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“Se ha notado la tensión”

Hace 15 días la afición del Camp Nou se las prometía felices, con opciones en todas las competiciones, argumento de peso para el vestuario y el entrenador a la hora de subrayar su paso por el curso. Pasados los días, sin embargo, Martino entona un discurso apesadumbrado y sin satisfacción alguna. Apeados de la Champions por el Atlético y derrotados en la final de la Copa por el Madrid, el Barça naufragó ante el Granada como antes lo hizo contra el Valladolid y la Real, del mismo modo que anoche estuvo a punto de suicidarse frente al Athletic. Y el Camp Nou explotó en una pitada que duró poco pero fue notable, después extendida en la figura de Cesc. Juicio público del que se desentendió el técnico, que prefirió centrarse en lo futbolístico: “Si un equipo hace 13 ocasiones de gol no gana por casualidad”.

La confianza del Athletic en el triunfo, resquebrajado el Barça por los últimos resultados, la expresó Ernesto Valverde, firme candidato para relevar a Martino la próxima temporada en el banquillo azulgrana: “Pensábamos que esta vez podíamos ganar, respetando su condición de gran equipo”. Pero el Barcelona atinó a tiempo en el remate. “Hicimos un buen partido, pero estamos fallando muchas ocasiones. Nos cuesta marcar y adelantarnos en el marcador. Otra vez tuvimos que correr desde detrás. Pero es la única manera que tenemos de agarrarnos a una ilusión y ver qué pasa”, explicó Mascherano. Martino abundó: “Tuvimos mucho corazón, deseo de revertir una semana difícil. Y se acrecentó con el gol del Bilbao. Pero insisto en que no es un triunfo exento de fútbol”.

El Camp Nou no entendió lo mismo, sobre todo tras el gol rival. “La afición se implicó en la remontada… yo me quedo con los 90 aspectos positivos y no con los 10 negativos”, reflexionó Martino sobre el abucheo, adornado con algún pañuelo. Y más evasivo fue aún con la chifla a Cesc, el segundo jugador que más ha utilizado tras Busquets, y que, ante el Ahtletic entró en el minuto 70 en sustitución de Xavi. “No estoy para entender ni analizar las pitadas. A mí los culebrones no me interesan”, dijo con sequedad, aunque amplió: “Es un futbolista que tiene mucho temple, siempre quiere jugar, pide la pelota, nunca se esconde, no tiene miedo de equivocarse… Es valiente. No tengo dudas de él”. Pedro tampoco quiso mojarse: “El público puede decir siempre lo que quiera”. Aunque Xavi añadió: “Se ha notado la tensión porque hemos fallado en Copa y Champions, pero lo hemos de afrontar con profesionalidad”. Lo mismo opinó Mascherano: “La gente puede apoyar o criticar, lo que no puede pasar es que nosotros cambiemos nuestra manera de ser. Durante estos años hemos mostrado nuestra dignidad y vamos a seguir así”. Y Zubizarreta remató: “La grada nos ha ayudado cuando la hemos necesitado y nos exige porque es exigente. Puede expresar sus opiniones, pero cuando ha entrado Cesc se ha remontado”.

Sin embargo, el escepticismo es evidente y generalizado en las filas azulgrana respecto a la posibilidad de remontar en la Liga. “Pensamos que es posible, pero dependemos de dos empates en dos partidos”, reflexionó Xavi. “Tenemos que esperar a que se equivoquen”, apostilló Martino. Algo que no puede hacer el Barça, ya pitado por su afición. Aunque Iniesta tiró de optimismo: “Una pequeña alegría o resultado positivo viene bien”.

La violencia acribilla el diálogo en Ucrania

Al menos tres personas perecieron y otras varias resultaron heridas en la madrugada del domingo en un incidente registrado en la ciudad de Slaviansk, a 120 kilómetros al norte de Donetsk. Según una versión, avalada por los sectores prorrusos, varias personas armadas asaltaron un puesto de los rebeldes federalistas y separatistas, agrupados en la autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD). Según otra fuente, apoyada por el Ministerio del Interior de Ucrania, se habría producido un enfrentamiento entre dos grupos armados. Slaviansk está ocupado por milicias de la RPD que cuentan con refuerzos forasteros, entre ellos cosacos procedentes de Crimea.

El incidente, ocurrido cerca de las dos de la madrugada, indica cuán quebradizo es el acuerdo de los responsables de la diplomacia de Ucrania, Rusia, la UE y Estados Unidos, cuestionado sobre el terreno desde su misma firma en Ginebra el pasado jueves. Los medios de comunicación rusos hablan de hasta cinco muertos.

El alcalde “popular” de Slaviansk, Viacheslav Ponomariov, en un mensaje leído ante corresponsales rusos, pidió al presidente Vladímir Putin que envíe tropas pacificadoras a Ucrania para defender a los rusoparlantes. Ponomariov dijo: “Somos una pequeña ciudad de provincias que intentan conquistar los fascistas y los imperialistas”. Y agregó: “Le ruego que examine la cuestión de enviar un contingente de pacificadores al territorio de Donetsk, Járkov y Lugansk para la defensa de la población pacífica del ataque del Sector de Derechas y la Guardia Nacional de Ucrania, que solo traen consigo la muerte y quieren convertirnos en esclavos”, según la página web Newsru.com. Ponomariov declaró el toque de queda para la noche del domingo.

Según la versión de los prorrusos, se produjo un ataque de nacionalistas ucranios pertenecientes al Sector de Derechas (SD). Sin embargo, por boca de su portavoz, Artiom Skoropadski, el SD acusó a los servicios especiales rusos del incidente.

El Ministerio de Exteriores de Rusia manifestó su “indignación” en un comunicado en el que se afirma que la “tregua de Pascua ha sido transgredida” y que se trataba de una “provocación” y una muestra de la falta de voluntad de las autoridades de Kiev a la hora de controlar a los nacionalistas.

El Ministerio de Exteriores de Ucrania, a su vez, recordó a Rusia las “obligaciones” contraídas en el acuerdo de Ginebra para “influir en los separatistas para desalojar los edificios ocupados ilegalmente, desbloquear las carreteras, deponer las armas y evitar el derramamiento de sangre”. Citando fuentes de las milicias separatistas en un puesto, la agencia Reuters informaba de que cuatro vehículos se habían acercado a un control sobre las dos de la madrugada y habían disparado. El resultado fueron tres muertos y cuatro heridos entre quienes vigilaban el puesto. El interlocutor de Reuters dijo que los atacados habían respondido y habían matado a dos de los asaltantes.

Los muertos son las primeras víctimas desde el acuerdo de Ginebra. Al este de Ucrania se desplazó este domingo un mediador de la OSCE, el suizo Christian Schönenberg, cuyo objetivo es conseguir desarmar a los grupos prorrusos que ocupan diversos ayuntamientos y edificios públicos en la región. En Donetsk seguía ocupada la Administración Provincial y, aunque sus dirigentes subrayan que no tienen armas, esto era contestado de manera informal por fuentes de los activistas de la RPD. Uno de ellos dijo a esta corresponsal que en el asalto a una unidad militar en Mariúpol durante la semana pasada, habían estado involucrados 36 activistas armados procedentes de Donetsk para ayudar a los colegas locales, que de forma insensata se lanzaron a asaltar un cuartel. En el incidente hubo por lo menos tres muertos.

En el edificio de la Administración Provincial de Donetsk se han repartido armas a activistas que firman en un registro especial y que no pueden sacarlas del local. Los milicianos armados tienen el pase numerado con un cero, manifestó la fuente. A lo largo del perímetro de las barricadas que rodean la Administración Provincial hay depósitos de cócteles molotov, situados a una distancia de tres a cuatro metros. Las cubiertas de automóviles que forman las barricadas han sido rociadas de gasolina para que ardan mejor, según dicha fuente.

La Familia Real celebra la Pascua en Mallorca sin los duques de Palma

Vestidos todos de manera sobria, con dominio de los tonos pastel, don Juan Carlos, doña Sofía, los Príncipes de Asturias con sus hijas, Leonor y Sofía, y la infanta Elena participaron este domingo, en la catedral de Mallorca, en el oficio de Pascua, solemne celebración para los católicos.

El mediodía era primaveral sobre Palma y al lado del mar, soleado pero ventoso y con momentos desapacibles. Así una rebeca apareció sobre los hombros y los brazos de la hija menor de don Felipe y doña Letizia que llegó en manga corta y sintió el ambiente frío del enorme templo gótico.

La presencia de Los Reyes y sus hijos -y algunos de sus nietos- en la Seu de Mallorca es una tradición establecida para las vacaciones de semana santa y su único acto oficial conjunto en esta época vacacional, de actos religiosos y folclóricos.

La Reina llegó a Mallorca una semana atrás, residió en el Palacio de Marivent, mientras que el Rey estaba de viaje de diplomacia económica por países árabes. El Monarca caminó hasta los primeros bancos de la iglesia con aparente normalidad, apoyándose en un bastón. El año pasado, don Juan Carlos no estuvo en el oficio pascual porque estaba en proceso de rehabilitación de una intervención en la columna.

Faltaron a la misa, como es habitual en los últimos años, los duques de Palma, Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, apartados desde 2011 de las actividades públicas y oficiales de la Casa del Real, desde que estalló el ‘caso Nóos’ en la que ambos están siendo investigados.

Los integrantes de la Familia Real fueron aplaudidos por los centenares de turistas que se reunieron ante el portal mayor de la catedral. Alguno de los curiosos lanzó un “¡Viva al Rey!” que fue respondido por otros entre el público con “!Viva España”! Medio millar de personas tomaron posiciones en la fachada principal del templo. La Reina fue piropeada.

El presidente de Baleares, José Ramón Bauzá, recibió a los Reyes, Príncipes e infantas y al final de la misa se despidió de manera muy afectuosa del Monarca al que abrazó por la cintura. En la catedral, el obispo de Mallorca, Javier Salinas, cumplimentó a la Familia Real en compañía del cabildo catedralicio. El aforo de la iglesia estaba repleto.

El PNV abre en el Aberri Eguna una nueva vía hacia la nación vasca

El PNV quiere para Euskadi un Estado propio en el concierto europeo, junto a Navarra y a las provincias vasco francesas —Iparralde—, pero tiene claro que ni el federalismo que impulsa el PSOE, ni el independentismo que pilotan los nacionalistas catalanes y la Generalitat son las vías por las que quiere llevar su tren. El partido que fundara hace ya más de cien años Sabino Arana y que celebró este domingo una nueva edición del Aberri Eguna, el Día de la Patria vasca no va a hacer declaraciones unilaterales de independencia como le requieren ETA y la izquierda abertzale, al menos de momento.

Prefiere subir la escalera hacia la soberanía paso a paso en un proceso que denomina “diálogo, negociación, acuerdo y ratificación” de un nuevo estatus de relación con España que podría entenderse, ha reconocido el propio Urkullu, como un “modelo confederal” basado en el respeto a los derechos históricos. Un nuevo estatus para cuya aplicación sería imprescindible una reforma Constitucional.

Después de la traumática década de Gobierno de Juan José Ibarretxe y su plan soberanista, —definitivamente rechazado en el Congreso de los Diputados— que acabó por expulsarles del Ejecutivo vasco, y propiciar el primer Gabinete socialista dirigido por Patxi López en 30 años de autonomía, los nacionalistas vascos tienen muy claro que no es mala idea esperar y ver, pero sin dejar de trabajar en una nueva relación de “bilateralidad” con el Estado.

El PNV, lastrado por una minoría parlamentaria que le ha ayudado a superar el PSE, y con un proceso independentista lanzado en Cataluña, cree más acertado buscar un acuerdo político en el Parlamento vasco para ampliar el techo del estatuto y, de forma paralela, intentar sellar una alianza con España para lograr presencia directa de Euskadi en los órganos de decisión de la UE. Pero esta participación directa sería una estación intermedia, ya que su apuesta final es convertir a Euskadi en una nación en Europa, junto a algunas que ya están, “como Estonia o Croacia”, y otras que piden paso, como Escocia, Flandes y Cataluña. La fórmula legal que el PNV ve más viable sería una actualización del Tratado de Lisboa, que reconozca el papel activo de los sujetos políticos distintos de los Estados miembro.

“Esta es la alternativa vasca”, dijo el lehendakari ante centenares de militantes en la Plaza Nueva de Bilbao que agitaban ikurriñas mientras aguantaban al mediodía de este domingo algo más que un pesado sirimiri. Aunque no llegó a precisarla tanto en la cita con sus fieles, el PNV sostiene en documentos internos que la Unión Europea deberá acabar por reconocer realidades nacionales como la de Euskadi y Cataluña y arbitrar mecanismos jurídicos para la habilitación de la ampliación interna de La Unión, siguiendo los principios y condiciones —criterios de Copenhague— que han articulado las ampliaciones externas.

Muchos acuerdos pendientes, y demasiados frentes abiertos que podrían encauzarse si los grandes partidos nacionales, si tanto el presidente del Gobierno Mariano Rajoy con el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, aceptan que “España no es una, que los tiempos de ‘una grande y libre’ quedaron atrás, y que es tiempo de aceptar que Euskadi es la patria de vascos y vascas para empezar a dialogar, negociar, acordar y ratificar”.

El lehendakari, que en una entrevista publicada este domingo se mostró preocupado por la frustración social que puede acabar provocando la vía catalana —“han convertido un problema político en un problema social”—, concluyó ante su público que en Euskadi “es tiempo de negociación y diálogo para un acuerdo político a la altura de este nuevo tiempo”. Para el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, la Constitución española “no puede ser una jaula, una cárcel llena de barrotes”, dijo.

La mesura en el planteamiento le está acarreando al PNV un elevado número de críticas de la izquierda abertzale y de los sindicatos nacionalistas, que buscan la configuración de una mayoría social que impulse la reivindicación de la independencia.

La izquierda ‘abertzale’ mira a Cataluña y Escocia

La red Independentistak, apoyada por los partidos que conforman la coalición EH Bildu (Sortu, EA, Alternatiba y Aralar), ha celebrado con una concurrida manifestación por las calles de Pamplona el Aberri Eguna (día de la patria vasca). En torno a 25.000 personas secundaban el llamamiento de esta plataforma tras una única pancarta y con un solo lema; “Independentzia”.

“Hoy no es el día de los partidos”, proclamaba Esti Mujika, la presentadora del acto de cierre de la marcha. Era, sin embargo, el día de remarcar las estrategias con las que una de las dos sensibilidades nacionalistas vascas quiere alcanzar su objetivo soberanista. Frente a la apuesta por la ponencia de autogobierno realizada por el PNV en el Parlamento Vasco, Independentistak se miraba hoy en el espejo catalán y escocés. Ambos territorios han sido los ejemplos en los que insistían los portavoces de la plataforma, cuyos métodos de reivindicación y carácter se asemejan al de la Asamblea Nacional Catalana, con portavoces diferentes a los de los partidos y con actos que pretenden trascender las siglas concretas.

De este modo, eran los portavoces de Independentistak los que portaban la pancarta y en un segundo plano quedaban los dirigentes políticos, como el presidente de Sortu, Hasier Arraitz, el coordinador de Aralar, Patxi Zabaleta, el líder de EA, Peio Urizar, o el ex lehendakari Carlos Garaikoetxea. Durante el kilómetro por el que se extendía la marcha la ikurriña (bandera vasca) se mezclaba con la bandera escocesa y la estelada (bandera independentista catalana) y también lo hacían en el discurso, precedido por mensajes enviados por el Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés) y la ANC de Cataluña.

El portavoz de Independentistak, Txutxi Ariznabarreta, reseñaba que miran “los pasos claros que están dando Escocia y Cataluna en su camino hacia la independencia” y afirma que hay “mucho que aprender de ellos”. No obstante, ha añadido Ariznabarreta que el camino para “construir el Estado Vasco” debe plantearse “desde una mayoría amplia”, destacando que ese era el lema elegido para la convocatoria de este año; “el deseo de la mayoría, la independencia”.

En ese sentido, se ha referido a la primera de las consultas realizadas de manera local sobre la independencia, la del domingo 13 de abril en el municipio navarro de Etxarri Aranatz. Ariznabarreta destacaba que su resultado “refleja que la independencia es una alternativa real”. La consulta, que fue organizada por una plataforma local tuvo una participación del 42 por ciento del censo del municipio y se mostró a favor de la independencia en un 92 por ciento.

Si las consultas locales fueron una de las iniciativas llevadas a cabo en Cataluña, también lo es el siguiente objetivo que se ha marcado Independentistak; una cadena humana “a favor del derecho a decidir” entre Durango y Pamplona, al estilo de la realizada por la ANC el 11 de septiembre pasado. Será el próximo 8 de junio, “un reto y un paso muy importante”, según el portavoz de la plataforma.

Ariznabarreta ha realizado casi la totalidad de su discurso en euskera, aunque también ha tenido una referencia, en castellano, al ex lehendakari Patxi López (PSE) al que ha acusado de “abrir la caja de los truenos del miedo” por afirmar, en una entrevista con la agencia EFE que “muchos abandonarían la independencia al saber su coste”.

Muere Gabriel García Márquez: genio de la literatura universal

Bajo un aguacero extraviado, el 6 de marzo de 1927, nació Gabriel José García Márquez. Hoy, bajo los primeros olores que anuncian lluvia este jueves 17 de abril de 2014, a la edad de 87 años, ha muerto en México DF el periodista colombiano y uno de los más grandes escritores de la literatura universal. Autor de obras clásicas como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca y Crónica de una muerte anunciada,fue el creador de un territorio eterno y maravilloso llamado Macondo.

Nació en la caribeña Aracataca, un poblado colombiano, un domingo novelable a partir del cual el niño viviría una infancia a la que volvió muchas veces. Entró a la literatura en 1947 con su cuento La tercera resignación; la gloria le llegó en 1967 con Cien años de soledad, y su confirmación en 1982 con el Nobel de Literatura. Ahora, el ahijado más prodigioso de Melquiades se ha ido, para quedarse entre nosotros un hombre que creó una nueva forma de narrar; un escritor que con un universo y un lenguaje propios corrió los linderos de la literatura; un periodista que amaba su profesión pero odiaba las preguntas; una persona que adoraba los silencios, y con un encanto que cautivó a intelectuales y políticos, y hechizó a millones de lectores en todo el mundo.

Gabriel no iba a ser su nombre. Debió llamarse Olegario. Acababan de sonar las campanas dominicales de la misa de nueve de la mañana cuando los gritos de la tía Francisca se abrieron paso, entre el aguacero, por el corredor de las begonias: “¡Varón! ¡Varón! ¡Ron, que se ahoga!”. Y nuevos alaridos enmarañaron la casa. Una vez liberado del cordón umbilical enredado en el cuello, las mujeres corrieron a bautizar al niño con agua bendita. Lo primero que se les vino a la cabeza fue ponerle Gabriel, por el padre, y José, por ser el patrono de Aracataca. Nadie se acordó del santoral. De lo contrario, se habría llamado Olegario García Márquez.

Aquel domingo 6 de marzo de 1927, Aracataca celebró la llegada del primogénito de Luisa Santiaga y Gabriel Eligio. Fue el mayor de 11 hermanos, siete varones y cuatro mujeres. En realidad, para los cataqueros había nacido el nieto de Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, los abuelos maternos con quienes se crió hasta los diez años en una tierra de platanales bajo soles inmisericordes y vivencias fabulosas. Era un pelaíto en una casa-reino de mujeres, acorralado por el rosario de creencias de ultratumba de la abuela y los recuerdos de guerras del abuelo, el único hombre junto a él. ¡Ah! y un diccionario en el salón por el que entra y sale del mundo.

Diez años que le sirvieron para dar un gran fulgor a lo real maravilloso, al realismo mágico. Los cuentos fueron para él ese primer amor que nunca se olvida, el cine los amores desencontrados y las novelas el amor pleno y correspondido.De todos ellos, creía que la historia que no embolatará su nombre en el olvido es la de sus padres recreada en El amor en los tiempos del cólera.

Son las vísperas de su vida.

Donde todo empieza... Amor y amores deseados, esquivos y de toda estirpe en sus escritos.

García Márquez, que será conocido por sus amigos como Gabo, vive un segundo tiempo cuando a los 16 años, en 1944, sus padres lo envían a estudiar a la fría, helada, Zipaquirá, cerca de Bogotá. Descubre sus primeros escritores tutelares, Kafka, Woolf y Faulkner.

El zumbido de la literatura y el periodismo lo rondan.

Allí, en el frío del altiplano andino, lo sorprende el cambio de destino del país y el suyo. Estudia Derecho, cuando el 9 de abril de 1948 es asesinado el candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán. Un suceso conocido como El bogotazo. Fue el antepenúltimo germen de un rosario de conflictos políticos y sociales, conocido como La violencia que habrán de germinar en sus obras.

Después de El bogotazo volvió a sus tierras costeñas con una mala noticia para sus padres: deja la carrera de Derecho. A cambio empieza en el periodismo. Primero en el periódico El Universal, de Cartagena, entre otras cosas como crítico de cine bajo el seudónimo de Séptimus; luego en El Heraldo, de Barranquilla, hasta volver a Bogotá, en 1954, a El Espectador, el diario que en 1947 había publicado, un domingo, su primer cuento.

Además de crónicas y reportajes escribía para las páginas editoriales y la sección Día a Día, en la que se daba cuenta de los hechos más significativos de aquella Colombia donde la violencia corría en tropel. En 1955 escribe la serie sobre un suceso que terminará llamándose Relato de un náufrago.

Ryszard Kapuscinski aseguró que, aunque lo admiraba por sus novelas, consideraba que “la grandeza estriba en sus reportajes. Sus novelas provienen de sus textos periodísticos. Es un clásico del reportaje con dimensiones panorámicas que trata de mostrar y describir los grandes campos de la vida o los acontecimientos. Su gran mérito consiste en demostrar que el gran reportaje es también gran literatura”.

Mientras trabaja como periodista escribe cuentos y no se desprende de una novela en marcha que lleva a todos lados, titulada La casa.

Ese mismo año aparece su primera novela, La hojarasca. Después viaja a Europa como corresponsal del diario bogotano y recorre el continente, e incluso los países de la “cortina de hierro”. En 1958 vuelve y se casa con Mercedes Barcha. Hasta que se instala en México DF, en 1961, donde hace vida con sus amigos, las parejas Álvaro Mutis-Carmen Miracle y Jomí García Ascot-María Luisa Elío (dos españoles exiliados de la guerra). Un día Mutis le da dos libros y le dice: “Léase esa vaina para que aprenda cómo se escribe”. Eran Pedro Páramo y El llano en llamas, de Juan Rulfo. Ese año publica El coronel no tiene quién le escriba.

—“¿Fue tu abuela la que te permitió descubrir que ibas a ser escritor?”, le preguntó en los años setenta su amigo y colega Plinio Apuleyo Mendoza.

—“No, fue Kafka, que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los 17 años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: ‘Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa”.

La escritura no le da para comer y trabaja en cine y publicidad. Llega 1965. Pronto terminarán cuatro años de sequía literaria. El embrión es La casa. Páginas que no terminan de coger forma. Hasta que un día, mientras viaja en un Opel blanco con su esposa Mercedes y sus dos hijos de vacaciones a Acapulco, ve clara la manera en que debe escribirla: sucedería en un pueblo remoto, y descubre el tono: el de su abuela que contaba cosas prodigiosas con cara de palo, y la llenaría de historias: las contadas por su abuelo en la Guerra de los Mil Días de Colombia. Y el comienzo de la novela: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Ha sido el soplo divino de Kafka, Faulkner, Sherezada, Rulfo, Verne, Woolf, Hemingway, Homero… y sus abuelos Tranquilina y Nicolás.

Da media vuelta y regresa en el Opel blanco a su casa de San Ángel Inn, en México DF.

Una vez llega, coge sus ahorros, 5.000 dólares, y se los entrega a su esposa para el mantenimiento del hogar mientras se dedica a escribir. La Cueva de la Mafia es la habitación de su casa donde esa primavera se exilia con la enciclopedia británica, libros de toda índole, papel y una máquina Olivetti. Vive y disfruta ese rapto de inspiración al escribir hasta las ocho y media de la noche al ritmo de los Preludios de Debussy y Qué noche la de aquel día de los Beatles.

En otoño el dinero se acaba y las deudas acechan. García Márquez coge, entonces, el Opel y sube al Monte de Piedad a empeñarlo. Es una nueva tranquilidad para seguir escribiendo, aumentada por las visitas de sus amigos que les llevan mercaditos.

Al llegar el invierno de 1965-1966 pone un punto y aparte, y llora, llora como ni siquiera en sus novelas está escrito. Tenía 39 años Gabriel García Márquez cuando, esa mañana de 1966, salió de La Cueva de la Mafia, atravesó la casa y se derrumbó en lágrimas sobre la cama matrimonial como un niño huérfano. Su esposa, al verlo tan desamparado, supo de qué se trataba: el coronel Aureliano Buendía acababa de morir. Era el personaje inspirado en su abuelo Nicolás.

Muere orinando mientras trata de encontrar el recuerdo de un circo, después de una vida en la que se salvó de un pelotón de fusilamiento, participó en 32 guerras, tuvo 17 hijos con 17 mujeres y terminó sus días haciendo pescaditos de oro.

Un duelo perpetuo para el escritor que, el 5 de junio de 1967, ve recompensado al saber que esa historia comandada por el coronel, bajo el título de Cien años de soledad, inicia su universal parranda literaria en la editorial Sudamericana, de Francisco Porrúa, en Buenos Aires. Todos quieren conocer la saga de los Buendía.

La novela impulsa la universalización del boom de la literatura latinoamericana. “Verdaderamente fue a partir del triunfo escandalosamente sin precedentes de Cien años de soledad”, afirmaría José Donoso en Historia personal del boom.

En medio de la algarabía, García Márquez se va a vivir a Barcelona donde afianza su amistad con autores como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar. El éxito es rotundo y trasciende a otros idiomas. Luego empieza a escribir El otoño del patriarca (1975) como un ejercicio para quitarse de encima la sombra de su obra maestra. Para entonces ya es muy activo con la causa cubana y está más presente en Colombia. En 1981 publica Crónica de una muerte anunciada.

La noticia del Nobel lo sorprende en México en 1982. En la frontera del amanecer del 10 de octubre el teléfono lo despierta. Con 55 años se convierte en uno de los escritores más jóvenes en recibir el máximo galardón de la literatura. En diciembre rompe con la tradición al recibir el premio vestido con un liquiliqui, una manera de rendir homenaje a su tierra costeña y compartirlo con su abuelo Nicolás que usaba trajes así en el ejército. Una ausencia que acompañó al escritor desde los 10 años, cuando este murió, y convirtió en incompletas todas sus alegrías futuras, por el hecho de que el abuelo no las sabía, escribe Dasso Saldívar en la biografía Viaje a la semilla.

Tres años después culmina la historia de sus padres: El amor en los tiempos del cólera. Siguen El general en su laberinto (1989) y Del amor y otros demonios (1994).

Hace realidad uno de sus sueños, en Cartagena de Indias: la creación de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y se une a otros proyectos informativos. Son los años de su vuelta al periodismo. Al principio de todo.

En 1999 le detectan un cáncer linfático. Todo ello mientras termina de escribir sus memorias, Vivir para contarla, a las que cuando puso punto final se topó con la muerte de su madre, Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Un domingo lo trajo ella al mundo; y un domingo lo dejó ella. Fue la noche del 9 de junio de 2002. Dos años más tarde escribe su última creación: Memoria de mis putas tristes.

Sus recuerdos empiezan su peregrinación.

Hasta que se han ido del todo al encuentro de los Buendía.

Y de no haber sido escritor, lo que realmente hubiera querido ser Gabriel García Márquez también tiene que ver con el amor, presente en todas sus obras. Lo supo hace muchos en Zúrich cuando una tormenta de nieve tolstiana lo llevó a refugiarse en un bar. Su hermano Eligio recordaría cómo él se lo contó:

—“Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, solo para que los enamorados se quisieran más”.

Entre realidades, deseos, sueños, alegrías, agradecimientos, imaginaciones y, sobre todo, por el paraíso irrepetible de su lectura, Gabriel García Márquez está ahora en el mismo lugar donde él llevó a Esteban en su inolvidable cuento El ahogado más hermoso del mundo, después de que a la gente del pueblo “se le abrieran las primeras grietas de lágrimas en el corazón”… Porque una vez comprobado que había muerto “no tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás”… El rumor del mar trae la voz del capitán de aquel barco, que en 14 idiomas, dice señalando al mundo, por encima del promontorio de rosas amarillas en el horizonte del Caribe: “Miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas; allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia donde girar los girasoles; sí, allá, es el pueblo” de Gabriel García Márquez.

Tráfico lo ve todo desde el cielo

Si el conductor de la furgoneta blanca hubiera abierto la boca en ese preciso instante, Jesús Guardia le podría haber visto, volando casi a 300 metros de altura, los empastes de las muelas. Pero no le interesaba al jefe de la Unidad de Helicópteros de Tráfico la calidad de la dentadura de aquel señor. Llevaba puesto el cinturón, conducía a la velocidad adecuada y tenía sus dos manos en los mandos del vehículo. Todo correcto. De no haber sido así, Jesús Guardia, lo habría sabido: ningún detalle escapa a las cámaras de los helicópteros que vigilan desde el cielo la seguridad de las carreteras. Son capaces de captar adelantamientos en línea continua, conversaciones por teléfono móvil, cambios de sentido indebidos o quebrantamientos de stops. Y ahora son aún más poderosas con la instalación del Pegasus, el sistema que las capacita para detectar la velocidad a la que circulan los automóviles.

El segundo Pegasus de la flota de los helicópteros de Tráfico se estrenó el miércoles 16 de abril, en el inicio de la segunda fase de la operación circulatoria de Semana Santa, cuando se esperan más de 7,5 millones de desplazamientos en automóvil. La DGT trató de evitar que se agotara el impacto de la campaña especial de Pascua, que había presentado seis días antes, y logró que en la mitad de la festividad todos volvieran a hablar de tráfico: un nuevo Pegasus controlaba las carreteras.

Era el golpe de efecto que necesitaba la institución que dirige María Seguí para que los conductores extremen la precaución, en un momento en el que el descenso consecutivo durante diez años de víctimas mortales por accidente peligra, tras un repunte que casi ha agotado por primera vez en una década el margen de disminución en la siniestralidad vial con respecto al año anterior.

Si el primer Pegasus cazó en un año a 1.441 conductores que excedieron la velocidad permitida, el nuevo ojo de Tráfico tampoco baja la guardia. “Tengo que tramitar cuatro denuncias”, comenta un agente que acaba de descender de un Pegasus, tan solo una hora y media después del estreno del nuevo radar. Una hora más tarde, la patrulla aérea a la que acompaña EL PAÍS denunciará a otros tres automovilistas.

“Los hueles”, asegura Jesús Guardia. “El vehículo suele seguir unos patrones de comportamiento que te indican que conduce nervioso, de forma agresiva, porque no mantiene, por ejemplo, la distancia de seguridad”, explica el jefe de Helicópteros de Tráfico, que pilota el aparato. Pero quienes circulan demasiado despacio también levantan sospechas. “Es probable que el conductor esté distraído, que esté hablando por el móvil”, asegura.

Y Guardia acaba de oler a un infractor.

— “Mira a aquel coche oscurito, el de la curva; ese le está pisando”, dice a Ángel, el agente que maneja la cámara del helicóptero sentado en el asiento trasero izquierdo.

— “Va a 148 y la carretera está limitada a 100 kilómetros por hora. Pero espera, está acelerando… Ahora corre a 150… a 161… a 172”, señala Ángel.

Cuando bajen del helicóptero, los guardias civiles tramitarán la infracción del coche oscuro y de otros dos vehículos más: un automóvil que corría a 150 por hora en una vía limitada a 120 y una furgoneta que aceleró hasta 128 en carretera secundaria, con una velocidad máxima de 100 por hora. Desde el hangar del aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid), donde operan los helicópteros asignados al Centro de Gestión de la Dirección General de Tráfico (DGT) de Madrid —hay otros seis centros en A Coruña, Valladolid, Zaragoza, Valencia, Málaga y Sevilla—, los agentes envían la denuncia al Centro Estatal de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (Estrada), en León, desde donde se gestiona la multa y se envía al domicilio del infractor.

Si alguno de los tres automovilistas denunciados hubiera creado con su conducción un grave peligro, el helicóptero habría tratado de contactar con alguna patrulla de la Guardia Civil para que lo interceptara.

El Pegasus solo necesita nueve segundos para detectar un exceso de velocidad. Una cámara panorámica instalada en el patín del helicóptero sigue a los vehículos y registra la velocidad a la que circulan. Una segunda cámara con teleobjetivo lee la matrícula del automóvil infractor. En esos nueve segundos, el sistema arroja tres mediciones y calcula la velocidad media. Después de ese tiempo, la cámara proporciona cada tres segundos una nueva medición. “Si notamos que está acelerando, continuamos con el seguimiento”, señala Guardia. Su precisión es tal que podría llegar detectar la velocidad de vehículos que circulan hasta a 360 por hora.

“El mayor error del Pegasus, durante las pruebas de verificación en el Centro Español de Metrología, fue de 1,4%. Es aún más exacto que los radares que operan en tierra”, dice Guardia con cierto orgullo. Y mantiene intacto su acierto operando a una altura de helicóptero de mil pies (más de 300 metros), y hasta una distancia en línea recta con el vehículo controlado de un kilómetro. Sin ser vistos ni oídos. “No queremos que los coches nos vean porque podríamos causar una distracción, aunque cuando hay retenciones sí nos dejamos ver, para que los conductores sientan que estamos ahí con ellos, que no están solos”, señala el jefe de la unidad.

Los vídeos de los helicópteros de Tráfico —un total de 12 aparatos que realizan “alrededor de 5.000 horas de vuelo al año en conjunto— quedan custodiados durante tres años, revela Guardia. El escaso número de reclamaciones demuestra la confianza de los ciudadanos. “Llegan sobre todo de personas que no han respetado un stop, porque al ver los fotogramas que se les envía con la denuncia creen que es imposible demostrar que no pararon en la señal… Pero no saben que aquí tenemos el vídeo”, relata Guardia. Aun así, no llega más de un recurso mensual por stop.

Otros cuatro Pegasus —cada uno cuesta unos 160.000 euros, solo 100.000 en gastos de montaje— aguardan a ser instalados en los helicópteros de Tráfico en las próximas semanas para patrullar las carreteras, con especial atención en las vías secundarias, donde se están registrando en 2014 más del 80% de los accidentes mortales.

Podrán volar, como hacen hasta ahora, tanto de día como de noche. Más vuelos no significan necesariamente más multas. Según Guardia, que lleva más de 20 años patrullando desde el aire las carreteras, “cada vez es más difícil grabar infracciones, y eso es bueno porque es un síntoma de que se conduce con más conciencia”.

Un Barça a pedazos

Comparece ante el Athletic el Barça o lo que queda de él (21.00, C+), porque entre lesionados y sancionados tiene ocho bajas. Los varapalos sufridos en una semana han hecho que el equipo se dé de bruces con una realidad siempre negada, sobre todo porque su gen competitivo no parecía tener final, por más que el Bayern lo advirtiera el curso pasado con una expresiva goleada en semifinales europeas. Ahora, tercero en una Liga cuesta arriba y apeado de los torneos eliminatorios por sus dos rivales, el Madrid y el Atlético, es el técnico el que entona un discurso apagado, autocrítico y hasta depresivo. “No tengo ninguna satisfacción con mi trabajo, en absoluto”, reflexionó Martino; “cuando los resultados no se dan, nadie puede estar satisfecho. Es un equipo que gana y más allá de la Supercopa, el hecho de no tener chances en dos competencias y muy pocas en la Liga… hace que no pueda rescatar nada positivo de mi trabajo”.

La misma sensación tiene el equipo, aunque sisea que con Valdés y Piqué enteros la historia habría sido otra. Síntoma, en cualquier caso, de que ya no es un equipo con fondo de armario, que la clase media solo funciona con los extremos, opción que Martino descartó en beneficio de Cesc y Neymar. Se impone una revolución, supeditada a la pronunciación final de la FIFA o del TAS, toda vez que por el momento el club está castigado (por incumplir las normas en las contrataciones de menores) a no fichar hasta el verano de 2015. Pero en el Camp Nou ya se han disparado las quinielas de los jugadores convenientes para reforzar al equipo, al menos del entrenador, incorporación aprobada por la FIFA. En el club la sensación es que no seguirá Martino —“no tengo nada que comunicar, sino dar la cara por los resultados negativos. Mi atención está en esta temporada y lo contrario sería traicionar al grupo”, afirmó— y se sabe que en la secretaría técnica, como propuso en el curso anterior, gustan Ernesto Valverde (Athletic) y Luis Enrique (Celta), del mismo modo que se descarta a Jürgen Klopp (Borussia Dortmund). También se asegura que la potestad para reconfigurar al equipo será del director deportivo, Andoni Zubizarreta, con la intención de que no se repitan los errores del pasado, cuando el expresidente Rosell decidió el técnico y se inmiscuyó en el fichaje fracasado de un central, con David Luiz como primera opción. “Habrá una remodelación profunda liderada por Zubi; no una revolución”, aseveró ayer Bartomeu en el programa Gol a Gol.

Pero el equipo apenas se aguanta de pie, entre las lesiones y la sanción de Busquets, completada la lista con Afellay y Sergi Gómez, del filial. A las prolongadas bajas de Cuenca y Dos Santos, se suma de nuevo Puyol, que ha recaído de su maltrecha rodilla. Tampoco estarán Piqué y Valdés, ni Alba (rotura fibrilar en el bíceps femoral de la pierna derecha) ni Neymar, que sufre un edema en el cuarto metatarsiano del pie izquierdo. “No creo que vuelva a jugar un partido con el Barça este año”, aclaró Tata, a la vez que el 11 ya cambió su imagen en Twitter con la elástica de Brasil, anfitrión del Mundial, que sí podrá disputar.

Aunque sí hay descontento con Messi, puesto que le han procurado las condiciones exigidas, desde el entrenador al modo de jugar, y no ha respondido en los momentos definitivos. Y la incógnita es que nadie sabe qué le pasa, ni en el vestuario ni en las oficinas. “Los futbolistas a veces tienen muy buen rendimiento y a veces, no. No hay que darle importancia si a veces juega mal. Pero tratándose de él, a la gente le cuesta entenderlo”, manifestó Martino, que siempre le elogió pero que cambió el discurso. Aunque Bartomeu fue claro: “El socio debe entender que hay que mimar a un Leo que debe liderar el futuro de este club. Y hay que ser justos con él porque nos ha llevado a los triunfos de los últimos años”.

“Nadie puede pensar que estas derrotas son un trámite. Son golpes que duelen y decepcionan. Todo resultado negativo tiene olor a sentencia final”, apuntó Martino, que no quiso señalar al grupo: “No hace falta hacer cambios muy profundos, creo que Bartra, Piqué, Alba, Pedro, Cesc, Andrés, Leo, Neymar… tienen una edad muy importante para seguir compitiendo sin problemas, con mucho futuro y carrera por delante”. Pero poco les queda este curso.

Osasuna se instala en el sufrimiento

Acostumbrado a caminar por el alambre, necesitado de adrenalina para reactivarse, Osasuna ha perdido ese efecto intimidatorio en El Sadar que tantas veces le ha sacado del atolladero. No vencen los navarros en su hogar, su gran bastión, desde el pasado 23 de febrero, cuando sonrojaron al Atlético. Desde entonces, han logrado dos puntos de 15 posibles en su feudo. Una rémora que invita a sus huéspedes a poner las piernas encima de la mesa y repanchingarse. El último, un Valencia de mínimos al que le bastó un chispazo para lograr un empate que ni la va ni le viene, pero que devuelve a su rival, instalado en el sufrimiento, al borde del precipicio.

Tempranero, el duelo fluyó en la indefinición durante todo el primer acto. Apenas hubo destellos. Advertía Pizzi a los suyos que el factor motivacional es un cimiento débil y estos parecieron no captar el mensaje. Con un ojo puesto en el duelo de semifinales de la Liga Europa del próximo jueves, frente al Sevilla, el equipo visitante se mostró espeso, como si padeciera una indigestión. Su juego pierde todo el sentido si la pelota no pasa por los botines de Parejo, anulado en la sala de máquinas por las interminables piernas de Loé. Intentó agarrarse a las acciones a balón parado, pero ni por esas. Solo Vargas, muy inactivo, intimidó con un amago en el que no llegó a conectar el cabezazo.

También remolón, Osasuna completó de nuevo un ejercicio minimalista. No tiene secretos el equipo navarro, siempre de frente. Orden y fútbol directo. Si acaso, un as en la manga con forma de artillero. Volvió a aparecer Riera desde la sombra para encontrar la red y dar oxígeno a su equipo. En esta ocasión tiró de olfato para seguir el curso de la jugada e intuir un mal blocaje de Guaita a un trallazo de Roberto Torres. No embolsó el portero, la pelota quedó muerta en el área chica y embocó el delantero. Su duodécimo gol esta campaña. Aglutina en su primer curso en Pamplona el 41% de los tantos de Osasuna.

El golpe no espoleó al Valencia, que sin embargo fue privado de un penalti muy claro por el árbitro, Estrada Fernández. Antes del receso, Marc Bertrán sacó una mano clamorosa ante Feghouli. Ni el árbitro, a tres metros, ni sus asistentes estimaron voluntariedad del defensa. Esperpéntico.

En la reanudación, el duelo siguió en el mismo terreno anodino. Osasuna, demasiado conformista, ofreció pocos argumentos para poner el lazo al duelo. Tan solo una buena maniobra de Torres que escupió el poste izquierdo de Guaita. Para romper el tedio, Pizzi meneó su banquillo y el Valencia dio un paso al frente. Dos de los relevos, Araújo y Jonas, trenzaron la acción definitiva que petrificó a su adversario. Sirvió el primero desde la derecha, con un toque delicioso, y definió su compatriota después de un control igualmente soberbio. El balón entró con algo de suspense. El mismo que le espera en la recta final a Osasuna, acostumbrado a convivir con el calor de las llamas.

Liberados cuatro periodistas franceses secuestrados en Siria

Cuatro periodistas franceses que llevaban secuestrados 10 meses en Siria han sido liberados esta madrugada en la frontera con Turquía, según informa el diario turco Hürriyet. Se trata de los reporteros Nicolas Henin, Pierre Torres, Edouard Elias y Didier François. Todos ellos, con los ojos vendados y las manos atadas, fueron localizados por militares turcos cuando se acercaban a pie a la frontera.  Al parecer, según las primeras informaciones, los cuatro habían sido abandonados en tierra de nadie por sus captores, presumiblemente miembros del Ejército Islámico de Irak y Levante (ISIL), cerca de un puesto militar del municipio turco de Akçakale, en la provincia de Sanliurfa. Los militares pensaron en un primer momento que se trataba de contrabandistas, pero pronto se verificó su identidad y los trasladaron al hospital de Akçakale. Las autoridades turcas se han puesto en contacto con las francesas para organizar su repatriación.

"En buen estado de salud pese a su penoso cautiverio"

El presidente francés, François Hollande, ha confirmado la noticia a través de un comunicado en el que ha asegurado que los liberados "están bien de salud pese a las extenuantes condiciones de su cautiverio" y regresarán a Francia en las próximas horas.

Los cuatro reporteros fueron capturados en dos incidentes separados el pasado mes de junio mientras cubrían el conflicto sirio. Nicolas Henin y Pierre Torrès desaparecieron el 22 de junio de 2013 en la ciudad de Raqqa, al norte de Siria. Ambos periodistas trabajaban en Siria como freelance: Henin, de 37 años, acudía a Siria por quinta vez, colaborando para la cadena de televisión Arte y la revista Le Point, así como para las radiotelevisiones públicas francesa, suiza y canadiense. El fotoperiodista Torrès, de 29 años, tras cubrir la revolución libia en 2011, fue al país árabe a cubrir la guerra civil. Era su segundo viaje.

Didier François, por su parte, es un veterano corresponsal de guerra que trabaja actualmente para la radio Europe 1. Fue secuestrado junto a su compañero fotógrafo Edouard Elias, cuando iban camino de Alepo.

Alrededor de treinta periodistas extranjeros han sido capturados sobre el terreno desde que arrancó el conflicto en marzo de 2011, y muchos siguen desaparecidos.  Esta última liberación ocurre dos semanas después de que los periodistas españoles Javier Espinosa, reportero de El Mundo, y Ricardo García Vilanova, fotógrafo freelance, recuperaran la libertad tras seis meses de cautiverio.

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