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El espectacular atropello de un guardia civil en la A-4

Un guardia civil perteneciente a la Agrupación de Tráfico de Madrid sufrió el pasado domingo un espectacular accidente justo cuando acababa de señalizar un accidente en la autovía de Andalucía (A-4). Un conductor que perdió el control le arrolló con tal virulencia que le hizo saltar la mediana y quedar tendido en el carril izquierdo del sentido contrario con la fortuna de que en ese momento no circulaba nadie por ese punto, según han confirmado fuentes del instituto armado.

Eran las diez de la mañana del domingo 14 de diciembre. Se había producido un accidente entre dos coches en la autovía de Andalucía (A-4), a la altura del término del municipio madrileño de Valdemoro. El agente había acudido junto con su compañero a regular el tráfico y señalizar la zona. En ese momento llovía de manera abundante y la calzada estaba especialmente resbaladiza.

Según comentan algunos compañeros de la víctima, acababa de poner una hilera de conos para señalizar que el carril izquierdo de la autovía estaba ocupado. Se dirigía al coche patrulla para ponerse el chubasquero y evitar mojarse. Justo en ese momento, pasó un vehículo que perdió el control y estampó al guardia civil contra la mediana. La inercia del choque hizo que el agente cayera sin control en el sentido contrario. 

El resto de conductores de la A-4 paró de inmediato para evitar consecuencias mayores. Su propio compañero cruza la mediana e intenta que los vehículos del sentido contrario reduzcan la velocidad e incluso se detengan. Algunos incluso lo hacen. 

Mientras, el guardia civil se queda tirado en el suelo, inmóvil. Eso sí, tuvo mucha suerte. Tan solo sufrió lesiones de carácter menos grave, con algunas fisuras en la cadera, según fuentes del instituto armado. Recibió el alta hospitalaria a los pocos días y se espera que pueda reincorporarse a su destino, en el sector de Tráfico de Valdemoro, en un mes. Seguro que cuando se suba al coche patrulla de nuevo siempre recordará la fecha del pasado domingo, 14 de diciembre.

La policía de Australia detiene por asesinato a la madre de los niños

La madre de siete de los ocho menores hallados muertos a puñaladas el pasado viernes en Crains, al noreste de Australia, ha sido detenida por la policía local por asesinato, aunque no ha sido acusada formalmente. 

El detective inspector Bruno Asnicar ha dicho que la australiana, de 37 años, está bajo custodia policial en el hospital donde fue ingresada con heridas de arma blanca. "Por el momento no estamos buscando otros sospechosos", dijo Asnicar. 

La mujer es la madre de siete de los ocho menores hallados muertos, la otra era su sobrina. El detective ha dicho que los cuerpos de los niños, de entre 18 meses y 15 años, han sido retirados de la casa por los médicos forenses. En el lugar han sido halladas diferentes armas, incluyendo cuchillos.

Varios medios locales señalan que el barrio de Cairns Manoora tiene una población de mayoría aborigen y que los vecinos destacan el alto índice de criminalidad.

El suceso ha conmocionado a Australia en la misma semana del secuestro en una cafetería de Sídney que acabó con la muerte de dos rehenes y el asaltante. Por tal motivo, la policía de Queensland ha dejado claro que se trata de un incidente doméstico y que no hay motivo para alarmarse. 

El primer ministro de Australia, Tony Abbot, calificó al asesinato de los ocho menores de "descorazonador" y reconoció que son días difíciles para el país.

“No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia...”

“No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia -menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menos sacudida y vuelan a la menor ráfaga-, y sin embargo hoy sería imposible”. Así arranca la última novela de Javier Marías, Así empieza lo malo (Alfaguara), seleccionada por los críticos literarios de EL PAÍS como libro del año.

En este vídeo, el novelista lee la primera página de la novela en su casa de Madrid, de pie ante la mesa en la que la escribió y rodeado de los libros y objetos que forman su particular universo literario, entre ellos, varios retratos de Juan Benet. Como reconoce el propio Marías, algunos de los rasgos de su amigo y maestro terminaron inspirándole la figura de Eduardo Muriel, uno de los personajes principales de Así empieza lo malo.

Javier Marías: “Las novelas deben ser tan ambiguas como la vida”

"Mi cardiólogo me va a reñir por salir fumando en las fotos”, dice Javier Marías en su casa de Madrid, la ciudad en la que nació en septiembre de 1951. Su cardiólogo es el doctor José Manuel Vidal, convertido en personaje de Así empieza lo malo (Alfaguara), la novela elegida por los críticos de Babelia como mejor libro de 2014. La elección, cuenta, le ha sorprendido. “Por dos razones. Una, porque este año ha sido excepcional en cuanto a libros importantes de escritores importantes: Marsé, Muñoz Molina, Landero, Cercas, Luis Mateo Díez, Gimferrer en poesía, Ferrer Lerín, Guelbenzu… No los he leído todos pero alguno mejor tiene que haber. La segunda, porque cada nueva novela la escribo más a tientas y con menos fe. Además, me sorprende que al cabo de 43 años de publicar mi primera novela todavía pueda seguir vigente lo que hago, cuando todo cansa tan rápidamente. De mí debe de estar la gente aburrida”. Cuando se le pide que señale su particular libro del año se decanta por la poesía de Mark Strand, el escritor estadounidense fallecido el mes pasado al que conoció cuando este se trasladó a Madrid. “La poesía”, dice el novelista, “me sigue pareciendo la más alta expresión literaria posible”.

PREGUNTA. ¿Qué ha sido lo más extravagante que ha oído sobre la novela desde que se publicó en septiembre?

RESPUESTA. En una firma de ejemplares una señora me dijo que estaba indignada con el comportamiento de un personaje. Otra le respondió: “Es que el marido...”. Supongo que es bueno que el lector se meta en una novela lo suficiente como para que las vicisitudes de los personajes le sean motivo de aprobación o de indignación. Me sorprende por el tipo de novela que yo hago, que no es de técnica realista, pero me agrada, claro. El mayor elogio que se le puede hacer a una novela es hablar de sus personajes como si fueran personas reales.

P. ¿Por qué sucede?

R. No sé. Yo he intentado poner en esta lo que a mí me interesa de las novelas: ambigüedad moral, pros y contras en los actos de los personajes... Sin juicios por parte del narrador y menos aún del autor. Supongo que ninguno de los personajes sale limpio del todo. Quiero que en mis novelas haya la misma ambigüedad que en el mundo. Las novelas deben ser tan ambiguas como la vida. No sé si esa identificación del lector es extravagante, pero me sorprende.

P. Sobre todo teniendo en cuenta que en la novela hay personajes reales como Francisco Rico. ¿Dan más trabajo ellos o los de ficción?

R. Tanto el profesor Rico como el doctor Vidal son personajes reales ficcionalizados, evidentemente. No se puede pretender que el profesor de la novela sea el mismo que el verdadero, que está en su casa no sé haciendo qué, según él estudiando y creando cosas incomparables, y probablemente es así porque efectivamente tiene cosas incomparables [ríe]. Todos los personajes tienen algo de realidad, y siempre hay algo de uno mismo en todos ellos. Yo tiendo a poner cosas mías en los más desagradables. A veces son meros detalles. Otra persona que vino a esa firma me habló del pastillero con brújula que lleva un personaje y le dije: “Es este [lo saca del bolsillo], fue de un escritor”.

P. ¿De quién?

R. De Norman Douglas. Un inglés que vivía en Capri, gay, muy bon vivant y refinado. Lo compré porque me hizo gracia que fuera suyo y porque yo siempre digo que lo que hago al escribir es errar con brújula.

P. Los enamoramientos partía de un hecho real que le contó una amiga. ¿De dónde parte Así empieza lo malo?

R. No lo tengo claro. No fue una frase, ni una imagen. Tenía interés en hablar de algunos temas. En la novela hay una dimensión colectiva, política, que procuré que estuviera en segundo plano y entreverada con las historias personales porque si no las dimensiones políticas de las novelas no funcionan. En esta hay temas que son frecuentes en mis libros: la imposibilidad de saber del todo nada a ciencia cierta; la conveniencia de contar las cosas o no, la conveniencia de saberlas o no, las consecuencias de contar algo en un momento de arrebato...

P. La novela remite a la posguerra, sucede en 1980 y se cuenta desde la actualidad. ¿Tuvo presente el debate sobre la memoria histórica y la Transición?

R. Sí, al principio hay un capítulo breve, explicativo, sobre la situación en 1980. No quería ser didáctico, pero pensé que no molestaba. Hay mucha gente que ya no sabe cómo eran las cosas entonces.

P. ¿Y cómo eran?

R. Mucha gente echa pestes de la Transición y dice que es la culpable de todo lo que pasa ahora. Demuestra una ignorancia absoluta. En la Transición se hicieron muchas concesiones, pero no había más remedio. La gente ha olvidado que el Ejército, como se vio en 1981, seguía siendo más bien franquista. Pedir responsabilidades habría sido imposible. Con todo y con eso y con las renuncias que eso implica —da rabia porque hay gente que salió impune de cosas horrendas en la guerra y la posguerra—, de la Transición salió, si no el país ideal, uno que se parecía a los demás. Los causantes de los males actuales son los políticos actuales y la sociedad actual en buena medida, no la Transición. La Transición no fue perfecta ni muchísimo menos, pero fue buena, lo único que se podía hacer sin llegar a un enfrentamiento que nadie quería.

P. ¿Tendría sentido hacer ahora lo que no se hizo en la Transición?

R. Lo vería particularmente absurdo porque la mayoría de los responsables del franquismo han muerto. Distinto es que no se puedan contar las cosas. Tal vez se dijo en exceso: no pidamos cuentas. Y tampoco se contó nada. Me parece bien que no se llevara a nadie al banquillo, pero no que no se sepa lo que hizo cada uno.

P. ¿Cómo era usted en 1980?

R. Tenía más años de los que tiene el narrador de mi novela. Él tiene 23, yo tenía 29. Había publicado ya tres libros. El tercero, El monarca del tiempo, es de 1978. Hoy lo encuentro bastante absurdo. Hay alguna parte del libro que me gusta, pero en conjunto, no. ¿1980? Estaba muy desconcertado. Había empezado a publicar tan joven, a los 19 años, y lo normal es que un novelista tenga poco que contar a los 19 años. Tenía poco vivido y poca visión de nada.

P. En 1979 le dieron el Premio Nacional de Traducción pero hace dos años rechazó el de Narrativa por Los enamoramientos. ¿En 1979 no se planteó rechazarlo?

R. En aquel momento no dudé. Traducir el Tristram Shandy había supuesto mucho trabajo, algo un poco suicida. Son esas cosas que se hacen con la inconsciencia de la juventud. Cuando miro atrás, veo las dificultades del libro y que lo hice con 25 o 26 años, pienso: qué atrevimiento. Ahora no lo haría. En su día me alegró ese premio, pero eran otros tiempos. No había ningún motivo para rechazarlo. Estábamos con la democracia recién inaugurada y mi postura hacia no recibir nada del Estado —ni premios, ni invitaciones, ni viajes— no era la que tengo desde hace 20 años.

P. Por entonces se decía de usted que no parecía un escritor español.

R. Fue un sambenito que duró años. Bastantes colegas o críticos decían: “Sus novelas parecen traducidas del inglés” o “mal traducidas del inglés”, directamente. Hasta Umbral, que me llamó…

P. Angloaburrido.

R. Anglosajonijodido. Neologismo feo y poco logrado [ríe]. Lo decía gente de la generación anterior a la mía que me acusaba de ser un escritor inglés camuflado.

P. ¿Qué pensaba cuando lo oía?

R. Me sorprendía: siempre he escrito en español y además soy de Chamberí. Más de Madrid no puedo ser. Tal vez se basaban en que yo y otros de mi generación habíamos tenido una actitud beligerante hacia la tradición heredada. Los escritores trataron de apartarse de la literatura social, que había sido la imperante. La reacción de los que se daban por aludidos también fue beligerante. Es normal que cada generación se rebele contra la anterior. Supongo que ahora habrá gente de treinta y pocos años que echará pestes de nosotros. Me parece normal.

P. ¿Que echen pestes?

R. Sí, cuando en el año 1989 le dieron a Cela el Premio Nobel me pidieron unas declaraciones y dije que me parecía la peor noticia posible para la literatura española que se premiara a esas alturas un tipo de literatura que veíamos como un tanto caduca e impostada. Reconociendo que Cela había hecho por lo menos dos buenas novelas al principio, nos parecía que llevaba mucho tiempo sin hacer nada que valiera la pena. Había entonces mucho defensor de Cela y me gané muchas enemistades. Era un sacrilegio. Si ahora alguien dijera algo similar de cualquiera de mi generación no podríamos quejarnos porque también nosotros lo hicimos, con mayor o menor justicia. En el caso de Cela no me desdigo, pero puede que en el caso de otros autores fuéramos injustos.

P. ¿Por ejemplo?

R. Juan Marsé. No creo que contra él hubiera nunca beligerancia, pero digamos que en aquellos años setenta no lo teníamos en mucho. Luego nos hemos dado cuenta de que es un grandísimo escritor y que fuimos injustos en aquel momento.

P. ¿Y de la tradición? El Muriel de su novela critica a Galdós, igual que Benet.

R. Hay un guiño, sí. A Galdós le reconozco que tiene talento para muchas cosas, pero en conjunto… Tiene una novela muy buena que no es de las más leídas, El amigo manso. Pero en su obra hay cosas que me ponen de los nervios.

P. ¿Qué le pone nervioso de Galdós?

R. Algunos diálogos casi dan vergüenza ajena. Tenía mucho talento novelesco y sabía cómo armar una novela, pero tiene unos desfallecimientos estilísticos brutales.

P. ¿Qué autores le interesan?

R. Valle-Inclán me parece un escritor enorme. También Clarín. Y a Baroja lo leo con gusto siempre. Le tengo admiración.

P. ¿Y de la tradición latinoamericana? Suele decirse que fue un revulsivo, pero no sé si usted lo vivió así de joven.

R. Leí y leo con admiración a Rulfo y a García Márquez y a Vargas Llosa. A Cortázar no, excepto los cuentos. Rayuela nunca me gustó. Soy un gran entusiasta de [Horacio] Quiroga, por ejemplo. Onetti también me gusta. Leyéndolos comprobabas lo que se ha dicho tanto: que el español podía ser menos rígido, más libre y más rico de lo que la tradición reciente de la literatura española parecía consentir.

P. En sus artículos es muy crítico con lo español. ¿Qué le gusta de España?

R. Que la gente es desprendida y tiene cierta alegría de vivir, cierta despreocupación, cierta confianza en que las cosas no se estropean del todo aunque pinten mal. Ahora llevamos unos años en que eso es más difícil de mantener. La gente tenía poco dinero y era capaz de gastárselo en pagar una ronda a los amigos. En otros países no lo he visto. A veces todo lo contrario, he visto mezquindad en lo monetario.

P. Por escrito parece estar siempre a la que salta, enfadado.

R. El mero hecho de que uno se moleste en escribir criticando algo indica cierta ingenuidad y optimismo, porque uno lo hace con el afán iluso de que algo mejore.

P. También es crítico con la crítica literaria. En un artículo fue muy duro, sin ir más lejos, con la que se publica en Babelia.

R. La crítica ha ido perdiendo influencia. En parte debido a nuevas costumbres. Probablemente la existencia de Internet tenga mucho que ver, pero en parte también es culpa de los críticos, si es que se puede generalizar. Siempre hay excepciones. Claro que hay críticos muy buenos y muy ilustrativos. Lo contaba en ese artículo: tenía babelias atrasados y pensaba que encontraría libros de los que no me había enterado y que me iban a atraer. Aunque hubiera muchos elogios, rara vez me incitaba ninguna crítica. En fin, quizá exageré. Pensé: es raro, qué pasa. Quizás ha habido por parte de la crítica cierta dejación de sus funciones, quizás hay muchas que no suenan del todo sinceras, quizás otras son rutinarias. Otras están llenas de elogios pero los elogios, a mí, que soy perro viejo, me suenan huecos. Esa sensación tuve. Mi intención no era ofender a nadie. A lo mejor lo hice al escribir ese artículo y, bueno, me disculpo porque uno siempre es injusto cuando generaliza, y hay excepciones, sin duda.

P. ¿Qué le ha pasado a la crítica?

R. Que ha perdido la fe en sí misma, la fe en —la palabra no es muy simpática— educar al lector; en orientarlo, que suena menos desagradable. Esa falta de confianza en sus propias capacidades se ha convertido en un bumerán. La prueba más fehaciente es que, así como en los años setenta podía influir muy favorablemente en el destino de un libro, sobre todo de un autor que no fuese conocido, hoy eso pasa muy rara vez. Hay una especie de desconfianza o de desdén hacia la crítica. Soy el primero en lamentarlo. No es un género que me parezca baladí. Es un género como cualquier otro y ha tenido exponentes de primera fila.

P. ¿Y no hay cierta tendencia a tomar las críticas como ofensas personales?

R. Eso es una desgracia, pero en parte sucede porque a veces ha sido así. Tengo 63 años y quizás no otra cosa, pero creo que tengo cierta capacidad para detectar cosas en un texto. A veces leo una frase en una novela y digo: esto no va a ningún lado. Tal vez sea injusto, pero es el defecto de hacerse mayor, que uno se hace resabiado. Eso se nota en las críticas. A veces notas que al crítico le ha gustado más de lo que está diciendo. Y a la inversa. A veces los elogios son impostados. Muchos críticos han utilizado su podercito para no ser del todo sinceros.

El Gobierno elige a Consuelo Madrigal como fiscal general

El Gobierno ha optado por una mujer, conservadora y de marcado perfil profesional para sustituir al dimitido Eduardo Torres-Dulce al frente de la Fiscalía General del Estado. Consuelo Madrigal, hasta ahora fiscal coordinadora de menores, será desde el 10 de enero la fiscal general del Estado, según ha anunciado el Ejecutivo. Será la primera mujer en ocupar este cargo en la historia española. Antes tendrá que emitir informe el Consejo General del Poder Judicial y someterse el 8 de enero al examen en la Comisión de Justicia del Congreso. El nombre de Madrigal fue sugerido, entre otros, por los dos últimos fiscales generales, Torres-Dulce y Cándido Conde-Pumpido, y asumido por el Ejecutivo.

 Su perfil es estrictamente profesional para salir de la crisis política creada por la dimisión de Torres-Dulce, después de una larga cadena de desencuentros con el Gobierno. Al ruido político generado por la renuncia al frente de una de las instituciones clave del Estado, respondió con la propuesta técnica el ministro de Justicia, Rafael Catalá.

Para bajar también la temperatura política por la renuncia, la vicepresidenta y portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, se aferró, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, a dos argumentos de los que no se movió: la dimisión solo obedece a motivos personales y, además, la futura Fiscal General del Estado tiene un largo currículo profesional.

“Su trayectoria es absolutamente irreprochable”, dijo la número dos del Gobierno, al tiempo que insistió en que Torres-Dulce dimitió “en el ejercicio de la autonomía que caracteriza el propio funcionamiento de la fiscalía en nuestro país”. Además, negó presiones a la institución.

Madrigal no pertenece a ninguna asociación de fiscales, pero es considerada como una persona conservadora. Recientemente optó al cargo de teniente fiscal pero, finalmente, fue Luis Navajas quien logró el apoyo de la mayoría del Consejo Fiscal para el cargo. El mandato del Fiscal General termina al tiempo que el del Gobierno, por lo que, en principio, deberá cesar dentro de un año, tras las elecciones generales. No obstante, si el PP volviera a ganar las elecciones tendría la posibilidad de renovarla en el cargo.

La Asociación de Fiscales (AF) y la Unión Progresista de Fiscales (UPF) consideraron acertada la designación. El portavoz de la conservadora y mayoritaria AF, Emilio Frías, destacó su “trayectoria intachable tras muchos años en el Tribunal Supremo y como fiscal de Sala” y el hecho de ser una gran conocedora del Derecho Penal. Y el presidente de la progresista UPF, Álvaro García Ortiz, destacó que se trata de una fiscal de contrastada trayectoria que será bien recibida por la Carrera.

El nuevo portavoz del PP deberá pagar 20.000 euros a UPyD

Tres días después de que Mariano Rajoy nombrara a Rafael Hernando nuevo portavoz del PP en el Congreso, el juzgado de primera instancia número 7 de Madrid notificó este viernes la sentencia que condena al veterano dirigente popular y al portavoz parlamentario adjunto, Rafael Merino, a pagar 20.000 por vulnerar el honor de UPyD. El juez estima que las acusaciones de financiación ilegal lanzadas en julio de 2013 por Hernando y Merino en Radio Nacional y Telemadrid, respectivamente, “constituyen una intromisión ilegítima en el derecho al honor del partido político demandante”.

“En 2008, el Tribunal de Cuentas ha dicho que se ha financiado ilegalmente y la señora Rosa Díez va por ahí dando o intentando dar lecciones”, afirmó entonces Hernando, en pleno debate sobre la financiación irregular de su partido y días antes de que el presidente del Gobierno compareciera ante las Cortes para dar explicaciones sobre el caso Bárcenas. Merino insistió en una tertulia sobre el escándalo de los papeles del extesorero popular: “¿Qué responsabilidad política exiges tú a UPyD, que en el primer año en que tiene un diputado, año 2008, el Tribunal de Cuentas dice que UPyD tiene financiación ilegal, irregular, de 28.000 euros?”.

Manipulación

En septiembre de 2013, UPyD demandó a los dos dirigentes al considerar [...]manipulación “torticera” esa interpretación del informe del órgano fiscalizador, y “radicalmente falsa” la acusación de financiación ilegal, puesto que esas “donaciones no identificadas” constituyen para el tribunal “causas involuntarias al partido”. El número tresdel PP, Carlos Floriano, anunció ayer que su formación recurrirá la sentencia y defendió que las afirmaciones de Hernando y Merino se cimentaban en ese informe contable.

La sentencia señala que “las reiteradas imputaciones sobre financiación ilegal que efectúan los demandados, como afirmaciones no referenciadas a la existencia de donaciones no identificadas, [...] impiden situar la controversia en el ámbito de la expresión de opiniones o ideas, y obliga a concluir la existencia de transmisión de información inveraz”.

Además del pago de 20.000 euros, la resolución obliga a ambos dirigentes a publicar en dos diarios de tirada nacional el encabezamiento y fallo de la sentencia.

El FBI acusa a Corea del Norte formalmente del ataque a Sony

El ataque informático masivo contra la multinacional Sony Pictures Entertainment ya es formalmente un caso de terrorismo internacional al que EE UU dará una respuesta "proporcionada", según dijo este viernes el presidente, Barack Obama. El FBI ha confirmado que Corea del Norte se encuentra detrás del ataque. "Contamos con información suficiente para concluir que el Gobierno norcoreano es el responsable de estos actos", ha resaltado la agencia norteamericana en un comunicado. El ataque masivo y las amenazas contra Sony ha tenido como consecuencia la retirada de una película de 44 millones de dólares, un precedente inquietante no solo para la seguridad corporativa, comprometida con una agresividad nunca vista antes, sino para la libertad de expresión, un aspecto en el que recuerda al caso de las viñetas de Mahoma.

"Aunque el FBI ha visto muchas y variadas intrusiones informáticas, la naturaleza destructiva de este ataque, junto con su naturaleza coercitiva, lo convierte en un caso aparte. Las acciones de Corea del Norte tenían la intención de infligir un daño significativo a una empresa de EE UU y censurar el derecho de los ciudadanos americanos a expresarse. Estos actos de intimidación superan los límites del comportamiento aceptable de un Estado", dice el comunicado de la agencia federal de investigación.

Lo que comenzó como un ataque corporativo que afectaba a la reputación de estrellas y ejecutivos de Hollywood, si bien sin precedentes por su escala y maliciosidad, tiene ahora consecuencias internacionales imprevisibles y "reafirma que las amenazas cibernéticas suponen uno de los peligros más graves para la seguridad de Estados Unidos". Un grupo de hackers autodenominados Guardianes de la paz atacó los servidores de Sony en el 24 de noviembre, bloqueó sistemas críticos y borró información. El 2 de diciembre, empezó a volcar toda esa información en Internet, haciendo un daño incalculable a la reputación y las finanzas de una multinacional que factura 8.000 millones de dólares al año.

El último escalón de terror fue amenazar a principios de esta semana con ataques terroristas, con mención expresa al 11 de septiembre de 2001, contra todos los cines que proyectaran la película La entrevista, una parodia sobre el régimen de Corea del Norte en la que su líder, Kim Jong-un, es asesinado de forma grotesca. Las principales distribuidoras se tomaron en serio estas amenazas y cancelaron la proyección de la película. El martes, Sony decidió cancelar sin fecha el estreno de La entrevista, previsto para el 25 de diciembre en EE UU, en una decisión sin precedentes en la industria que le ha supuesto ser acusada de ceder al chantaje terrorista.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recogió el sentir de muchos cuando dijo este viernes en rueda de prensa que la decisión de Sony era "un error". Lo comparó con dejar de ir a un evento deportivo por la posibilidad de que haya ataques terroristas. El presidente dijo que le habría gustado que la multinacional lo hubiera consultado con él antes de tomar esta decisión. "No podemos tener una sociedad en la que un dictador de otra parte empiece a imponer la censura en Estados Unidos".

Tanto el FBI como los mayores expertos mundiales en ciberseguridad han seguido con atención este ataque sin precedentes desde el minuto uno. Varios especalistas habían examinado el programa maligno (malware) utilizado por los hackers y habían concluido que tenía partes exactas al utilizado en marzo de 2013 en un asalto parecido, aunque sin el elemento de chantaje, contra la banca surcoreana. Seúl acusó públicamente a Corea del Norte de estar detrás de ese ataque.

"Las herramientas empleadas en el ataque guardan parecido con otro ataque ejecutado el pasado mes de marzo por Corea del Norte contra bancos y medios de comunicación surcoreanos", asegura el FBI en un comunicado. La agencia norteamericana ha mostrado su preocupación ante este ataque —en el que se desvelaron datos privados como sueldos y números de la seguridad social de los empleados de Sony— "destructivo y de naturaleza coercitiva". Es decir, según el FBI, asociado al chantaje y a la extorsión y destinado a "infringir un daño importante en una compañía estadounidense y a suprimir el derecho de los ciudadanos estadounidenses a expresarse en libertad".

Entre las pruebas que se mencionan expresamente, los investigadores han hallado direcciones IP (el número que identifica a cada ordenador conectado a internet) asociadas a Corea del Norte comunicadas con los ordenadores que efectuaron el ataque.

Kim Song, Un miembro de la delegación de Corea del Norte en Naciones Unidas volvió a negar este viernes la implicación de su país en este caso, citado por la agencia France Presse.

Al tiempo que la agencia publicaba este comunicado, responsables del FBI citados de forma anónima por medios estadounidenses aseguraron que la investigación también ha hallado una conexión con China. Los expertos en ciberseguridad siempre han destacado que el principal apoyo técnico de Corea del Norte en casos de este tipo es China. Nada más filtrarse la información, la Embajada china en Washington publicó un comunicado en el que rechaza cualquier "activdad ilegal informática" y urge a la agencia a revelar las pruebas de esa supuesta conexión.

En la rueda de prensa, Obama ha asegurado que no hay pruebas que apunten a la participación de un tercer país. El presidente descartaba así la implicación de China, el único aliado en la escena internacional que tiene Pyongyang.

La insistencia tanto de la Casa Blanca como del FBI en las consecuencias de este ataque para la libertad de expresión recogen la enorme inquietud, no solo en Hollywood, sino en el mundo empresarial en general, del peligroso precedente que se ha sentado con la decisión de Sony Pictures de no arriesgarse lo más mínimo a que algo pudiera pasar en un cine durante la proyección de su película.

“Sacadme de aquí que esto puede explotar en una hora y media”

Daniel Pérez Berlanga, el hombre de 37 años que ha intentado explosionar esta mañana un coche cargado con explosivos en la sede central del PP en la calle de Génova, está siendo trasladado a su municipio natal, en la provincia de Teruel, para registrar su vivienda. "Sacadme de aquí que esto puede explotar en una hora y media", les dijo a los agentes que estaban custodiando esta mañana el edificio central de los populares, según ha explicado esta tarde en rueda de prensa el jefe superior de Policía de Madrid, Alfonso José Fernández Díaz.

El máximo responsable policial ha hecho una cronología de cómo ha ocurrido el ataque de la sede del PP. A las 7.12 de hoy se ha recibido un comunicado en el que avisaba de que un Citroën Xantia de color gris y matrícula GU9050G se había empotrado en la sede principal del PP. "Ha llegado a romper los bolardos y la barrera de cierre de la sede. Ha conseguido meter el coche en su totalidad. Fue detenido de inmediato por el equipo de reacción de la comisaría de Chamberí", ha relatado Fernández Díaz. Fue en ese preciso momento cuando dijo que el artefacto que llevaba en el coche iba a explosionar en una hora y media. "Estaba plenamente convencido y harto de la situación que estaba viviendo", le ha descrito el mando policial.

La policía puso de inmediato el dispositivo previsto para estas clases de artefactos, la llamada Circular 50. Se cortó el tráfico y se establecieron tres círculos de seguridad y el aviso a todos los servicios públicos. Los técnicos en desactivación de explosivos controlaron la zona y vieron a través de las cámaras de los robos que se trataba de un artefacto casero. "Lo componían 5,8 kilos de nitrato amónico, mezclado con algún combustible, dos bombonas de butano, un temporizador y un iniciador consistente en fósforos (cerillas). Esto habría causado gravísimos daños en las instalaciones y en los edificios adyacentes", ha añadido el jefe superior. "Es un artefacto de los denominados caseros creado con materiales de fácil acceso en el mercado y muy usados en agricultura. De hecho, el fertilizante lo utilizaba en las tierras de su propiedad", ha añadido.

El artefacto constaba de un iniciador (cerillas) que podría haber iniciado la explosión. También constaba de un temporizador, que podría haber entrado en funcionamiento a la hora y media. "No sabemos si era suficiente el número de cerillas para iniciar la explosión", ha destacado Fernández Díaz.

A las 9.30 los técnicos desactivan una primera fase del explosivo y de forma total, unos momentos después. Entonces entran los agentes de la Policía Científica. "Se inicia entonces de forma pausada, intensa y exhaustivamente la inspección policial. Se reanudan todo el servicio público de comunicaciones y metros", ha relatado el mando policial. Al detenido le consta solo un antecedente por robo y uso de vehículo por parte de la Guardia Civil. Se trata de una persona bastante alterada, que llevaba en paro más de seis meses, según el jefe superior.

El detenido ha sido trasladado a las dependencias de la Brigada Provincial de Información. A primeras horas de la tarde se le ha trasladado a su pueblo de origen para registrar su domicilio. "En sus primeras manifestaciones dejó bien claro que su intención era atentar contra la clase política española, ya que los políticos le habían buscado la ruina, y no contra un partido político en concreto", ha afirmado Fernández Díaz. El arrestado es una persona en paro y que en su pueblo era conocido con el sobrenombre de El loco del pueblo.

El jefe superior ha destacado que quizá sea necesario iniciar un estudio de los bolardos que protegen las sedes de los partidos.

El BBVA lanza una campaña solidaria para Cruz Roja, Banco de Alimentos y Cáritas

El capitán del Real Madrid y la selección española de fútbol, Iker Casillas; el chef Joan Roca, del restaurante El Celler de Can Roca; el alpinista de 75 años Carlos Soria y la tenista Garbiñe Muguruza, número 20 del ranking mundial, protagonizan la campaña solidaria Lo que mejor se nos da que el BBVA ha lanzado este viernes. La entidad bancaria dona inicialmente 1,5 millones de euros e igualará las aportaciones que hagan los donantes hasta 1,5 millones de euros adicionales. El total de fondos recogidos se destinarán a proyectos sociales y de empleo de Cruz Roja Española, Banco de Alimentos y Cáritas.

Las cuatro personalidades intercambiarán sus especialidades, siempre resaltando que lo que mejor se le da a todos los españoles es ayudar a los demás. Las donaciones podrán realizarse online en www.bbvasuma.com o físicamente en cualquiera de las oficinas de BBVA en España a partir de este viernes y hasta el 31 de enero.

“Quería atentar contra los políticos porque todos son iguales”

Daniel Pérez Berlanga, de 37 años, se ha convertido este viernes en el residente más famoso de Bronchales (Teruel). Este municipio de apenas 460 habitantes, situado en plena sierra de Albarracín, a 1.500 metros sobre el nivel del mar, se ha despertado con la noticia de que su vecino ha estrellado un coche con explosivos en la sede del Partido Popular de Madrid. "Mi intención era atentar contra los políticos porque todos son iguales", ha declarado tras ser detenido, según fuentes policiales. "Igual podía haber atentado contra el PP, que contra cualquier otro partido", añaden.

El vehículo estrellado, un Citroën Xantia con matrícula de Guadalajara, ha entrado a gran velocidad en el edificio de la calle de Génova y ha llegado hasta las escaleras del interior, donde ha estado a punto de llevarse por delanta a una empleada de la limpieza. El arrestado llevaba consigo dos bombonas de gas y dos sacos de abono industrial.

Pérez Berlanga, que tiene un antecedente por hurto y está en tratamiento por esquizofrenia y consumo de drogas, llevaba varios días planeando el atentado contra la sede popular, a quien considera responsable de su situación laboral, según fuentes cercanas a la investigación. Llevaba en paro desde mayo, cuando se quedó en la calle tras un ERE en Utisa, la empresa de aglomerados de madera para la que trabajaba en la localidad vecina de Cella. Ese mismo mes se presentó a las oposiciones para conseguir una plaza de vigilante en el coto de setas que el Ayuntamiento de Bronchales planeaba inaugurar en otoño. Quedó en quinto lugar.

El atacante vive en casa de sus padres, Juan Pedro y Teresa, una pareja muy querida que lleva toda la vida residiendo en Bronchales. Su padre, alcalde de la localidad por el PSOE entre 2003 y 2007, es propietario de una empresa de pintura. Su madre se dedica a la hostelería. Tiene una hermana que vive en Zaragoza. Está soltero y no tiene hijos.

Sus vecinos le describen como un hombre "muy vinculado al pueblo y nada apartado de la gente".  El alcalde del municipio turolense, Francisco Nacher (Chunta Aragonesista), vive a una calle del atacante, a quien se cruza cada día "una o dos veces". La última vez que le vio fue el jueves a mediodía: "Nunca hubiéramos imaginado algo así, estamos todos consternados".

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