En Plaza Cataluña es posible ver a la ganadora de la Voz Kids, María Parrado, en el plató ambulante de RNE, y a tres metros Catalunya Radio apuesta por el show de Àngel Llàtzer en directo. Muy cerca, la Cadena SER también ocupa la céntrica calle Caspe y ofrece en directo un especial conducido por Gemma Nierga.

13.27. Entre tanto escritor es difícil destacar. Sor Lucía Caram lo consigue. Sus hábitos blancos no pasan desapercibidos y consigue que todo el mundo se acerque a ella. Aprovechando la ocasión para promocionar su libro A Dios rogando, asegura que los lectores no se acercan a ella pera pedirle que "rece por ellos" sino para conseguir el ejemplar firmado.

13.45. Forges no para de firmar ejemplares de El libro (de los 50 años) de Forges. “Los lectores son la otra parte del chiste. Es importante cómo te miran y sus reacciones”, explica mientras asegura que con el escritor Juan José Millás, en este momento en Plaça de Catalunya firmando su última obra, "hemos pensado que algún día haremos un libro sobre firmas de Sant Jordi".

14.00 Joan Roca, el mejor cocinero de mundo, ha cambiado los fogones por los libros durante este día. “Es un poco violento tomar el lugar de los escritores”, asegura con modestia. La mayoría de sus seguidores les pide fotografiarse tras estampar su firma en el libro Cuina amb Joan Roca: Tècniques bàsiques per cuinar a casa. “Aunque sea por un día me siento escritor". Anuncia que volverá a repetir "cuando tenga contenido para contar algo".

14.30. Los escritores se han retirado a comer y descansar del ajetreo de la mañana. Volverán a firmar a partir de las 16 horas. Y nosotros estaremos allí para contárselo.

16.00. La actividad no ha cesado al mediodía, ya que las calles han continuado a tope de gente que parecen no haber parado para comer. Retoman la firma de libros los autores.

16.20. “Ustedes desde Casa América Cataluña, por medio de la cultura, tiene el papel de contribuir a acercar las dos orillas, como hizo desde el mundo editorial Carlos Barral”, les dijo Gabriel García Márquez a los responsables del centro. Éstos han querido homenajearle abriendo un libro de firmas que se enviará al museo del escritor en su Aracataca natal. “Gran Gabo! Papallones grogues al nostre cel, per sempre!”, le ha escrito un lector. Hasta durante la hora de comer la gente iba dejando sus sentidos frases de agradecimiento. Sobrepasan ya los 70 comentarios a la cuatro de la tarde. Por si hoy no hay tiempo, Casa América Cataluña lo tendrá a disposición de quien quiera homenajear al autor de Cien años de soledad, bien abierto y generoso, como era su obra, hasta octubre.

17.15. “Es un día único, es muy difícil poder expresar de verdad lo que se siente”, asegura el periodista Jaume Barberà, autor 9N 2014, sorprendido de que haya padres que regalen su libro a sus hijos de apenas 18 meses. Según Barberà, “a la mayoría de la población se nos ha hecho culpables cuando en realidad somos las víctimas de una situación. Todos los que han padecido esta situación se identifican y agradecen que desde los medios haya voces que denuncien esta situación”.

17.45. Tras el descanso de la mañana, Julia Navarro vuelve a firmas ejemplares de su libro Dispara, yo ya estoy muerto. "Es una jornada muy intensa, pero maravillosa; es la fiesta más bonita del libro que conozco, no hay otra igual. Todo es muy rápido, va muy deprisa, pero siempre recibo una frase cariñosa. Animan a seguir trabajando".

18.15. Jorge Díaz y Javier Ikaz no paran de firmar ejemplares de su Yo fui a EGB. Entre los veteranos figuran el dibujante Francisco Ibáñez y el escritor británico Frederick Forsyth. En el mismo stand de Puerta del Ángel, Philip Kerr firma ejemplares de su libro Un hombre sin aliento de cinco en cinco. El sol va cayendo y con él, los precios. Ya se pueden conseguir rosas por solo dos euros.

18.45. Al Born no le sienta bien Sant Jordi. En el afán de desmasificar el centro de la ciudad durante la diada, el Ayuntamiento intenta crear nuevas áreas. El año pasado apostó por el Passeig de Sant Joan, desde la plaça de Tetúan hasta Arc del Triunfo. Este año era la zona del Born, el flamante nuevo centro cultural levantado sobre las ruinas del 1714. A las 18 horas se podían contar solo un centenar de personas visitando las ruinas. Y fuera, en la entrada del yacimiento un solo puesto de libros del grupo librerías independientes Bestiari y otro de rosas. Nada más.

19.00. Rosa Díez ha intervenido en el Mobile World Centre de plaça de Catalunya en una charla para presentar su libro A favor de España. Formato raro. No hay puesto en la calle, las firmas son el segundo piso. Bastante anti Sant Jordi. Algunos de los autores, como Díez, charla sobre su obra delante de público que puede sentarse. Muchos beben refrescos y cervezas, que pueden coger de una de las neveras. De su libro, la política vasca y líder del UPyD ha dicho: "Son argumentos a favor de España" y calificando el proceso soberanista se ha preguntado: ¿Y de esto quién se beneficia. Nadie?

20.10. Falta poco para que los escritores dejen de firmar, pero la gente, los más rezagados, todavía se agolpan para comprar libros. Las rosas empiezan a malvenderse. Ramos de cinco rosas a ocho euros.

21.00. Fin de fiesta. Se acaba el gran día de los libros y las rosas. Los libreros y vendedores empiezan a recoger. Es hora de hacer balance y ver si las malas espectativas se han cumplido o se han superado las cifras del año pasado. Habrá que esperar a mañana para conocer las cifras y los títulos más vendidos definitivos. Hasta el próximo Sant Jordi.

 

El relato de Interior de los 26 minutos más negros del 22-M

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, leyó en la comisión de Interior del Congreso el parte de la batalla campal que se desencadenó entre la plaza de Colón y la de Cibeles desde las 20.34 hasta las 21.00 del pasado 22 de marzo, al finalizar la Marcha por la dignidad. Este fue su relato ante los parlamentarios:

Especial virulencia en Recoletos. “A partir de las 20.34 se extienden las agresiones a la policía, acusándose una especial virulencia en la zona de Recoletos que se incrementaba conforme avanzaba la noche. A las 20.35 se hizo una petición de ayuda y tras numerosos lanzamientos contra la policía se ordenó un despliegue táctico consistente en el avance de los grupos de la Unidad de Intervención ubicados en Colón hacia Cibeles hasta la altura de Bárbara de Braganza y de la estación de Recoletos para disolver a los violentos”.

Cordón policial. “A las 20.45 se apreció un grupo muy agresivo situado en los inicios del paseo de Recoletos que se refugiaba entre los manifestantes para agredir a la policía. Entonces se optó por crear un cordón policial para proteger a los asistentes pacíficos ante los incidentes que se estaba produciendo”.

Brutal agresión a agentes municipales. “En el transcurso de estos movimientos se pudo apreciar en los carriles centrales del paseo de la Castellana de cinco furgonetas de la Policía Municipal. Los agentes estaban siendo brutalmente agredidos por lo que el grupo de las Unidades de Intervención acudió en su auxilio. Los policías fueron atacados con todo tipo de armas que se puedan concebir en un contexto de guerrilla urbana, llegando a establecer cercos formados por vallas metálicas y papeleras y contenedores incendiados en torno a los policías”.

Un camión de bomberos irrumpe en la escena. “En el momento de auxiliar a los municipales, el grupo de la UIP (antidisturbios) fue sorprendido en su formación por un camión de bomberos que acudía entre las 20.45 y las 21.00 para apagar una barricada en llamas. Este hecho fue aprovechado por algunos de los grupos violentos para parapetarse detrás de ese camión y romper la línea de contención. Un millar de violentos rodeó a los policías y los agredió de forma brutal, ocasionando 33 policías heridos”.

101 heridos. “Como resultado de las agresiones sufridas por los funcionarios policiales y de la legítima defensa que estos efectuaron, se registraron 101 personas asistidas por los servicios de Urgencias, de los cuales 47 fueron policías nacionales, 20 municipales y 34 manifestantes. En esta legítima defensa se utilizaron 126 pelotas de goma, 174 salvas de fogueo y 3 botes de humo”.

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