News in Spanish

La variante Cerci

“Los equipos cada vez nos estudian más y nos lo ponen más difícil en ataque”, dice Gabi. Desde mediados de la temporada pasada existe en el Atlético la sensación de que el equipo necesita variantes. Se percibía que el equipo ya había entrado en esa fase en la que su fórmula gana dora empezaba a encontrar antídotos. La llegada de Alessio Cerci (27 años) para las próximas tres temporadas encaja dentro de esas necesidades de Simeone de introducir variantes ofensivas. En un principio, llega como un futbolista idóneo para ensanchar el campo, ahora que con Mandzukic el conjunto necesita futbolistas que le abastezcan de centros de los costados. “Nos puede dar variantes. Es bueno, pero para jugar aquí hay que correr”, advirtió ayer el Mono Burgos en Onda Cero.

 Zurdo, hábil en el uno contra uno y buen pasador (13 asistencias en su última temporada), en el Torino también ha explotado una notable llegada al gol (13) rompiendo con diagonales desde la banda de derecha. Su llegada supone el último gran esfuerzo económico del club por tratar de contentar al técnico. Cerci es una petición expresa de Simeone. El traspaso se ha fijado en unos 15 millones más bonus. La dirección deportiva empezó a dar señales del interés cuando en el mes de abril se desplazó a Italia para seguir sus evoluciones de cerca.

“Sabe regatear muy bien, tiene velocidad y técnicamente es un crack. Quizá su mayor defecto es que no se mueve mucho”, le define Arrigo Sacchi. Para el ex seleccionador italiano y ex entrenador del Milan, a Cerci le vendrán bien el Atlético y los métodos de Simeone: “Le va venir muy bien llegar a un equipo que tiene claro a qué juega. Tácticamente va a crecer mucho con El Cholo”.

Cerci es uno de esos talentos italianos que tardan en aparecer en primera línea del escaparate pese a su precocidad en saltar a la Serie A. Fabio Capello le hizo debutar con 16 años en el Roma deslumbrado por su capacidad de desborde. Tras varias cesiones y un par de temporadas en el Fiorentina, Cerci ya no es aquel driblador empedernido y anárquico de sus inicios. Hace tiempo también zanjó con unas declaraciones las leyendas sobre su vida privada. “No fumo, no bebo y no voy de putas”, llegó a decir. En Italia cuentan que durante su estancia en Florencia se enfrentó a un agente de tráfico que encontró su rutilante Maserati mal estacionado. Cerci aceptó cambiarlo de sitio, “pero solo cuando haya terminado de comer”, espetó al guardia.

En el Torino, el viejo zorro Giampero Ventura le ayudó a encontrarse en el campo y fuera de él. Su crecimiento le llevó hasta la selección absoluta. Prandelli le incluyó en la lista para el Mundial de Brasil, aunque solo fue utilizado 20 minutos ante Costa Rica.

Incorporado ya al Atlético, como el resto de los nuevos fichajes, tendrá un trabajo extra que realizar. Sesiones tácticas fuera de las horas de entrenamiento para acelerar el aprendizaje de los movimientos.

La toma de la televisión estatal en Pakistán empeora la crisis política

La televisión estatal de Pakistán (PTV) fue tomada este lunes por manifestantes en contra del Gobierno. Aunque el Ejército retomó el control unos momentos después, este ha sido un golpe muy representativo, uno de los más duros de la crisis política que sigue ahondándose en el país asiático. Este es la último acontecimiento en la ola de violencia que ha irrumpido el sábado en las principales ciudades del país tras más de dos semanas de protestas en contra del Gobierno del primer ministro Nawaz Sharif, al que acusan de fraude electoral. El partido de Sharif ganó en mayo del año pasado 190 de los 342 escaños del Parlamento en unas elecciones que la mayoría de expertos consideró, si no perfectas, sí razonablemente justas.

Durante las protestas este fin de semana al menos tres personas han muerto y 500 han resultado heridas. La policía ha arrestado a más de 100 personas. Al frente de los manifestantes está Imran Khan, ex estrella del crícket convertido en político y el líder religioso musulmán Tahirul Qadri.

Durante la toma de la televisión estatal, el presentador anunció que los manifestantes entraron armados con palos y piedras. “Lo importante es que nos mantengamos tranquilos. No hay razón para entrar en pánico en este momento y vamos a tenerlos informados en cuanto sea posible”, dijo. Las televisoras privadas aseguraron que eran unos 800 manifestantes y mostraron imágenes de gente gritando contra el Gobierno y rompiendo el equipo de PTV. Unas horas antes los manifestantes también habían desafiado al Ejército rompiendo la puerta y entrado a un edificio del Gobierno de la ciudad. También han intentado entrar a la casa del primer ministro. No está claro si Sharif está en su residencia de Islamabad, o ha sido evacuado a Lahore, como aseguran algunos reportes.

Imran Khan negó la participación de los miembros de su partido, el Pakistan Tehreek-i-Insaf (que significa Movimiento por la Justicia), en la toma de la televisión estatal. El clérigo musulmán también pidió a sus seguidores que se retiraran. Sin embargo aseguran que no cesarán las protestas. “No me voy a marchar. No voy a aceptar esta monarquía. Quiero una democracia real”, dijo Imran Khan.

Tras una reunión de emergencia con los partidos de la oposición, Sharif, que fue depuesto por el Ejército en un golpe de Estado en 1999, aseguró que no va a renunciar y que no dejará que “el mandato del pueblo sea secuestrado por la intimidación”. Aunque algunos expertos opinan que esta crisis le está cobrando factura y que, si logra seguir en el poder, lo hará debilitado. El primer ministro, ha aceptado que se investigue su Gobierno por fraude electoral, aunque esto no ha logrado parar las protestas. En el Parlamento discutirá durante esta semana sobre las posibles salidas a esta crisis política.

Tras un encuentro con el Ejecutivo el domingo, el Ejército ha reiterado su “apoyo a la democracia”, en un comunicado en el que dice que “sigue con preocupación la crisis política y el giro violento que ha tomado”. Sin embargo algunos analistas miran con recelo al poderoso Ejército y piensan que podría estar detrás de los enfrentamientos en un intento de desestabilizar al Gobierno civil. El Ejército niega estas acusaciones aunque en varias ocasiones se ha manifestado en contra de las políticas del Ejecutivo. El juicio por alta traición al expresidente y general Pervez Musharraf, que encabezó el golpe de Estado de 1999 y que se enfrenta a la pena de muerte por decretar el estado de emergencia en 2007, amenaza con alimentar la tensión. Por otro lado, la ofensiva en Waziristán del Norte contra la insurgencia separatista, que comenzó en junio y que Sharif retrasó en favor de un diálogo ahora estancado, fue otro blanco de las críticas por parte del Ejército.

La democracia en Pakistán ha sido desde su fundación en 1947 demasiado frágil. El Ejército ha irrumpido con golpes de Estado y ha estado al frente de cuatro Gobiernos militares (la mitad de la historia). Los Gobiernos civiles han sufrido de inestabilidad. El pasado Gobierno, liderado por el PPP fue la primera vez que un gobierno civil electo concluyó una legislatura sin inconvenientes. También las elecciones que pusieron a Sharif como primer ministro, representaron el primer cambio de poder entre dos gobiernos democráticamente electos.

 

Berlín arma la lucha contra el yihadismo en Irak

Alemania lleva años acostumbrada a ser un gigante económico encerrado en el cuerpo de un actor político mediano. Pero algo se está moviendo para que su impronta en el escenario internacional se adapte a su peso económico. Ya no se trata solo de que sus líderes señalen en solemnes discursos la necesidad de involucrarse más en los retos a los que se enfrenta la comunidad internacional. La decisión del Gobierno de Angela Merkel, refrendada este lunes por el Parlamento, de armar a los kurdos iraquíes para luchar contra los yihadistas del Estado Islámico (EI) supone un paso real en esa voluntad manifestada sobre el papel.

“Tenemos que elegir. O no tomamos ningún riesgo, no entregamos armas y aceptamos que el terror se propague. O apoyamos a aquellos que de forma desesperada, pero también valiente, luchan con pocos recursos contra la barbarie del terror del EI”, dijo la canciller Merkel con motivo de una reunión extraordinaria en el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento. Es cierto que el Gobierno no estaba obligado a convocar esta sesión, pero también que la aplastante mayoría con la que cuenta la gran coalición de democristianos y socialdemócratas no dejaba apenas margen para que Merkel y los suyos se llevaran una sorpresa desagradable.

La decisión de ayudar a los kurdos del norte de Irak con misiles antitanques, lanzagranadas, fusiles de asalto, pistolas y granadas de mano con las que armar a 4.000 peshmergas fue adoptada en la tarde del domingo en una reunión presidida por Merkel a la que asistieron la ministra de Defensa, la democristiana Ursula von der Leyen, y el responsable de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier. Él mismo ha señalado los riesgos que acarrea la operación, como que las armas acaben en manos erróneas o que los kurdos las utilicen para formar un Estado propio y no para defenderse de los ataques de los yihadistas suníes. Esos riesgos son los mismos que este lunes le echó en cara la oposición de La Izquierda y de Los Verdes. “Irak necesita menos armas, no más”, arremetió el líder izquierdista Gregor Gysi. Pero Steinmeier replica que el apoyo a los kurdos es necesario porque el avance de EI supone no solo “una tragedia humana de dimensiones insospechadas, sino también una amenaza para la existencia de Irak”.

El envío de armas por valor de 70 millones de euros, que empezarán a llegar a Irak en dos semanas, supone un riesgo para el Gobierno alemán no solo desde el punto de vista militar, sino también de política interna. Distintas encuestas han mostrado estos días que entre el 60% y el 80% de los alemanes se oponen al envío de armas a los kurdos. Como argumento para vencer estas resistencias, Merkel alertó este lunes de que el potencial desestabilizador de una región entera puede acabar afectando a Europa y Alemania. El Ejecutivo, por si acaso, descarta cualquier tipo de intervención armada de fuerzas alemanas y señala que el envío de material cuenta con el visto bueno de las autoridades de Bagdad.

El giro anunciado por el Gobierno alemán coloca a Berlín en el pelotón de los países europeos que han ofrecido ayuda militar para frenar esta nueva rama del yihadismo que opera principalmente en Irak y Siria. No es esta la primera vez que la Alemania moderna envía armas a una zona en conflicto —lo hizo en 1991 para apoyar a Kuwait cuando fue invadido por el Irak de Sadam Hussein o en alguna ocasión a Israel—, pero sí supone un paso adelante en la asunción de un papel de liderazgo internacional para un país que fue duramente criticado en 2011 cuando se alineó con países como Rusia y China, al abstenerse en la resolución de la ONU para intervenir en Libia. Angela Merkel también encabezaba el Gobierno que tomó esa decisión, aunque entonces lo hacía con el apoyo de los liberales del FDP y ahora está aliada con los socialdemócratas del SPD. Los líderes de la UE señalaron en la cumbre del pasado fin de semana su apoyo a la lucha contra EI y respaldaron a aquellos países que hayan decidido de forma unilateral, como ahora Alemania, enviar material militar.

“La novedad de la situación actual es la disposición alemana para involucrarse en un conflicto que no afecta especialmente a ningún socio estrecho”, responde Volker Perthes, presidente ejecutivo del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad. ¿Forma esta decisión parte de una nueva política exterior alemana? “Sí, absolutamente. El ministro de Exteriores y otros líderes han repetido en diversas ocasiones que no podemos permitirnos limitarnos a observar las crisis internacionales desde fuera. Este principio solo es creíble cuando se reacciona rápido a los conflictos”, resume Perthes.

Las victorias de los separatistas marcan el diálogo ucranio

Las victorias militares de los separatistas prorrusos han puesto presión sobre Kiev, que ha acudido a las conversaciones de Minsk —en las que también participan Moscú y los rebeldes del este de Ucrania, bajo mediación de la OSCE— en una posición muy delicada, en pleno retroceso militar y con el anuncio de unas elecciones parlamentarias en octubre.

Los rebeldes afirman haber recuperado varias localidades pequeñas y el aeropuerto de Lugansk, lo que les coloca en una posición favorable para imponer sus propias condiciones. Kiev reconoció la pérdida de la terminal aérea. El diálogo —que tendrá una segunda parte el viernes— arrancó marcado por una espiral de acusaciones recíprocas. El presidente ucranio, Petró Poroshenko, acusó la semana pasada a Rusia de una “agresión directa y abierta”.

Los rebeldes no esperaron el comienzo de las conversaciones para poner sobre la mesa sus exigencias: pocas horas antes, explicaron que lo que querían era una relación de iguales con Kiev, que debía reconocerles un estatus especial, y, a cambio, ellos harían “todo lo posible por mantener la unidad” política y cultural de Ucrania.

El líder ruso, Vladímir Putin, aboga por una mayor autonomía para las regiones rusófonas del este de Ucrania dentro de un Estado federal del tipo de Alemania, Austria o incluso la misma Rusia. Los separatistas, sin embargo, han advertido que el sistema federal se queda corto para sus ambiciones. Quieren más: aparentemente una unión con Kiev que les permitiera, en caso de conflicto, independizarse.

Poroshenko reiteró la semana pasada que su país había optado por un Estado unitario, en el que no cabe el federalismo, contra el que se pronuncian categóricamente los sectores más nacionalistas de los que apoyan al Gobierno de Kiev. Y, hasta el momento, no se aviene a un alto el fuego sin condiciones, como lo pide Moscú, sino que exige la rendición de los rebeldes ofreciéndoles a cambio sólo la posibilidad de abandonar el país sin ser arrestados.

Nadie creía que habría progresos importantes en esta situación de estancamiento, en la que las posturas parecen irreconciliables. Tanto Putin como Andréi Purguín, viceprimer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk y representante de los separatistas en Minsk, habían expresado su escepticismo horas antes de que comenzaran las negociaciones en la capital bielorrusa. El presidente ruso desde Siberia, donde inauguró la construcción de un gasoducto para bombear combustible destinado a China, acusó a Kiev de no querer “establecer un diálogo serio con el este de su país”, mientras que el dirigente separatista confesó no esperar “progresos sustanciales”, aunque ambos destacaron que el hecho mismo de sentarse a una misma mesa era ya un paso significativo.

El pesimismo de políticos y expertos está determinado también por la agenda electoral ucrania, que impondrá a las diferentes fuerzas en contienda un discurso de dureza para evitar la acusación de estar traicionando los intereses de la patria. Como advirtió Putin, “a medida que suba el tono del debate” aumentará también la tentación de pronunciarse por una solución militar y no pacífica. Lo que quiere decir que probablemente habrá que esperar a que pasen los comicios parlamentarios del 26 de octubre para encontrar un compromiso entre Kiev y los rebeldes. Moscú está convencida de que no hay salida militar al conflicto y dice creer en la posibilidad de construir una Ucrania que tome en consideración los intereses de los diferentes pueblos que la habitan. Putin, al menos, subrayó la semana pasada que Poroshenko “es un socio” con el que se puede negociar.

Con estos antecedentes, no fue una sorpresa que Purguín dijera al término de la reunión del grupo de contacto que la diferencia de posiciones continúa, y que ni siquiera se había debatido la posibilidad de un alto el fuego. Este tema, el de una posible tregua, está previsto que se discuta el viernes.

En el frente de combate, los separatistas se felicitan de haber recuperado el aeropuerto de Lugansk, cuya pérdida Kiev reconoce; por el de Donetsk “se combate encarnizadamente”, y se jactan de su primera “victoria naval” después de destruir dos lanchas patrulleras ucranias. El general retirado Vladímir Rubán, jefe del Centro para Intercambio de Prisioneros, se refirió a la situación como una “catástrofe” y aseguró que en los últimos días 680 soldados habían sido capturados por los rebeldes, el 80% de ellos en los combates de los alrededores de Ilovaisk.

Poroshenko reconoció que “la situación se ha agudizado aún más”, acusó a Rusia de “una agresión directa y abierta” y dijo que en su próximo viaje a Washington planteará la necesidad de reconocer a las rebeldes Donetsk y Lugansk “como organizaciones terroristas”, una posición que no contribuye a mejorar la atmósfera de las negociaciones en Minsk.

La hora del guisante blanco

El fichaje de Javier Hernández (Guadalajara, 1988) por el Real Madrid ha despertado sentimientos encontrados en México. Los mexicanos se alegran de que un compatriota vaya a vestir la camiseta de uno de los clubes más admirados del mundo, aunque, y ahí radica el problema, muchos ponen en duda que el nueve vaya a hacerse un hueco en una delantera formada por Benzema, Cristiano Ronaldo y Bale. Al Chicharito —su padre era el Chícharo por ser pequeño y tener los ojos verdes como un guisante — le auguran estos últimos muchas tardes en el banquillo, uno muy cómodo y lujoso, con toda la pompa que rodea al equipo que preside Florentino Pérez, pero a la sombra al fin y al cabo.

Hijo y nieto de futbolistas, es el cuarto mexicano que jugará en el equipo de Chamartín. José Ramón Sauto, nacido en la Ciudad de México, estuvo once temporadas en el Real Madrid y llegó a ser capitán. Durante la Guerra Civil se marchó a Francia con el pasaporte norteamericano como salvoconducto, pero regresó y acabó combatiendo en el bando sublevado. Le siguió José Luis Barbolla, un interior izquierdo, en 1942. El Manito, como le llamaba la prensa de la época, apenas jugó cinco partidos y al año siguiente se marchó. Tuvieron que pasar cuatro décadas hasta que llegara al club Hugo Sánchez, este sí puramente mexicano, ya que los dos anteriores tenían ascendencia española. El delantero licenciado en Odontología fue cuatro veces máximo goleador (86-90) y es el referente más cercano para Chicharito, aunque ya haya llovido.

La ambivalencia de sus compatriotas hacia Hugo Sánchez resume la compleja relación entre México y España. Es visto como un referente, alguien que puso al país en el mapa futbolístico, y a la vez como un malinchista —el complejo de que lo extranjero siempre es mejor que lo propio— que se casó con una española, que cada vez tenía más acento castellano y volvía a México dando lecciones. En ningún sitio ha sido más cuestionado que en su tierra.

Al mismo tiempo los mexicanos tienden a creer que el trato que se le dio a Hugo Sánchez en España es la prueba de que los españoles no saben apreciar lo mexicano. Los aficionados siguen recordando que en muchos campos le gritaban “¡indio!” como si fuera un insulto y, si triunfó, no es porque se lo pusieron fácil, más bien lo consiguió por testarudo.

Hernández no siempre ha sido visto con buenos ojos en México. Guapo, chico anuncio y religioso, la imagen de yerno perfecto en ocasiones no le ha beneficiado. Sus malas actuaciones durante la fase de clasificación al Mundial —como la del resto de sus compañeros— pusieron en duda su compromiso con la selección. A él y el resto de jóvenes que jugaban en Europa parecía incordiarles viajar desde tan lejos para enfrentarse a países de poca monta como Jamaica. El seleccionador, Miguel Piojo Herrera, que se hizo cargo del equipo para la repesca contra Nueva Zelanda, fue muy aplaudido por dejar fuera de la convocatoria de ese partido a todos los que jugaban fuera. El lugar de Chicharito, entre la algarabía general, lo ocupó Oribe Peralta, de origen humilde y apodado irónicamente El Hermoso.

Chicharito no fue capaz de recuperar la titularidad en Brasil. Aunque solo le dio carrete en las segundas partes durante el Mundial, el Piojo tiene una opinión inmejorable de él. “Es buen chavo, profesional, muy centrado. Mucho gol. Entrena muy bien, va a ponerle las pilas a Benzema. Los ratos que tenga los va a aprovechar al máximo. Nos llena de orgullo como mexicanos que juegue en un club que tanto estimamos acá”, cuenta Herrera por teléfono.

Acogido en el Manchester United con entusiasmo por Sir Alex Ferguson cuando, después del Mundial de 2010, lo contrató procedente de las Chivas de Guadalajara, en las siguientes temporadas fue perdiendo protagonismo. Su registro goleador, no obstante, es bastante bueno: 59 goles en 85 partidos como titular y 69 como suplente. El muchacho que reza de rodillas antes de los partidos y alza los índices al cielo cuando marca un gol no ha perdido el olfato.

CR, sobre los fichajes: “Si yo mandara, igual no lo hubiera hecho así”

Después de la velada tumultuosa del Real Madrid en San Sebastián, donde cayó frente a la Real Sociedad (4-2) tras desperdiciar una renta de dos goles de ventaja, la jornada de este lunes volvió a ser agitada para Florentino Pérez. El buque insignia de su equipo, Cristiano Ronaldo, dejó entrever su disconformidad con la política de fichajes del presidente blanco. "Yo tengo mi opinión muy clara, pero yo no puedo decir siempre lo que pienso, porque si no mañana estaría en la portada del periódico y no quiero. Si yo fuera quien mandara a lo mejor no lo haría así, pero cada uno tiene su opinión y es libre de decir lo que piensa", dijo el portugués durante un acto publicitario en el circuito del Jarama, al que también asistió el inglés Jenson Button, piloto de F-1. "Si el presidente piensa que lo mejor para el equipo fue contratar esos jugadores y dejar salir los que salieron, tenemos que respetar y apoyar sus decisiones", señaló.

Cristiano considera que con la marcha de Xabi Alonso (traspasado al Bayern de Múnich) y Di María (al Manchester United), el equipo se ha debilitado. "Son jugadores importantes para nosotros, pero ya tenemos otros. Tenemos que estar contentos con los que están y estoy seguro de que va a ir bien y el equipo va a estar a un nivel muy alto", comentó el portugués, que a partir de ahora contará con un nuevo compañero, el mexicano Chicharito Hernández.. "Es un jugador más para ayudar al grupo, deseo que tenga una buena adaptación, que sea un éxito para él, nos va ayudar mucho", indicó el 7 del Real Madrid.

El portugués dijo que los nuevos jugadores, como el alemán Toni Kroos o el colombiano James Rodríguez, tienen "un nivel muy bueno" y se adaptarán "bien", al tiempo que reconoció que el equipo cambiará con respecto a la temporada pasada, un cambio que puede ser "a mejor o a peor". "Va a cambiar el equipo, son jugadores distintos. Puede cambiar para mejor o para peor. Ojalá sea para mejor, porque estos jugadores son jugadores de nivel muy bueno, y lo normal es que se adapten bien y ayuden el equipo a triunfar lo más rápido posible", agregó el portugués.

Al margen de la gestión de la plantilla, Cristiano también abordó la derrota de su equipo frente a la Real Sociedad. "Fue un partido un poco raro. Íbamos ganando y estaba todo tranquilo, pero después las cosas cambiaron. Es una lección de que no te puedes dar por ganador en 14 minutos. No fuimos un equipo hasta el final y lo pagamos caro. Sufrimos y no fuimos competitivos", apuntó. También se refirió a su técnico. "Ancelotti es un entrenador con mucha experiencia, sabe lo que el equipo necesita. Hay que dejar que el míster trabaje tranquilo, la temporada acaba de empezar, hay que seguir trabajando. La Champions y las competiciones vienen ahora. Obviamente, tenemos que mejorar", concluyó.

Cameron intenta impedir el regreso de los yihadistas británicos

El primer ministro británico, David Cameron, ha presentado este lunes en los Comunes la política del Gobierno ante la situación de creciente inestabilidad que vive el país debido al auge de las fuerzas islamistas en Siria e Irak. Lo más destacado son las medidas con las que intenta combatir la posibilidad de atentados terroristas en suelo británico, en especial debido a la presencia de cientos de británicos combatiendo junto a los islamistas y que hasta ahora vuelven sin mayores problemas a Reino Unido y a los que el Gobierno quiere impedir su regreso si cree que pueden ser peligrosos.

En particular, Cameron expresó su empeño en dotar temporalmente de poderes a la policía para que pueda confiscar los pasaportes de los presuntos yihadistas antes de que entren a Reino Unido e impedirles así su retorno hasta que se evalúe su situación personal.

El anuncio se produce 72 horas después de que Cameron y la ministra del Interior, Theresa May, anunciaran con cierto dramatismo el viernes pasado que la alerta antiterrorista se había elevado de “sustancial” a “severo”, el segundo más alto de la escala de cinco peldaños del sistema de seguridad británico. El Gobierno precisó que no tiene información sobre la preparación de un atentado concreto, pero que el creciente poder islamista en Siria e Irak, y la presencia allí de cientos de yihadistas británicos, supone una amenaza adicional a la seguridad interior británica.

En paralelo, el primer ministro quiere también incrementar las medidas de seguimiento de los sospechosos que logren efectivamente volver a Reino Unido o cualquier otro sospechoso de terrorismo contra el que no hayan pruebas suficientes para que sea procesado y condenado. En concreto ha propuesto otorgar poderes a los servicios de seguridad para recolocar a los sospechosos. La medida no hace más que recuperar uno de los aspectos que ya contenían las llamadas órdenes de control implantadas por los laboristas en tiempos de Tony Blair y Gordon Brown, por las que se podía impedir a ese tipo de sospechosos que vivieran en determinadas zonas del país.

La tercera medida consiste en aplicar el mismo sistema de control que ya existe desde hace años en otros países, como España, en los que las compañías aéreas tienen la obligación de suministrar con antelación a las autoridades el nombre y el documento de viaje de los pasajeros que quieren entrar en el país.

Si la última medida es casi rutinaria, la segunda ya levantó acusaciones de marcha atrás al Gobierno desde los escaños laboristas pero es la primera la que promete ser realmente polémica. En prime lugar porque existen dudas sobre su legalidad. La cuestión clave es que ningún Gobierno puede privar a alguien de su nacionalidad si eso significa convertirle en un apátrida. En la actualidad, el Ministerio del Interior tiene poderes para privar de pasaporte a un británico, pero eso no le priva de la nacionalidad: simplemente le impide viajar al extranjero.

Lo que quiere ahora el Gobierno británico es incautar el pasaporte en la frontera, antes de que el ciudadano sospechoso haya entrado en Reino Unido. Eso no le priva de la nacionalidad británica, pero en la práctica le deja en el extranjero sin documentos, y hay muchas dudas sobre la legalidad de esas medidas.

El líder laborista, Ed Miliband, dio su cauto apoyo inicial a la propuesta, a la espera de conocer los detalles. Pero hubo intervenciones en contra de destacados diputados de las filas de la coalición de gobierno, entre las que destacaron la del ex líder liberal-demócrata Menzies Campbell y, más significativa aún, la del hasta hace seis semanas fiscal general del Reino, el conservador Dominic Grieve.

Campbell se preguntó quién puede decidir si prohíbe el regreso de un presunto yihadista y si va a tener derecho a apelar contra la decisión. Y Grieve advirtió que una medida como esa puede ser ilegal no solo ante la legislación internacional sino también ante las leyes británicas. Y defendió que lo mejor es procesar a los sospechosos en tribunales británicos.

Ocho personas fallecen por el derrumbe de un edificio en París

Cortado a la mitad. Así quedó el edificio situado junto a la estación de ferrocarriles de Rosny-sous-Bois, en los arrabales del este de París, después de que una explosión lo derrumbara el pasado domingo. Los bomberos recuperaron en la madrugada del lunes los cuerpos sin vida de dos personas y otros dos aparecieron a lo largo del día, con lo que se eleva a ocho el número de víctimas del siniestro, cuyas causas se están investigando

La explosión sucedió, según los vecinos, apróximadamente a las siete de la mañana hora peninsular en España. Ghislaine Poletto, que vive a unos 50 metros del edificio, dijo a la agencia France Presse que después de escuchar el fuerte ruido, corrió hasta el lugar del accidente y logró sacar, con la ayuda de otras personas, a dos niños de los escombros. Las esperanzas de encontrar entre los escombros a gente todavía con vida se desvanece conforme pasa el tiempo y la búsqueda, que hasta ahora hacían los bomberos con perros adiestrados, pasará a hacerse con máquinas excavadoras ante el riesgo de derrumbes. Entre las víctimas hay un niño de 10 años y una madre y sus dos hijos, de 14 y 18. Además de los fallecidos y los desaparecidos, 15 personas resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad y se encuentran ingresadas en diferentes hospitales de la zona.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, se trasladó al lugar de los hechos y, aunque afirmó que hay que ser prudentes a la hora de determinar las causas del siniestro, adelantó que lo más probable es que se deba a un escape de gas. El vicealcalde, Serge Deneulin, añadió que el edificio data de los años 70 y que estaba en perfecto estado.

¿Por qué es tan importante el curso político que empieza hoy?

Fernando Garea, cronista parlamentario de EL PAÍS: "Podemos ha conseguido cambiar la agenda política"

Una ‘omertá’ vergonzosa

El periodista regresa con el reinicio del curso político, marcado por la confesión de Jordi Pujol, que era "un secreto a voces"

News supplied by
EL PAÍS: El periódico global en Español